Capitulo 80

2.5K 107 0

Había estado en ese auto sin destino alguno por una hora, el cansancio ya empezaba a hacer efecto en mi cuerpo provocando que de vez en cuando cerrara mis ojos pero a los cinco segundos los habría siendo consciente de la situación, el sol se iba y junto con él mis esperanzas de salir pronto de aquí, no es estado de pesimismo es realismo puro ¿Qué oportunidades hay que me encuentren a estas horas de la noche? Exacto, casi nulas, aunque aún estaba ese rayito de esperanza que me ayudaba a estar pendiente de todo esperando que alguien venga y me saque de este infierno y por esta razón señoras y señores es que yo me llevo los peores golpes de la vida, por estar creándome esas ilusiones que no pasan más allá de ser pensamientos. De pronto el auto se detuvo y todos bajaron, el copiloto abrió la puerta e inmediatamente el hombre que estaba a mi lado me empujo haciendo que saliera del auto y como mis manos estaban atadas no pude agarrarme de nada dando por resultado yo directo al suelo, al verme tan humillada en el suelo los dos hombres rieron.

- Eso es bésame los pies – dijo el que había abierto la puerta, no podía creer cómo una persona podía llegar a tal grado de maldad.

- ¡Levántate! – grito el que estaba dentro del auto que ahora estaba fuera. Trate de hacerlo pero no tenía fuerzas, recordé que no había comido nada en todo el día, me puse de rodilla tratando de levantarme pero no pude más y me quede así.

- ¿Me harás un gran favor? Y así no tendré que pagar por una prostituta – ironizó por la posición en que estaba, de rodillas y frente a él.

- ¡Me estás hartando! – exclamo el otro, intente nuevamente levantarme pero nuevamente fallé cayendo al suelo – ¡Ya me hartaste! – volvió a gritar, vi su pie acercándose a mi estómago mi primer reflejo fue cubrir mi estómago, para que no [le] hiciera daño y como lo cubrí su pie se clavo en mis brazos produciéndome un dolor inaguantable. Primer golpe que de seguro muchos más me darán a medida que continúa este calvario, al ver que menos me podía levantar me tomaron bruscamente del brazo dejando un rojo [que luego se pondría verde y luego morado] sin importarle el dolor en ellos y entramos a un edificio abandonado, entramos por la puerta trasera, caminamos por varios pasillos, mis lágrimas aún bajaban sin discreción llegamos a una habitación bastante amplia, solo había una silla en el medio y un par de sogas cerca, no hay que ser adivino para saber qué era lo que venía después, al entrar en ella prácticamente me tiraron a la silla haciendo que ésta se tambaleara afortunadamente con mis pies conseguí equilibrio, un hombre estaba parado en el umbral de la puerta y el otro ataba mis manos y pies a la silla y quitaban mi mordaza.

- Por favor suéltenme, se los pido ¿Quieren dinero? Pídanlo pero por favor déjenme ir – apenas y podía pronunciar esas palabras.

- No sólo queremos eso – dijo el que estaba en la puerta, se acercaba cada vez más se agacho a mi altura quedando de frente a mí, miro mis piernas con deseo luego miro mis senos y se lamio los labios. No hay cosa más repugnante para una mujer que sentirse observada morbosamente y sin discreción. Volvió su vista hacia mí agarro fuertemente mi mentón y me beso al ver que no habría mis labios apretó aún mas fuerte mi mentón haciendo que soltara un gemido de dolor, aprovecho e introdujo su lengua en mi boca, en vez de pensar que era su saliva sentí que era un veneno. Como pude volteé mi rostro cortando el beso, el se levanto pero aun sin alejarse y yo escupía saliva sabiendo que la suya estaba mezclada con la mía, cosa que hizo encender su furia ahogándola en una fuerte bofetada en mi mejilla izquierda haciendo que mi rostro volteara por el golpe y mi labio sangrara.

