Capitulo 0

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Se acercaba la fiesta anual para antiguos alumnos de Elite Way School. Diego nunca había querido ir a uno de esos encuentros, tampoco le hacía falta, pensaba, pues sus amigos seguían presentes en su día a día.

Este año, en cambio, fue diferente, ya que Miguel y Giovanni (que no habían faltado a ninguna) le pidieron que este año les acompañara, que se lo pasaría bien, y él... aún sin saber cómo, accedió. Aunque sabía perfectamente lo que le esperaba:

- Dieguito, cuánto creciste!... A qué te dedicas?.... Qué tal el grupo?... Qué tal Roberta?...

Quizás esa última era la que más temía, aún le dolía... Qué contestaría? Prefirió dejar de pensar en eso. Desde que lo dejó Roberta no había vuelto a ser el mismo.

Cuando era más joven, cambiaba rápido de chica, pues ninguna le atraía más allá del puro placer físico. Pero todo cambió cuando conoció a Roberta. No había una sola mujer sobre la faz de la tierra que le hiciese sentir como le hacía sentir Roberta.

"Quizás para ella lo nuestro no significó lo mismo que para mí..."

Intentó, sin éxito, quitarse esa idea que siempre le rondaba en la cabeza... Pero no podía ser, no podía creerlo, porque él mismo había visto el amor en los ojos de Roberta cada vez que lo miraba, ese brillo suyo tan especial cuando le miraba y le decía "Te amo bebe".... Ese brillo que fue perdiendo con el tiempo. Diego aún se preguntaba por qué y recordaba una y otra vez sus palabras.

*FLASHBACK*

Roberta: Diego... necesitamos hablar.

Diego: -notó como lo miraba y presintió lo peor- dime amor...

A Roberta se le hizo un nudo en la garganta al ver la carita de Diego mirándola, siempre le convencía de cualquier cosa cuando la miraba así... pero esta vez ya no... no podía, se lo debía a ella misma.

Roberta: Quiero hablar sobre lo nuestro, Diego... No le encuentro sentido ya... Todo el día peleamos... Somos muy diferentes, ya una vez lo dejamos por eso... pensé que el amor lo podría todo pero he comprobado que no es suficiente... nos estamos lastimando mutuamente y prefiero dejarlo ahora, porque quizás más tarde acabemos peor y no quisiera tener un mal recuerdo tuyo, Diego...

Diego sintió que el peso del mundo caía sobre él y lo ahogaba, no sabía cómo reaccionar. Roberta, su amada Roberta.... ella... le dejaba. No lo podía creer. Diego no podía articular palabra y las lágrimas inundaban sus ojos. Roberta no quería verlo así pero no tenía otra elección, no podían seguir así, acabarían odiándose como esas parejas mayores que acababan tirándose los trastos a la cabeza. Y ella no quería eso para ellos... prefería recordarlo como el amor de su vida, al que nunca podría olvidar.

Roberta intentó decir algo para calmarlo, pero no le salían las palabras, lo único que alcanzó a decir fue "Nunca te dejaré de amar" casi en un susurro que Diego no escuchó. Ella decidió irse y cambió de ciudad para no estar cerca de él. "Quizás allí encuentre a alguien más parecido a mí, con quien no pelee tanto... no?" se decía una y otra vez a si misma para convencerse, aunque no le servía de mucho. Sabía que le sería muy difícil echar a Diego de su corazón así como así.... porque él era parte de ella.... pero no, no y NO, no podían hacerse más daño...

Durante un tiempo intentaron ser amigos pero no resultó bien, aunque Roberta se resistía a dejar de saber de él. Hasta que un día no se volvió a comunicar...

*FIN FLASHBACK*

Diego recordaba con amargura esas duras palabras, nunca había podido olvidarla, y dudaba poder hacerlo nunca. Se quedó sin ella y sin su música, sus dos grandes pasiones, ya que al irse ella, la banda se disolvió y sus integrantes escogieron caminos distintos.

Él se ganaba la vida como podía, de vez en cuando le salía algún que otro trabajo para cantar en antros y con eso se conformaba, no anhelaba el dinero, no traía nada bueno. No tenía sueños, pudo haber trabajado en grandes empresas que rechazó... pues sin Roberta no se sentía capaz de nada.

Desde que el papá de Diego fue encarcelado, no había vuelto a hablar con él. Diego lo había intentado un par de veces, pero los funcionarios le dcían que el preso no quería recibirle. Su padre nunca había sido demasiado atento con él, pero aún así era su padre y le dolía su desprecio. Parecía que nadie lo quería cerca... tan malo debía ser?

Mantuvo contacto con Alma, la madre de Roberta, hasta que ella se trasladó de ciudad por motivos de trabajo con su marido Franco y la hija de éste, Mia. Al principio a Alma no le cayó muy bien Diego pero vió que él y Roberta se amaban muchísimo y desde entonces habían sido como una familia, hasta que Roberta se fue... Alma, no entendía muy bien las razones de la partida de su hija, ni Diego ni ella le dijeron, pero era su hija, y la apoyaba en cualquier caso.

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