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Mat da una última brazada y sale de la piscina, coge la toalla y se sienta en la tumbona que hay a mi lado.

-¿Qué tal lo pasaste ayer?

-Bien -apoyo las piernas sobre mi pecho y las rodeo con mis brazos-, tengo que comentarte una cosa.

-Dime.

Frota su cabello con la toalla dejándolo más despeinado de lo que estaba, no sé como decírselo, ni tampoco como se lo tomara.

-Anoche vi a Cooper.

Mi hermano deja caer la toalla en el suelo y me mira con los ojos bien abiertos.

-¿Qué? ¿Dónde?

-Fuimos a un bar y allí estaba él.

-¿Sabes porque está aquí?

-Creo que está preparando un negocio con Will.

-¿Nuestro Will?

Asiento provocando que se escape un suspiro de su boca.

-No sé porque me sorprendo, no se ha preocupado por mí desde que entré en el ejército.

Puedo ver en sus ojos como empieza a resurgir el rencor y la decepción, aunque intente ocultarlo sé que no está bien. A mi madre y a mí nos cuesta mucho sonsacarle las cosas para que nos diga todo lo que pasa por su cabeza, aunque muchas veces se ahorra información. Me levanto de la tumbona y me siento a su lado, envuelvo su espalda con mi brazo y lo acerco a mí trasmitiéndole mi apoyo.

-No le necesitas, siempre hemos sido nosotros tres contra el mundo -le obligo a mirarme-. ¿Te acuerdas?

-No sé qué haría sin ti.

Besa mi frente y se levanta, camina hacia la puerta pero antes de entrar me dice:

-Te quiero pequeña.

-Y yo a ti.

****

Harper deja el cuenco vacio en la encimera y saca de la nevera otras dos cervezas, una para ella y otra para Dylan. Nos hemos reunido esta noche para planear un fin de semana en la nueva casa de campo que han comprado los padres de Harper.

-¿Has avisado a Erika?

-Sí, ya tiene el billete de avión comprado y me llamara cuando llegue.

-Genial, estoy deseando verla.

-Y yo -sonríe-, ¿vamos?

La sigo fuera de la cocina y nos reunimos en el salón con los demás. Mat está tumbado en el sofá pequeño, Thomas en el sofá grande y a su lado James, al que ahora se ha unido Harper. Estas semanas han estado muy unidos y han tenido lo que podemos llamar varias citas. El otro sofá pequeño lo compartimos Dylan y yo. Cuando me siento, rodea mi cuerpo con sus brazos y reduce la poca distancia que nos separaba.

-Tenemos que salir de aquí por la mañana, mi padre nos deja la furgoneta pero tenemos que devolvérsela el lunes.

Todos miramos a Thomas y asentimos.

-¿Hace falta comprar algo? -pregunta Mat al otro lado del salón.

-No, está todo dispuesto para nuestra llegada -ríe-, comida, bebida, todo.

-Os quiero mañana a todos en pie a las cinco, salimos a las seis.

Todos asentimos, Mat y yo nos despedimos de todos y subimos a nuestras habitaciones. Mañana nos espera un viaje largo y tenemos que reponer fuerzas.

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