Capitulo 14

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La gente cambia, o eso es lo que se dice. Tal vez sea una excusa que damos por que no estamos preparados para decir que nosotros mismos somos los que hemos cambiado.

La persona evoluciona con el paso del tiempo, aprende a ser valiente, fuerte; pero no siempre son cosas positivas.

El tiempo es lo que termina por definirnos, pero al final del día, solemos ser lo que hemos sido siempre.

Cuando era pequeña siempre soñaba con un día en particular, no es el día de mi boda ni mucho menos, si no, el día que empezaba a ser feliz con cualquier obstáculo que tuviese.

-Hemos llegado - dijo Justin sacándome de mis pensamientos.

-Bien - susurré abriendo la puerta.

-No sé que es lo que está pasando por tu cabeza, Kate. Pero, deja de pensar. A veces no va muy bien.

-Estaba pensando cuando era pequeña, nada más - me hundí de hombros.

-Me hubiese gustado ver a la pequeña Katherine - sonrió.

Salí del coche cerrando la puerta tras de mi y mirando el edificio de apartamentos donde yo vivía.

Justin se incorporó a mi lado segundos después y pasándome las llaves de mi viejo coche.

-¿Crees que tengo que temer por mi vida esta noche? - preguntó mientras caminábamos.

-Deberías tenerme miedo a mi, ¿no crees? - le dije sonriendo.

-O al revés, podría violarte mientras duermes - rodeó mis hombros acercándome más a él.

-Dios, sigue soñando - dije divertida.

-Todavía no te he dicho lo preciosa que estás esta noche - susurró.

-Tu estás impresionante - reconocí.

Abrí la puerta del apartamento. Todo estaba en silencio, oscuro, como la noche.

Dejé pasar a Justin mientras yo buscaba la luz.

-Voy a buscarte alguna manta, umm... Si tienes hambre o algo, puedes mirar en la cocina - le dije desapareciendo del salón.

Tenerlo en mi casa, de noche, me estaba poniendo nerviosa. No iba a dormir en toda la noche sabiendo que tenía a pocos metros a Justin.

Mi sofá se iba a impregnar de su aroma e iba a ser difícil quitar ese magnifico olor.

Encontrando la manta para Justin volví al salón viendo como se estaba desvistiendo. Me di un golpe mental en la cabeza.

-Lo siento, debería darte algo de alguno de los chicos.

-Tranquila nena, puedo dormir en calzoncillos - sonrió dejando su pantalón bien doblado en la mesita.

-Yo estaré en la otra habitación, tal vez desnuda - le guiñé el ojo.

-Vas a hacer que me de una ducha de agua helada, no juegues así conmigo - dejó su mano en el corazón con una mueca actuada de dolor.

-Aquí tienes la manta - la dejé en el sofá - buenas noches, Justin.

-¿Así vas a darme las buenas noches? - preguntó él caminando hacia mi - ni un beso. Me sorprendes, Kate.

-Cállate Bieber - rodé los ojos.

Cuando estuvo a unos centímetros, me tiró hacia él y sus labios chocaron con los míos.

De nuevo, esa sensación. Las caricias que daba a mi espalda descubierta y me erizaba el bello. Los besos que me hacían viajar a otro mundo. El dolor intenso y agradable en mi estomago por las mariposas volando de nuevo. Las ganas de seguir y seguir. No querer alejarme.

Vuela Libre #2 (EDITANDO)¡Lee esta historia GRATIS!