Capítulo 13.

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Emmeline había quedado tan alterada después del disgusto que Davenport le había causado, que luego de la cena que había compartido solo con Sebastian y Beth ante la ausencia de Joseph, no podía dejar de pasearse por su habitación en busca de una forma de ofenderlo de la misma forma que él lo había hecho.

Joseph le había asegurado que nada de lo dicho era cierto, pero Emmie le había creído poco, había pensado todo el día en que él lo negaba solo porque la quería y no le gustaba lastimar sus sentimientos.

Pero ella podría tener algo mucho mejor que George Davenport por dos razones. Una, por todo lo que el Marqués le había dicho. Y dos, porque era la hermana de un respetado y acaudalado Conde y su dote era más que generosa, Francis se había encargado de establecer aquello.

Esta segunda opción era, sin duda, la más probable.

Debería estar durmiendo, lo sé. Pero también sé que no voy a lograrlo. Mi cabeza no ha dejado de trabajar en todo el día, y no solo por alguien a quien no voy a nombrar, puesto que no se merece ni un lugar en mi cuaderno nunca más, sino también por lo que creo que es el llamado de atención de mi corazón.

¿Qué me está pasando?

Recuerdo cómo me sentía hace años, cada vez que veía a Lord Parker cuando él visitaba a mi hermano y me traía regalos. Parker era inteligente, guapo y amable, eso era todo lo que sabía y lo único que necesitaba para decir que estaba enamorada de él. Pero no se compara con lo que pasé anoche, las sensaciones en mi cuerpo cada vez que Joseph se acerca o cuando me abrazó esta tarde.

Él es dulce, inteligente, y no voy a negar que es guapo, es mucho más que eso, claro que sí. Y también siento que en realidad él me entiende. Puedo hablar con Joseph a sabiendas de que no va a burlarse o restarle importancia a mis palabras. Confío en él con toda mi alma y solo hace unos meses que lo conozco, ¿es eso posible? Asumo que sí, porque es cómo las cosas están ahora.

Sé que al principio me molestaba su carácter, su silencio, sus perfectos modales, tan rígidos. Pero no puedo imaginarlo de otra forma, y creo que me encanta como es. Si él fuese una dama, los hombres se referirían a eso como "parte de su encanto", y tal vez sea así como lo veo yo.

Dios mío, ¿qué me está pasando?

Yo no estoy enamorada de Joseph. Lo quiero, sí. Eso lo sé. ¿Pero enamorada?

Cerró el cuaderno de un golpe seco, era medianoche. Todos estarían durmiendo ya. Beth y Sebastian en su casa desde hacía horas. ¿Habría llegado Joseph del White's? No lo había oído entrar a la habitación continua. Quizá estaría en el living o en su despacho.

Una repentina necesidad de comprobarlo surgió desde dentro.

No lo pensó, se colocó la bata y bajó a la planta inferior. El living estaba en penumbras y no le pareció ver a nadie entre las sombras, así que se dirigió al estudio.

No se molestó en tocar la puerta, en ese horario ya no era necesario. El Marqués sabía que ella podía aparecer, Em no veía la razón por la que debería anunciarse. No era como si Joseph fuese a estar desnudo.

—Lady Emmeline —murmuró él con una media sonrisa al verla entrar. Todavía estaba vestido con la misma ropa que lo había visto marcharse. Tenía en sus manos un montón de papeles, lo cual no era noticia, y en la otra un vaso lleno de un líquido dorado—. No te esperaba tan temprano. ¿Ya te has despertado? —Dejó los papeles sobre el escritorio y miró el reloj con el ceño fruncido—. Es muy pronto.

—No he podido conciliar el sueño, así que decidí ver si habías regresado. ¿Qué tal te fue? —Inquirió apoyándose en la puerta. No tenía ganas de leer. Si bien no había intentado acostarse ni dormir, los ojos le pesaban.

Inapropiadamente Hermosa (Confesiones en la noche #1)¡Lee esta historia GRATIS!