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Dylan sale del bar y se acerca a mí. Se quita la chaqueta y la pone sobre mis hombros. Aún sigo temblando y no sé por qué.

-¿Estás bien?

-Es el padre de Mat -suelto de pronto.

-¿Cómo?

Limpia con sus dedos las lágrimas que caen por mis mejillas y me abraza.

-Lo descubrí hace unos años. Mi madre antes de conocer a mi padre estuvo con Cooper. Su relación fue mal y cuando él descubrió que mi madre estaba embarazada le pidió que abortara. Ella no quiso hacerlo y se marcho. Poco después ella conoció a mi padre y se casaron. Mi hermano creció sabiendo que su padre era otro, pero quería a mi padre como si lo fuera -intento calmarme ya que viene la peor parte-. Hace trece años, Cooper se presentó en casa reclamando llevarse a su hijo, mi hermano era mayor de edad y podía decidir si irse o no con él.

-¿Qué decidió?

-No quería que mi madre tuviera más problemas con él, entonces Mat se marcho a vivir con Cooper -cojo las manos de Dylan y uno nuestros dedos-. Como puedes ver, Cooper cambió. Encontró un nuevo trabajo y no pasaba tiempo con Mat. Por eso mi hermano decidió entrar en el ejército, creo que desde entonces no le ha vuelto a ver.

-¿Por qué te afecta tanto? -la pregunta de Dylan me sorprende y la verdad no sé que responderle.

-No lo sé, me ha sorprendido verle aquí después de tantos años -le miro y suspiro.

-Pasó hace tiempo -me envuelve entre sus brazos-, debes tranquilizarte.

-No debería haberme puesto así, he arruinado nuestra cita.

Niega con la cabeza y me separa un poco de él.

-No quiero que digas eso -mira la puerta y después a mí-, ¿quieres entrar de nuevo o nos marchamos?

No me lo pienso dos veces.

-Vámonos, por favor.

Él asiente y abre la puerta del copiloto, me ayuda a subir y rodea el coche hasta su puerta. Cuando ya está dentro, enciende el motor y pone la mano que le queda libre sobre la mía, miro por la ventana e intento olvidarme de lo que ha pasado.

-¿Vas a decirle a Mat que su padre está en la ciudad?

-Sí, creo que debo hacerlo.

-Al fin y al cabo es su padre, supongo que querrá verle ahora que va a pasar unos días en la ciudad.

Dylan detiene el coche enfrente de la puerta, las luces están apagadas pero dudo que mi madre esté dormida. Me levanto de mi asiento y paso al suyo en un movimiento, me siento entre sus piernas, algo que le pilla por sorpresa ya que su cuerpo se tensa cuando beso sutilmente su cuello.

-Lo he pasado genial, quitando el mal rato.

Dylan muerde el lóbulo de mi oreja y comienza un camino de besos desde mi oreja a mi cuello.

-Ojala pudiera borrar ese mal rato.

-Sí que puedes.

Dylan me mira a los ojos y abre ligeramente la boca sorprendido, aprieta sus manos sobre mis caderas y me acerca más a él, harto de esperar une nuestros labios con rapidez. Muevo mis caderas y él gruñe contra mis labios.

-Te deseo tanto.

Absorbo esas palabras y disfruto de este momento, pongo mis manos sobre su pecho y lo empujo hacia atrás. Pongo mis manos sobre el borde de mi camiseta y hago el intento de quitármela, pero mi móvil empieza a sonar. Miro a Dylan y extiendo mi mano para coger el móvil y ver quién me llama, la imagen de mi madre aparece en la pantalla y lo cojo rápidamente.

-Hola mamá.

-¿Te vas a quedar hasta muy tarde?, tengo sueño y quiero irme a la cama.

Dylan aparta el pelo de mi cuello y empieza a darme pequeños mordiscos que hacen que suspire.

-Estoy en la puerta, justo estaba entrando cuando has llamado -miento.

-Te espero entonces.

-Vale.

Cuelgo el teléfono y beso los labios de Dylan antes de salir del coche, cojo el bolso de mi asiento y me despido de él. Cuando el coche desaparece al final de la calle, abro la verja principal con las llaves y finalmente la puerta principal. Mi madre baja las escaleras y me abraza, me mira de arriba abajo en busca de algún rasguño y sonríe.

-¿Lo has pasado bien?

Asiento y le acompaño escaleras arriba hasta su habitación, lo he pasado bien si quitamos la parte en la que Cooper ha decidido aparecer de nuevo en nuestras vidas.

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