—No sé qué decirte, tu amiga Sarah no debió haber hecho eso. Podría haber habido algún accidente o tu padre...

—Sí sí, lo sé. Se ha pasado, mañana tendré que hablar con ella, si me acuerdo— empecé a reírme sin ningún motivo.

—¿Con tu amigo Oliver tienes algo? —Paré de reírme de golpe al escucharlo pero enseguida volví a reírme. —Lo digo por lo del beso, hay más formas para calmar a la gente en un caso así.

—Es Oliver, no podemos tener nada, es solo un amigo— ojalá pudiera decirle que Oliver me gustaba desde hacía tiempo, pero si no se lo he dicho a Sarah ni a Isaak, no se lo iba a decir a él, por muy borracha que estuviera.

—Pues entonces Allison, vamos a bailar. Tú y yo.

Se levanta y me coge de las manos haciendo que me levante. Caminamos cogidos de la mano hasta el centro de la fiesta, que técnicamente sería el salón. Antes de ponerme a bailar paso mi mirada por cada rincón de la casa buscando algo que estuviera mal, pero todo iba bien. Isaak seguía en la cocina, Sarah estaba hablando con Matteo y Oliver...

No encontraba a Oliver. Me daba igual, por una vez en mi vida no quería pensar en él. Hacerlo siempre me causaba, en cierto modo, dolor. Desear tener algo que nos es imposible alcanzar no nos hace bien, pero aun así, seguimos intentándolo, una y otra vez. Pero en este momento no, estaba a gusto con Simón así que iba a dejar de pensar en Oliver. Bailamos alrededor de unas diez canciones. Por lo que pude observar ninguno de los dos sabía bailar, pero nos daba igual, nos dejábamos llevar por el ritmo de la música. Hasta ahora, todas las canciones que habían sonado eran rápidas, de las que no se necesita mucho contacto. Justo cuando decidimos dejar de bailar e ir a por unas copas sonó una canción lenta, la gente de nuestro alrededor se buscó pareja y se pusieron a bailar. Pegados, muy pegados.

—Esto... Entenderé que quieras ir a ... Si quieres... —Simón se habías puesto nervioso. No dejaba de tocarse el pelo.

—Simón, me apetece mucho enserio.

Cogí sus manos y las puse alrededor de mi cintura y luego yo puse las mías alrededor de su cuello. Nos movíamos despacio, al ritmo de la música, pero sin pegarnos demasiado. Y en ese momento lo noté. Sentía su presencia, su mirada buscando la mía, y en ese momento conectaron. No habló de Simón, sino de Oliver. No estaba muy lejos de mí y no me quitaba los ojos de encima. Y yo le miraba a él. No podía descifrar que era lo que se le estaba pasando por la cabeza. Lo único que pude ver era que él estaba bailando con Kate Johnson. Kate era la hija de la directora del instituto, y estaba cursando su último curso, al igual que yo, era mi compañera en Historia del Arte.

Me estaba muriendo de celos, pero no iba a darle el placer de que lo notara. Apoyé la cabeza en el pecho de Simón y cerré los ojos, no quería ver nada. Una vez se acabó la canción los abrí, no debería de haberlo hecho. Oliver estaba besando a Kate, la tenía sujeta por la cintura y ella le tiraba del pelo. Me quedé mirando a Simón.

—Ahora sí que me vendrían bien un par de chupitos, para alegrar más la noche.

Me dolía haber visto aquello pero no iba a llorar, no tenía ganas. Fui con Simón donde estaba Isaak y nos sirvió unos cuantos chupitos. Nos los bebimos todos de un trago, uno detrás de otro. Tuvimos que parar porque sus amigos lo vieron demasiado mal y decidieron irse ya para así dejarlo en su casa. Se despidió de mí como pudo y me dijo que volveríamos a vernos, y así fue. En cuanto a mí, se podría decir que estaba igual o peor que Simón, pero en cambio nadie vino a por mí. Miré hacia dónde había visto a Oliver antes y allí seguía, besándose con Kate. Sin darme cuenta estaba caminando en su dirección. Una vez estuve enfrente de ellos, tuvieron que separarse para prestarme atención.

—Oliver, tenemos que hablar es importante— me daba todo vueltas, pero no me iba a ir, ahora no.

—No, me niego. Ahora estoy ocupado. No lo ves— señaló a Kate y ella sonrió. Me entraron unas ganas inmensas de vomitar, pero no lo hice. Cogí a Oliver del brazo y lo saqué al jardín, por suerte Kate no nos siguió y nadie se dio cuenta de que habíamos salido, o eso pensaba.

—Joder Ally, ¿qué mierdas te pasa?— me miró enfadado.

—¿Quieres saber qué es lo que me pasa?— Sin darme cuenta había empezaba a llorar, pero también me estaba riendo.

—Sí...— me dice algo extrañado.

—Oliver Parker, te quiero. Te quiero un montón, es más, yo diría que estoy enamorada de ti. Sé que es una locura, he intentado olvidarte un montón de veces, pero cada vez que estoy a punto de conseguirlo vuelves. Y ver cómo te besabas con Kate... Mierda, no se qué hago diciéndote esto. Tal vez es porque tengo la esperanza de no acordarme de nada mañana— lo miro y noto como le brillaban los ojos, pero no sabía en qué sentido, pero no me iba a quedar para averiguarlo. —Tengo que irme— antes de que pudiera dar un paso Oliver me había cogido del brazo, ya era la segunda vez esta noche.

—Allison...

No te enamores¡Lee esta historia GRATIS!