Mi Dulce Fin de Semana

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Tal y como había predicho aquel día, a la mañana siguiente cuando me levante de la cama, hubo una tormenta descomunal, era tan grande que, a pesar de haber alerta meteorológica, tuvimos que asistir igualmente a la escuela.

Un aplauso para el sistema educativo de este país.

Dejando de lado la ironía, aquella mañana me la había pasado durmiendo (literalmente) en mi pupitre, si no me equivocaba, estuve desde las 8 hasta las 11:30 del mediodía dormido y nunca nadie se dio cuenta (o simplemente a los maestros no les importo). Si bien se que no es correcto dormir en clase, si que necesitaba con urgencia esas horas de sueño. Al parecer me había perdido las 3 primeras horas, con únicamente la ultima hora para pasar el rato.

Esa era de matemática, a pesar de que yo nunca tuve algún tipo de dificultad con esa materia (sin contar que nunca supe como estudiarla), me parecía poco lógico el que la profesora decida tomarnos evaluación para la semana que viene.

Eso significaban muy malas noticias para mí.

No porque tuviera que estudiar, al contrario, no tocaría ni una hoja de esa materia, el problema era que debía de dormir bien, es decir, estar completamente descansado para que, en el momento de la verdad, pueda hacerla sin dificultad alguna.

Cualquiera diría que no es un obstáculo difícil, es más, nadie tendría porque verle el problema ¿verdad?.

Pero en mi caso no era así.

La próxima clase de matemáticas seria el lunes, eso quería decir que prácticamente tendría que drogarme con pastillas para dormir el domingo y lograr, como mínimo dormir 4 horas.

Muchos no entenderán a que me estoy refiriendo, pues la verdad es que mis padres todos los sábados se van de viaje a 400 km de distancia, únicamente por negocios. Esto debería generar que yo tuviera más libertad ¿no es cierto?

Pues la realidad es que no lo es, odio los fines de semana con todo mi ser.

Porque el estúpido de Max invita a sus “Amigos”, y cuando me refiero a “Amigos” estoy hablando de sus compañeros de cama.

Música fuerte, tabaco, alcohol y sexo.

Los 4 mandamientos los cuales se hacen presentes en mi casa todos los sábados y domingos.

Y eso significaba muy malas noticias para mí.

Además, tengo que agregar que, para esos casos, unos simples auriculares y una puerta bien cerrada no evitarían que pudiera escuchar todo el desastre que ellos generan. A veces pensaba como era posible que unos pocos amigos destruyan todo y hagan tanto ruido, parecía que estaba en un boliche en esos días más que en mi casa.

Y para los simpáticos que piensan ¿Por qué no te vas a la casa de alguno de tus amigos? Pues la respuesta es sencilla, NO TENGO.

Aunque creo que me exprese de forma incorrecta, la respuesta no seria que no tengo, sino que viven en otro país o, en algunos casos, en otras provincias, por lo tanto sería demasiado difícil el quedarme a dormir un par de días cuando tengo que cruzar toda esa distancia para hacerlo, sin contar que era muy probable que no me aceptaran en su casa (al menos algunos, no todos) ya que si bien los ayudo con su vida y nos hablamos desde hace años, hay muchos que siquiera conozco su cara, y otros que se su vida entera.

Las relaciones online son raras, pero practicas a la vez.

Un ejemplo de ello es Miki-Chan, una amiga la cual vive en México, la conozco desde hace 4 años y es la persona que mas confió y aprecio en el mundo, es alguien que jamás me traicionaría, o al menos, yo así lo creo.

Soy narcisista ¿y que?¡Lee esta historia GRATIS!