capitulo 19

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{Narras tú}

Algo cálido envolvía mi cintura y se sentía bien.
Arrastré mi mano con pereza hasta mis ojos, sobándomelos suavemente.
Oh mi Dios…

¡Dormí con Luhan!

Las imágenes de la noche anterior se proyectaron sobre mi mente, y suspiré complacida.
Él había sido tan… ¿intenso? No me lo esperaba, es decir, cuando conoces a un hombre atractivo, por lo general cruza por tu mente un “oh, éste debe ser bueno en la cama”. Pero con Luhan… ¡diablos! Realmente superó mis expectativas.

Cruzó por mi mente la duda de con cuántas mujeres se habría acostado antes de mí. La suprimí inmediatamente sin querer conocer la respuesta.

Con la parte frontal de Luhan pegada a mi espalda, intenté alzar la cabeza un poco para observar el reloj de la pared.
Las once y media. Jesús. Nunca me levanto tan tarde.

Luhan se removió detrás de mí, inconscientemente buscando más contacto.
Mordí mi labio y deliberadamente me pegué más a él.
El rizado gruñó en mi oído.

Afianzó sus brazos a mi cintura y con sus manos recorrió mi abdomen suavemente.
Así que estás despierto, cariño…

Puse mi mano sobre la suya que se encontraba sobre mi vientre, y acaricié el dorso. Luego entrelacé nuestros dedos. Él movió su mano dándome una caricia deliberada y luego la acercó hasta por debajo de mi pecho izquierdo. Se quedó inmóvil ahí, y por un momento creí que estaba intentando pasarse de listo, hasta que lo comprendí.
Tenía su mano sobre mi corazón y me acariciaba con su pulgar a la par de mis latidos.

«Oh no mueras, no mueras, no mueras.»

¿Cómo puede ser tan dulce? Diablos, mi pulso aceleró considerablemente y el soltó una risita. Me di media vuelta sobre el sofá, aun acostada y lo observé.
Ese look tan « ¿Qué tal? Recién me despierto y luzco tan caliente como un modelo playboy.»
Oh mi Dios.

Me sonrió y luego besó mi frente.
-Hola- musité con una sonrisita inevitable.

-Buenos días- dijo él en voz ronca y caliente.
Me quedé mirándolo durante unos cuantos segundos, sin poder despegar mis ojos de aquella ardiente mirada. Solté un jadeo y aparté la vista.

-¿Cómo dormiste?- le pregunté mirando el techo.

-Mejor que nunca- respondió y sin mirarlo percibí su sonrisa. – ¿Y tú?

-Bien, ¿te han dicho que pateas mientras duermes? –le pregunté con una risita y él me acompañó- eres muy inquieto- agregué capciosamente asegurándome de que entendiera el doble sentido.

Él volvió a reír y el sonido fue directo a mi bajo vientre. Ronco, sexy.

-No pateo- dijo al fin. –Un hombre necesita su espacio, ¿sabes? No es mi culpa que te pegues a mí.

Lo miré severamente.
-Puedo dormir en el otro sofá si quieres- bromeé y me aparté pero él me tomó por la cintura y me estrechó contra él.

Proferí un gemido bajo. « ¿Así es como me recuerdas que aun estamos desnudos?»

Él me observó fijamente y luego acercó su boca a la mía.
Sentí una suave y breve caricia justo en el hueso de la cadera y tragué en seco.
Éste tipo me matará.

Sus labios se encontraron con los míos mientras yo acariciaba su cabello con mi mano izquierda. Él mordió mi labio inferior y como automática respuesta tiré suavemente de su cabello.
Gruñó y sin liberar mi labio inferior rodó quedando encima de mí. Sentí como todo mi cuerpo cosquilleaba y despertaba ante la calidez y dureza del cuerpo de Luhan.
Él dejó un regadero de besos desde mi mandíbula hasta la clavícula.
Instalé mis manos en su nuca mientras él besaba, mordía y acariciaba zonas estratégicas haciéndome soltar jadeos, gruñidos y gemidos.


(…)

-Qué buena forma de empezar el día- dije divertida mientras desayunábamos en la barra de la cocina.

Él soltó una risita.

