-Eres muy buena niña, Mia. Por eso, te daré esto-dije tomando un caramelo rosa de la mesa y le brinde una sonrisa-Pero no le digas a tu papi, eh-bromee, y puse mi dedo índice sobre mis labios y susurre shh.

Ella rio-atias-dijo apenas tomando el caramelo.

-Estoy justo aquí, ¿saben?-dijo con una ceja alzada y los brazos cruzados. Ambas reímos y el rio luego-¿No se supone que no debes daré dulces a los niños?-

-Son bajos en azúcar, aprobado por profesionales... ¿Gustas?-pregunte ofreciéndole uno color azul.

-Solo porque es azul, y por qué quiero comprobar si es bajo en azúcar-dijo con una sonrisa.

-Perfecto, señor Griezmann-dije y sonreí. Tome mi libreta de apuntes y tome asiento- para finalizar, Mia tiene síntomas de que puede resfriarse pronto, así que si hace frio cúbrala muy, que procure no salir en la noche y que coma a las horas adecuadas. Esto último más para su buena nutrición. Referente a lo demás, se encuentra perfecta-dije y despeine un poco el cabello de la niña. Tenía unos enormes ojos azules como los de su padre.

-Listo, muchas gracias. Estoy, digo estamos seguros de que serás una excelente doctora, señorita Rodríguez-dijo cargando a su hija- Incluso nos has atendido mejor que la pediatra anterior. Se nota que adoras a los niños.

-la verdad es que si, para mí lo son todo-dije sonriendo.-nos vemos pronto, recuerde tomar los preventivos que le di-recordé.

-Está bien, nos vemos. Despídete, Mia-dijo y la niña movió la manito despidiéndose. Volví a sonreír y le devolví el gesto. Si, lo sé. Sonrió mucho. Es solo que, amo mi trabajo.

Una vez salieron del consultorio, mire la hora y vi que ya era mi salida. Tome mis cosas y fui a marcar mi fin de ronda, me asegura que la chica que le tocaba después de mi estuviera y me fui tranquilamente. No había desayunado ni almorzado, y justo ahora moría de hambre. Pasaría a la casa para ducharme y luego iría a comer.

Al llegar a casa, o más bien, departamento. Me encontré con Allison maquillándose. Se veía linda, nunca es de maquillarse exageradamente, solo lo básico y le es suficiente.

-silbé- ally, ¿a dónde va señorita?-pregunte.

-Almorzare con Antoine-dijo feliz.

-yo reí por su felicidad- Yo quería que me acompañaras pero ya que, coqueteare con el chico de la cafetería-bromee.

-ni te atreverías-se burló. Yo hice un puchero- para ser mayor que yo, aun no sales del capullo Bea-dijo y toco mi nariz-

-prefiero quedarme en el capullo. Es más seguro allí-grite ya que iba camino a mi habitación.

Escuche su risa acompañada de un no cambias. Reí y busque una ropa más cómoda para ir a almorzar. Lo admito, solo me tire a la cama por un segundo y ya estaba dormida. Genial, ¿no? Es mi diario vivir. Cuando me levante ya eran las tres menos cuarto. Bufe y me fui a duchar. Dulce y refrescante agua artificial...te adoro, pero no en las mañanas.

Salí y tome algo sencillo. Un jean con huecos en las rodillas, una blusa blanca que dejaba mi abdomen un poco a la vista y unas zapatillas sencillas rosadas. Me peine, me puse un poco de base para las pequeñas ojeras y me puse un lápiz labial rosa mate no tan llamativo. Por último, tome mi bolso y las llaves.

Asegure que todo estuviera en orden y Salí del departamento y por consiguiente del edificio. Puse música acústica, no había mucho tráfico así que decidí ir al centro de la ciudad para despejar la mente un rato. Me estacione en Starbucks y entre a la tienda. Lo siento, soy una adicta al Phrappe de aquí. Y qué decir de sus sándwiches. Forme la fila, la cual no estaba tan larga que digamos y espere pacientemente.

