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Ese apretón de manos estuvo lejos de ser amistoso

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Ese apretón de manos estuvo lejos de ser amistoso.

Creo que a Alan no le agradó nada la idea de que Theo se sumase a esta salida. Lo peor de todo es que su rostro iracundo confirmó una de las dudas que se arraigaron a mi mente desde el instante en que Dylan confesó que inventó un parentesco para sacarme de apuros. Ahora era seguro, Alan sospecha de la veracidad de nuestros supuestos lazos sanguíneos y deduzco que se debe a que, probablemente, no se tragó del todo la mentira de mi amigo aunque éste me haya dado a entender que cuando se la dijo puso tanta seguridad en su voz y en su accionar que hasta él mismo se había creído sus falsas palabras.

Pero Alan no es ingenuo, o al menos no cayó en el particular dramatismo de Dylan. Un deje de desconfianza refulgió en la mirada recelosa que le dedicó a Theo en cuanto se percató de su aparición, y para colmo, mi supuesto primo le devolvió una terrible mueca cargada de disgusto que trató de camuflar con una sonrisa demasiado rígida, demasiado fingida.

Se suponía que este viaje serviría para distraernos, para alejar a nuestras mentes del agobio pero creo que estaré lejos de alcanzar la paz teniendo a estos chicos conviviendo bajo el mismo techo. Aunque sea solo por un fin de semana, nada podría sonar alentador para mí, no cuando ellos se mostraron hostiles desde el primer momento.

Theo representa mi engaño en carne y hueso; Alan mi culpabilidad latente.

No sería mala idea empezar a cavar mi propia tumba para enterrarme pronto, antes de que Alan se entere de mi falta a nuestra relación carente de nombre porque sé que no sería capaz de tolerar su desprecio si algo como eso sucediera. Tal vez no deba preocuparme ya que hay una confianza inmensa que resulta incomprensible por el poco tiempo que conozco a Theo pero que me es transmitida con la sencillez de su cercanía, una que me asegura que de él jamás saldría una palabra que pudiera traerme consecuencias negativas, sin embargo, el miedo de que Alan saque sus propias conclusiones con respecto a él, a nosotros, en corto tiempo podría volverse insoportable.

Gracias al cielo que Dylan y Zaray están aquí. Ellos son mi único apoyo en caso de cualquier eventualidad ya que tienen pleno conocimiento de mi desato aquella noche.

Y no es como si tuviera mucha esperanza de que todo concurra con calma y normalidad, sus adustas presentaciones me dejaron claro que ''una eventualidad'' está más pronta a venir que un ambiente de paz y amistad.

―Theo. ―Había comenzado a decir con el corazón a punto de salírseme por la garganta―. Él es Alan, mi...

―Tú novio ―completó Matheo por mí, sin soltar la mano de Alan.

―Algo así ―reparó Alan.

―Pues yo soy...

―Su primo, su primo muy lejano, ¿no?

Matheo me dedicó un vistazo confundido, yo por mi parte sólo le rogué con la mirada que siguiera el juego. Entonces, él, evidentemente contrariado, simplemente asintió.

El llanto de una Azucena©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora