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Dorian está en un centro comercial. No es un centro comercial que yo conozca, porque no me suena para nada la distribución de las tiendas ni el trazado en sí. Todo está muy iluminado, y casi deslumbra mirar al suelo o a las paredes, como si fueran de mármol blanco.

Hay muy poca gente, y el espacio es muy abierto. Dorian está en la segunda planta, cerca de una barandilla que deja ver la planta inferior, con cuatro personas más, tres chicos y una chica. A la derecha hay una tienda de calzado deportivo, junto a otra de ropa formal. Parecen charlar con tranquilidad, creo que sobre algo del instituto, pero no llego a entender del todo la conversación porque se encuentra envuelta en ese halo de irrealidad de los sueños, en esa normalidad que se le da a las cosas sin sentido y en esa indiferencia por las cosas cotidianas.

Sueña de forma muy perezosa. Es la única forma que se me ocurre de describirlo. Los bordes de las cosas están difuminados, como si no estuvieran enfocadas del todo; lo único que destaca con nitidez es el punto donde Dorian fija su atención en ese momento, como si su mente no estuviera dispuesta a gastar energías creando un mundo a su alrededor al que no le está haciendo caso.

Yo me paseo alrededor del grupo, intentando entender alguna de las frases sin sentido que intercambian unos con otros. Parece un sueño de lo más básico, y por un momento creo que mi teoría de que las ojeras de Dorian están causadas por pesadillas crónicas es una hipótesis fallida.

Hasta que, de repente, junto al grupo se materializa un pequeño edificio, dentro del mismo centro comercial, en el gran espacio abierto que quedaba entre una de las tiendas y la barandilla. Es como una casa de tejado plano y ventanas con rejas, todo de color blanco. En la puerta hay un cartel que anuncia "Zombie Survival. Casa del terror", y de allí parece provenir una musiquilla circense que pone los pelos de punta.

No me puedo creer que sea una pesadilla tan, pero tan de manual. Zombies. Es tan básico que se me hace imposible imaginar que sean ese tipo de cosas las que provocan que Dorian vaya a la cocina de madrugada a beber agua y despejarse porque es incapaz de continuar durmiendo.

La chica del grupo, por supuesto, señala aquella casa y propone que entren. Y entran todos juntos, como es de esperar. Dorian incluído.

Como suele pasar en los sueños, una vez dentro de la casa el interior es significativamente más grande de lo que se adivinaba por fuera. Después de pagar la entrada en una ventanilla vacía nos recibe un largo pasillo oscuro, sucio y tétrico. Me sorprende el cambio de escenario, después de la claridad del centro comercial.

Es el pasillo de una casa de gente de dinero, o al menos lo parece por la cantidad de decoración (vieja y destrozada, por supuesto) que hay durante todo el recorrido. Una alfombra rota y con manchas no muy agradables indica el camino, y a ambos lados hay puertas cerradas, mesillas decorativas volcadas y trozos de algo que parecen jarrones. El aire de mansión abandonada está muy bien conseguido, tengo que reconocer. Los chicos van avanzando entre risas y mirándolo todo, y la muchacha, que había propuesto entrar, va ahora enganchada del brazo de Dorian, no asustada pero casi. Me pregunto si es Natasha, su exnovia, aunque no tengo razón alguna para pensar eso.

Es en la primera habitación que entran donde se encuentran al primer figurante. Su atuendo y maquillaje son tan, tan malos que hasta da pena, y provoca la risa de todo el grupo. Hace el amago de perseguirlos, pero en cuanto corren un poco le dejan atrás.

La siguiente habitación provoca la misma decepción. Se trata de una cocina enorme, y les recibe una chica con un delantal de carnicero manchado de sangre, un cuchillo enorme también ensangrentado, la mirada perdida y con una capa de maquillaje que simula que tiene la mandíbula desprendida, sin demasiado éxito. Si hasta parece simpática, la pobre. Les persigue durante un par de minutos, con ese andar zombificado tan poco efectivo para ir tras una presa, y entramos en un dormitorio.

R. E. M.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora