C16

38.7K 3.9K 747

Luego de pasar algunas horas con mi primo y Zoe, decidí ir a la casa de Caín

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Luego de pasar algunas horas con mi primo y Zoe, decidí ir a la casa de Caín. Había estado ahí cuando regresé para el matrimonio de Dante, y había sido hace bastante tiempo, las imágenes en mi cabeza no eran bastante claras, lo único que tenía claro era que en ese lugar fue en donde Caín y yo nos reconciliamos y él decidió marcharse a Inglaterra junto a mí.

Llegué al enorme condominio acompañada por Dante y Zoe, estuvimos hablando con el guardia que había afuera y Caín ya había dejado un comunicado vía telefónica que yo estaría de vuelta ahí, y que por favor, no dejara entrar a nadie a casa sin preguntarme antes.

Caminamos hasta la casa que vivía Caín antes de marcharse conmigo, no sé si puedo llamarle casa a ese enorme castillo lleno de lujos, áreas verdes y dos bellísimos perros.

Antes de que pudiera meter la llave al picaporte, éste se giró dejándonos ver a una mujer mayor, con una sonrisa amable y vestida de ama de casa. Ella por supuesto debía ser la famosísima Rose.

— ¡Tú debes ser Cailín! —Se acercó a mí y me dio un efusivo abrazo que recibí sonriente.

—Y usted Rose —Le dije. Ella asintió animosa y nos abrió el camino para pasar saludando a mi primo y a su esposa detrás.

Aunque no recordaba demasiado cómo era la casa, parecía como si jamás hubiese quedado sola. Todo estaba muy pulcro y en orden, hasta el aire de ahí adentro parecía cambiar.

— ¿Cómo estuvo su viaje? —Me preguntó mientras caminaba junto a nosotros hasta el enorme y adornado living.

—Algo tedioso —Bajé los hombros.

Rose nos enseñó toda la casa, habitación por habitación y luego mi primo tuvo que irse junto a su esposa. Me quedé a solas con Rose, la verdad no sabía de qué hablarle y lo último que quería hacer era parecer descortés con ella, pero afortunadamente era una señora muy simpática y sociable.

— ¿Se le ofrece algo más? —Me preguntó con una sonrisa. Miré la hora ligeramente en el reloj y vi que serían las seis de la tarde.

—No, gracias —Sonreí. — ¿Usted se queda o debe marcharse? —Le pregunté.

—Debo marcharme, mi hijo está esperándome en casa —Me contó. —Pero este es un lugar muy seguro, nadie podrá entrar aquí sin su permiso.

—Está bien, gracias —Bajé la voz.

—Voy a preparar mis cosas para irme —Dijo y luego se retiró de la sala.

Dios ¿Qué iba a hacer yo en esa mansión y sola? Acababa de pasar por uno de los momentos más horrorosos de mi vida y no podía mantenerme sola ni un segundo.

Decidí llamar a Annie para comentarle que ya estaba en la ciudad y que no quería estar sola esa noche, ella enseguida aceptó venir a quedarse junto a mí y en un abrir y cerrar de ojos, Jaxon fue a dejarla y luego se marchó.

DECADENTES © #2¡Lee esta historia GRATIS!