- ¡A mí nadie me corta un beso! – Gritó a centímetros de mi rostro - ¿Entiendes? – No respondí nada, acción que tampoco le gustó – Ya verás lo que es bueno – dijo quitándose el cinturón de cuero, abrí mis ojos aterrorizada sucederían dos opciones 1º me violaría o 2º me golpearía. Ninguna de esas dos opciones era buena tanto una como la otra eran totalmente aterradora, se quito el cinturón estaba desabrochándose el botón del pantalón cuando una voz lo interrumpió.

- Mike – dijo el que antes estaba allí – Aún no, el jefe te llama – dijo al ver lo que iba a hacer, el solo me fulminó con la mirada mientras se volvía abrochar el pantalón con el cinturón en mano se acerco a la puerta.

- ¡Ah! Pero esto no se queda así – sonrió con maldad pura en su rostro, se regreso se puso detrás de mí y me golpeó con el cinturón en la espalda y brazos, un grito ahogado salió de mí haciendo que mi garganta ardiera – Eso es, música para mis oídos – dijo y por fin se retiro de la habitación junto con el hombre que lo llamó, quede sola en una habitación abandonada donde la única luz que entraba era la luz natural de la luna reflejada en una ventada llena de polvo.

|||| 3 horas después ||||

- ¡Vaya, vaya! – exclamó una voz adentrándose en la habitación, podía jurar que su voz la reconocía pero al ver el pasamontañas me confundía, a través de él podía ver su sonrisa perspicaz y un tanto maligna, se acercó a mí para colocarse de frente - ______ ______ - Estos tipos debieron investigar primero todo sobre mí para saber mi nombre y apellido – Que gusto el verte ¿Qué te trae hasta acá? – Pregunto y soltó una sonora carcajada haciendo que retumbara en las paredes por el eco que había - ¿Por qué no me hablas? – Me miro y volvió a burlarse - ¡Ah cierto! Tienes la mordaza – se acerco y trate de alejarme, me quito la mordaza ¿Tienes algo que decirme? – preguntó con esa sonrisa que producía un escalofríos en mi cuerpo.

- ¡Maldito bastardo! ¡Hijo de puta! – grite por un momento olvide mi miedo dejando salir el enojo.

- Ah, ah – chitó – A mi no me hables así, ______ siempre eres tan impulsiva –Se acerco sigilosamente y me dio una bofetada en mi mejilla derecha, ¡Genial! ambas mejillas lastimadas de pronto lo mire ¿Siempre? Es decir ¿Me conocía? Al ver mi mirada desconcertante rió de nuevo – Como lo oyes, te conozco perfectamente – dijo acercándose – Es tanto así que tú te quedarás conmigo y Bieber pensara que estás muerta – rió ¿Justin? ¡Oh Dios! Este tipo sabe más de lo que debería – Pero para que dejemos estas caretas de una vez y sepas quien soy te dejare adivinar – dijo, arrastro una silla y se sentó alzando su pierna izquierda a su rodilla derecha, ninguna persona con sus cinco sentidos a la perfección se le ocurriría semejante calaña, debido a los golpes estaba aturdida y con su mirada recorriéndome por completo se me hacía difícil imaginar a alguien que yo conociera maquinando este plan, lo mire sin ninguna opción el volvió a reír. Él estaba leyendo mi mente, se levanto y pateo la silla.

- Me quitare el pasamontañas solo porque me encantaría ver tu cara de asombro cuando me veas – llevó sus manos detrás de su cabeza, se dio vuelta quedando de espaldas a mí vi que como se quitaba el pasamontañas dejando ver su cabello castaño, se volteo y mi cara de asombro no cabía en mi rostro, juro que si no estaba atada a la silla me caería de ésta sin premeditarlo el rió por mi expresión y se acerco a mí lentamente.

- Nos volvemos a ver hermosa – sonrió.

- Logan – fue lo único que pude susurrar antes de ver todo negro.

Go Away-Justin Bieber y tu.¡Lee esta historia GRATIS!