Cuando fue mi turno, pedí un Phrappe de chocolate con café y un sándwich de pollo. Pague y espere nuevamente a que me llamaran.

-¿Bea?-escuche que me llamaban y fui en busca de mi pedido.

-Muchas gracias-agradecí con una sonrisa y tome mis cosas.

-a ti, linda-respondió el chico. Yo solo reí y camine a una mesa vacía.

Empecé con el Phrappe, estaba súper delicioso. Justo cuando iba a darle un mordisco a mi sándwich, escuche que me llamaban nuevamente.

-¡Bea!-gritaron mi nombre. Alce la vista y me encontré a Ally de manos con un chico que tenía lentes oscuros y una gorra puesta.

-¿Ally? ¿Qué haces por acá?-pregunte confundida

-recuerda que te dije que iría almorzar con Antoine-dijo y señalo al chico.

-Hey, eres la pediatra-dijo con una sonrisa.

-¿se conocen?-pregunto Ally confundida.

-Algo así, hoy llevo a su niña al hospital. Por cierto, ¿Dónde está Mia?-le pregunte a Antoine.

-Esta con su mama, le tocaba a ella hoy-dijo y se encogió de hombros.

-Ohh...-dije desanimada- me la saludas-sonreí.

-Claro-dijo con una sonrisa también.

-perfecto, me alegro que conozcas a mi mejor amiga, Amor-dijo Ally emocionada. Ambos sonreímos.-iremos a pedir lo que comeremos, al rato venimos-dijo y fueron a la fila.

Me encogí de hombros y seguí comiendo. De veras que amo Starbucks. Al rato, llegaron Ally y Antoine con sus bebidas en mano.

-¿Cómo te fue hoy, Bea? No me lo comentaste cuando llegaste-dijo Ally tomando de su limonada.

-Me fue super-sonrei automáticamente- gracias a Dios, todos los niños que llegaron hoy se encontraban bien-respondí.

-Me alegro mucho, Bea-dijo ally me sonrió.

-¿Qué te motivo a querer estudiar medicina?-pregunto Antoine curioso.

-Me gusta el ayudar a los demás. Y más, si son niños. Quise estudiar medicina para ayudar a los demás y dar un cambio, odio a los doctores amargados. No quiero ser así, quiero mostrar una diferencia-dije y luego me di cuenta de mi discurso- Bea para presidente- bromee y ambos rieron.

-me parece increíble. Sigue así, eres muy buena-dijo Antoine.

-Gracias-le sonreí agradecida. Mire el reloj y ya eran las cinco y media. No tenía más nada que hacer durante la tarde, que aburrido.

-mira Bea, con Antoine iremos a la fiesta de un amigo. ¿Quieres unirte?-pregunto Ally emocionada.

-no quiero ser molestia-dije apenada.

-vamos, Be-animo Ally.

-mañana entro temprano, Ally-dije recordando el trabajo.

-No regresaras tarde, lo prometo-rogo.

-bien, iré. ¿A qué hora es?-pregunte.

-las pasare a recoger a las... ¿ocho?... ¿les parece?-pregunto.

-yo me encogí de hombros- Perfecto-dijo Ally.

-bueno, yo me voy ya para entonces estar lista-dije recogiendo mis cosas.

-Yo me voy contigo, para arreglarme igual-dijo Ally- ¿Cómo debo ir vestida, Amor?-pregunto.

-Casual pero linda, más de lo normal-dijo Antoine. Ella asintió con una sonrisa y ambos se despidieron con un beso.

-nos vemos Antoine-dije cuando ya se separaron.

-Adiós-se despidió.

De regreso al departamento, Ally me contaba cómo le había ido durante el día. Casi ni le preste atención, ya que era lo usual. 

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No se si alguien la esta leyendo, pero...espero que les guste<3

xoxo

Padre soltero | Antoine Griezmann ✔¡Lee esta historia GRATIS!