Capítulo 5 "Puedes arrepentirte"

18 1 0


(Axel)

No es divertido cuando al que molestan es a ti, y menos cuando te molestan por ser dos centímetros más pequeño que la otra persona, ¿enserio, dos centímetros?, esto es un chiste, la verdad, que es entretenido cuando tú eres la persona que molesta a los demás, ¿no verdad?, pero bueno siempre ha sido igual; Martín desde pequeño me a molestando por ser un poco más chico que él. Pase como mil años sin verle y aún sigo siendo más bajo que él.

Odio ser dos centímetros más pequeño que él.

Se preguntarán como es que conozco a Martín desde pequeño, ¿cierto?, pues... eso se los contaré en otro momento, y la verdad que no es a la única persona que conozco desde que vivía en esta ciudad, pero ahorita eso no es importante.

Mientras miraba a mis dos amigos, me preguntaba ¿cómo había terminado juntándome con un chico molestoso y el otro algo tímido?, pues... la vida da muchas vueltas y ... aquí estoy con dos sujetos completamente diferentes y una chica muy hermosa, una chica que admiro, pero la cual aún no se da cuenta quien soy en realidad; eso me divierte un poco, el hecho de verla algo confundida. Soy una mala persona, lo sé, pero no puede llegar y decirle "Hola Ag, ¿te acuerdas de mí?", no podía hacer eso, aun no podía contarle toda la verdad, no querido que vuelva a sufrir por mi culpa. Lo que me tranquilizaba era que de a poco se estaba acostumbrando a mí, al chico que había llegado hace poco al colegio, aún era "el chico nuevo" o solo "el chico" para ella, quería que me llamara por mi nombre... aunque creo haberle oído decir mi apellido un par de veces o eso creo.

-Oye Axel - me dice Martín sacándome de mis pensamientos cuando me tiro un balón.

- No podemos jugar con esto, la profesora nos regañara - le digo tomando el balón entre mis manos.

- Ya hemos terminado la tarea - me responde encogiéndose de hombros.

- ¿Y si nos castiga? -

- No seas aguafiestas Axel, luego pensaremos en ellos -

- Mejor preguntemos si podemos jugar con el balón -

- Bien - bufa Martín.

- No los va a dejar jugar, estamos en horas de clases - se mete Víctor.

- Vamos, es la profesora María, es un amor de persona - le dice Martín con un toque de sarcasmo.

- ¿No es mejor ir a entregar el trabajo y luego ver si nos dejan? - le pregunto jugando con el balón entre mis dedos.

- Vaya, no solo usas esa cabeza para tener un lindo cabello, sino que igual piensas en buenas soluciones - me responde Martín despeinándome.

- Chicos... - nos dice Ágata seriamente - Estamos en horas de clases, como dijo Víctor y si a ustedes se les ocurre jugar con el balón, el resto del curso va a querer hacer lo mismo y esto en vez de ser una clase de lenguaje, será una clase de deporte, si que compórtense, por favor - nos dice a lo que nosotros nos quedamos parados como estatuas.

- Ya pareció la mini bruja - me susurra Martín, lo que me provoco risa.

- Martín, te escuchara - le dice Víctor, dándole un codazo.

- Si se ponen a susurrar así, es como obvio que sospechara que estamos hablando de ella - le digo a Martín que estaba más cerca.

Luego de discutir y pensar si íbamos donde la profesora para ver si nos daba permiso o no, al final de cuentas nos rendimos, ya que no nos poníamos de acuerdo y nos quedamos en el mismo lugar, pero en la banca; Martín estaba en la banca acostado, Víctor a su lado izquierdo y yo al lado derecho de Martín, dejando a este en el medio, Ágata, pues... estaba apoyada en un basurero, aun escribiendo y desechando ideas, algo que me provocaba gracia.

Ágata¡Lee esta historia GRATIS!