1.

5.4K 378 6

   —¿Acaso no te das cuenta? —Kageyama apretó los puños, parecía más enfadado que de costumbre. Hinata temía por su vida en ese mismo instante.
   —¿De qué? —se encogió de hombros, tratando de parecer sereno. Esto sólo logró enfadar más al armador.
   —¡Eres un imbécil! —quiso golpearlo, sin embargo, Hinata hizo a un lado su rostro en el momento exacto. Rápidamente quedó fuera de sí, no lograba entender la situación del todo—. ¡Estoy malditamente enamorado de ti hace meses y no sé ni cómo ni por qué sucedió! ¡Por donde se te vea eres un... encanto! —soltó, respirando con euforia. Kageyama ya había podido liberar su cuerpo de la tensión, sin embargo, Hinata todavía guardaba algo dentro de su pecho.
   —¿Y q-qué quieres que ha-haga? —inquirió, nervioso.
   Tobio Kageyama simplemente pegó un grito y salió disparado del gimnasio, dejando a todos los miembros del equipo de voleibol desconcertados y confundidos. Hinata trataba de controlarse a sí mismo, quería correr hacia donde se encontraba Kageyama, abrazarlo y hacerle sentir que él correspondía su amor, sin embargo, el miedo al "qué dirán" era mayor. Hinata no acostumbraba a ser tan directo como lo era Kageyama, no gustaba de mentir, pero cuando se trataba de hablar, se mordía la lengua, pues era inseguro y creía que con sólo una palabra liaría todo. Era como un niño pequeño atrapado en un mar de sentimientos totalmente nuevos, jamás se había enamorado, ni siquiera de una mujer. ¿Por qué iría a saber cómo funcionaba el amor o las relaciones?
Y fin y al cabo, lo que enojaba a Kageyama, no era haber caído por los ojos de Hinata, sino, gustar de su compañero de equipo, quien al igual que él era un varón y creía que por ello jamás correspondería su amor. ¿Qué dirían los demás? Claramente, Tobio estaba confundido y no quería sentir amor por Hinata, no sabía si alguien lo apoyaría y rogaba ser tragado por la tierra silenciosamente al recordar cada vez lo que le había escupido al pequeño pelirrojo que le gustaba. Nunca se había sentido así, no sabía tampoco cómo reaccionar y cómo actuar de allí en más. Era obvio, Kageyama quería a Hinata, pero no quería quererlo.
   Pero... Un momento. ¿Cómo fue que todo esto sucedió?
   ¡Ah, sí! Al inicio de clases. Daichi, Tanaka y Sugawara, tres miembros de tercer año del equipo de voleibol, se dirigían al gimnasio de la preparatoria Karasuno a entrenar. Se encontraron con una peculiar escena cuando abrieron la puerta: un chico pelirrojo despeinado de un metro y sesenta y dos centímetros discutiendo con otro de su edad, de cabello negro y lacio que medía alrededor de un metro y setenta y cinco. Claramente, los mayores los reconocieron adrede. El anaranjado fue un jugador destacado en la escuela media, a pesar de no tener equipo, su agilidad y reflejos lo dejaban anotar hasta por accidente. Y, el más alto, era llamado "El Rey". Éste era un armador bastante exigente, no acoplaba sus jugadas con las de sus compañeros, ellos debían adaptarse a él.
Rápidamente, el capitán del equipo, Daichi, supo lo benefactor que sería tenerlos a ambos juntos en su equipo. Hinata corría rápido y saltaba muy alto, acoplándose perfectamente bien a las rápidas y cortas jugadas de Kageyama. Eran claramente el uno para el otro dentro de la cancha, pero hasta que no supieran llevarse bien, no serían una buena dupla. Por esta razón, Daichi los expulsó del gimnasio hasta que prometieran llevarse bien al momento de jugar y entrenar, lo cual los ayudó a ambos lo suficiente. Apostaron su estadía en el club de voley con un partido para el día sábado en la mañana. Ambos entrenaron toda la semana, puesto que Kageyama no armaría para nadie que no fuese capaz de recibir un saque. Discutían continuamente y casi siempre Kageyama terminaba golpeándolo, sin embargo, Hinata lo admiraba muy dentro de sí y, lo único que quería, era demostrarle que las cosas habían cambiado y que ya no era el mismo que en la escuela media. Claramente, Tobio lo sabía, pues sólo se dispuso a practicar recepción con Hinata cuando lo escuchó confesar aquello a Sugawara, el antiguo armador de Karasuno. Kageyama estaba muy interesado en el pelirrojo, sin embargo, no sabía por qué y, tampoco quería saberlo. Quizás era demasiado ágil y bueno. Kageyama a menudo se jactaba de las habilidades de su pequeño compañero, sin embargo, no faltaban los comentarios pesimistas sobre él. Sí, Hinata era un excelente jugador, pero no sabía aprovechar su talento natural. Era lo que más enojaba al alto. Tuvo que entrenar años para estar en donde estaba, Hinata llevaba un año y lograba saltar como los dioses mismos del voleibol, además de medir cerca de diez centímetros menos que él. Era mucho más veloz. Naturalmente tenía un espíritu atlético.
   —¡Hey, Kageyama! —exclamó Hinata con una sonrisa, mientras corría hacia él—. Pues ya va a empezar el partido. ¡Hay que ganarle al imbécil de Tsukishima!
   Kageyama sonrió de lado. En el fondo, sabía que podrían hacerlo. Tanaka y Hinata eran buenos exponentes para realizar jugadas dignas de un trofeo, sin embargo, quería aterrorizar un poco a Hinata, le gustaba verlo enojado y era por ello que lo molestaba la mayoría del tiempo.
   —Déjale las jugadas a Tanaka. Él y yo ganaremos el partido. Tan sólo preocúpate de no estorbar.
   Hinata apretó los puños y, mordiéndose los labios para no estallar en llanto, resopló. Llegaron al gimnasio y comenzó el partido de tres versus tres, en donde competirían cuatro estudiantes de primer año por un puesto en el equipo de voleibol. Finalmente, el partido no significaba mucho. Daichi sólo quería probar su punto y demostrarle a Shōyō y a Kageyama que juntos podrían lograr muchísimo más y, de ésta manera, dejarlos ingresar a todos, pero con la condición de aprender a trabajar en equipo.
   —Muy bien, ¡que sea bueno! —exclamó Sugawara, soplando su silbato.
Durante el partido, Kageyama y Hinata aprendieron a combinar sus habilidades y convertir a Hinata en "la carnada definitiva". Ellos dos anotaban, dejándole más atención a Hinata de parte del otro equipo, y así finalmente, cuando creían que Kageyama armaba para Shōyō, terminaba armando para Tanaka. Eran un equipo impredecible y, claramente, ocuparían la misma maniobra cuando jugasen con las demás escuelas.
Sin más, Daichi decretó que todos podían jugar en el equipo de voleibol, provocando que Hinata diese un salto de emoción, abrazando fuertemente a Kageyama. Éste bufó en cuanto Shōyō, sonrojado, se disculpaba por lo que había hecho, sin embargo, en el fondo le había gustado a ambos. Esto provocó que el alto se fuese contento a casa y que el nuevo bloqueador central del equipo no parara de pensar en él por el resto de la tarde.

No Quiero Quererte | Kageyama x Hinata | Haikyuu.¡Lee esta historia GRATIS!