Capítulo 5.

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-¿Co-como lo sabes? -pregunté nerviosa y también un poco asustada. Su labio se curvo con diversión y arreglo su cabello pasándose una mano por esté.

-Muchas chicas y hombres vienen aquí por que lo son, pero tu has sido la única que me ha dicho que tiene miedo a que la toquen.

-¿Muchas personas aún con veinticinco amos son virgen?

-Con mucho más -contestó sonriendo-. No le veo problema al ser virgen. Muchas personas dicen esperar al indicado ¿tu no?

-Pues, hasta que tenía dieciocho, si, pero luego... Cuando iba pisando los veintiuno y sabía que nada pasaría y el indicado jamás llegaría, me iba a la casa de cualquiera que conociera en el bar.

-Llevas cuatro años haciendo lo mismo, y aún lo eres? -preguntó sorprendido. Asentí bajando la cabeza y jugando con mis dedos. Era patética. La situación era patética. Yo era patética.

Su mano se posó en mi rodilla con delicadeza. Di un pequeño santo apartándome, cayendo al suelo inmediatamente. Escuche una gran carcajada y me ruborice por completo apoyándome en el pequeño sillón en el cual estaba sentada segundos antes, parandome.

-¿Por-qué hicis-te eso? -pregunté tranquilizándome mi agitada respiración.

-Es parte del procedimiento -contesto controlando su risa.

-¿Parte del procedimiento es violarme?

-¿Qué? Yo no iba a violarme _____, solo quería ver tu reacción ante las caricias de los hombres.

-Ya lo comprobaste -dijo con la barbilla en alto, sentándome nuevamente y arreglando los pequeños cabellos que se habían escapado de lo coleta.

-Pues si -contestó divertido. Tomó nuevamente su cuadernillo- ya sé que dijiste que no querías que escribiera, pero no lo haré, solo revisaré una cosa.

Asentí viéndolo posar su mirada en el cuaderno y pasar hojas y hojas rápidamente. Nuevamente me dedique a observar la habitación. Y me sentí una tonta. ¿Por qué mierda había actuado así? Cuando él posó su mano sobe mi rodilla, una extraña corriente recorrió todo mi cuerpo asustándome aún más.

-¡Aquí esta! -dijo contento, llamando mi atención.

-¿Qué?

-Esto es aburrido y hace muchísimo que no lo receto, pero tendrás que hacerlo quieras o no.

-No me digas, me harás leer un libro títulado, "sexo para idiotas".

-Justamente -contesto sonriendo. Mi rostro se puso pálido y lo mire incrédulo.

-¿Estás bromeando, no es así?

-No, no estoy bromeando, esto solamente sera... La primera parte, leerás algunos artículos que vienen allí y luego, me los dirás. Luego, haré un seguimiento.

-¿Un seguimiento?

-Si, saldrás a un club, conocerás a un chico e irás con el a su vas. Practicadas absolutamente todo lo que vienen en el libro y te dé por leer.

-¿Practicar con él?

-Por supuesto -contesto irónico- todo lo que yo te siga lo harás con él, lo harás... Absolutamente todo.

-Pero, dijiste, seguimientos ¿me estarás espiandome toda la jodida noche? -se encogió de hombros cerrando si cuaderno.

-Estar siguiéndote, tosa la noche, hum, no, pero algo parecido. No te lo diré, así que no insistas -curve mi espalda y sólo asentí, aceptando. Si quería dejar de ser virgen ya, debía hacer cualquier cosa que él quisiera.

-Pero ¿qué pasa si no puedo? ¿Y me asusto cuando el me toque?

-Estaré investigando al respecto, por eso haremos una pequeña prueba. Un libro delgado y de color negro con amarillo cayó en sus manís.

Camino hacia mí, poniendo el pequeño libro entre mis manos. Lo mire con disgusto mientras lo movía se un lado a otro examinándolo. Fije mi vista en el estúpido título y tal y como había adivinado, su nombre era: "sexo para dummies".

-¿No podía llamarse, ¿"sexo para inexpertos"? ¿Debía ser para "dummies"?

-Yo no escribí el libro. Ni le puse el titulo ¿no lo habrás leído antes?

-¿Te estas burlando de mí? -pregunté sería. El negó sonriendo mientras arrebataba el libro y marcaba una pagina con sus dedos.

-Leerás esta página hasta... Sexo oral.

-¡Yo no quiero sexo oral!

-Solo lo leerás. Luego veremos si estarás lista para practicar algo así.

Miro nuevamente su reloj de muñeca y camino hacia la pueda, la cual había sido tocada por su secretaria. Me levante seguida de él y mire como Sara se asomaba por el pequeño espacio que quedaba entre la puerta.

-Debo atender otro paciente. Espero que lo leas, te citaré hasta el próximo viernes, intenta no salud a ninguna parte y por favor, no coquetear con ningún chico en algún café, tienda u otra cosa por el estilo.

-Claro. No saldré a ninguna parte. Hasta pronto.

-Hasta pronto -se despidió y salí a la sala de espera tomando la mano de Sara y saliendo rápidamente de allí. Puse el libro entre sus manos y soltó una gran carcajada apoyándose en la parte delantera del auto para no perder el equilibrio.

...
Directioner13963.

Virgen a los 25 (nh)¡Lee esta historia GRATIS!