-Opino lo mismo- murmuró y luego encendió el televisor.
No sé si fue el tono o la manera en la que lo dijo, pero tenía la intuición de que algo iba mal.
Dudé si debía preguntarle.

« ¿Te has acostado con él y aun no te sientes en confianza?»

-¿Sucede algo?- pregunté y le di un sorbo a mi taza de café.

Luhan que tenía una tostada en la boca me observó, mordió y luego la hiso a un lado.

-No, ¿por qué?- dijo mientras tragaba y me pareció genuinamente sorprendido ante mi pregunta.

-No lo sé, estás algo… Hmmm…
-Distante, me lo han dicho- dijo divertido.
Fruncí el ceño, ¿quién te lo dijo? ¿La infradotada de tu esposa? –Me lo repite Lay todo el tiempo. Él se carga mi peor parte del día.

Suspiré y me sentí estúpida por aquellos estúpidos e irracionales celos.

-¿No te gusta despertar temprano?- pregunté riendo porque ya eran las doce, y a eso yo no le llamaría «temprano».

-No es sólo por la mañana. No me gusta despertar, en definitiva- contestó él con una sonrisa. –Aunque si todas las mañanas son como ésta, estaría encantado…

«Y ahí estás, sabía que no te habías perdido Luhan Pervertido.»

-¿Lo dices porque dormimos juntos o por lo que… sucedió hace rato?
« “¿Lo que sucedió hace rato?” ¿Desde cuándo tanta timidez, Park?»

-Ambos- contestó con una sonrisa tímida y volvió su vista a las noticias.

***

Luhan aparcó frente a la casa de Eun Ji, e inmediatamente me sentí terrible.
No es que no apreciara la compañía de mi mejor amiga, pero luego de lo sucedido aquella mañana y la noche anterior, diría que prefería pasar mi tarde de domingo de la misma manera.

-¿Cuándo nos volveremos a ver?- preguntó él sacándome de mis pensamientos.

«Eso _________, ¿cuándo?» dijo burlonamente una vocecita en mi interior.

-Pues…

-No me digas que el próximo viernes, por favor- me interrumpió el rubio jugando con mi mano.

-Casual- recalqué atreviéndome a mirarlo a los ojos. Oh vaya… ¿qué es eso? ¿Decepción?
Créeme carita de bebé, yo me siento igual.

-Cuándo dices que esto es algo casual… ¿es porque le temes a una relación seria, o simplemente porque estás pasando el rato conmigo?- soltó bruscamente. Apartó su mano y algo bailó dentro de mí. Esa misma fierecilla que se divertía la noche del viernes cuándo Luhan me miraba enfadado.

Volví al presente cuando el suspiró.

-Nos veremos el próximo viernes entonces- concluyó debido a mi silencio y fruncí el ceño.

-Yo no le temo a una relación seria- refunfuñé mirándolo algo enojada. – ¿De dónde sacas esas tonterías?

-Lay me ha dicho…
-No me interesa saber lo que piensa Lay- lo interrumpí. – ¿Qué es lo que opinas tú?

Él arrugó la frente y desvío la mirada, entonces supe que mi intuición aquella mañana era cierta. Algo sucedía.
Él silenció mientras miraba a través del parabrisas.

-No me bajaré del auto hasta que no me digas- le avisé soltando mi cinturón de seguridad pero reacomodándome en el asiento.

Él me dio una breve miradita y suspiró. Luego de unos segundos en los que pareció estar buscando las palabras adecuadas, dijo:

-Quizá yo no sea suficiente para ti.
Tragué saliva y luego quise reír pero preferí evitarlo. ¿A qué demonios se refería?
¿Él? ¿Él no es suficiente para mí? ¿Acaso éste chiflado no tiene espejos?

-Volvemos al asunto del poco autoestima… -dije entre dientes y él negó con la cabeza.

-No es autoestima, ____________. La noche anterior y ésta mañana han sido una de las mejores cosas que me han pasado, y créeme que me gustaría que fuera así todos los días- dijo con el ceño fruncido como si estuviera en una lucha interna y me derretí. –Pero yo,… tú tienes todo lo que deseas, eres joven, tienes talento bailando, en el arte, y estoy seguro de que en muchas cosas más. Tu clase es muy superior a la mía, y no estoy seguro de que…

Lo tomé por la camisa y estampé un duro y posesivo beso.
¿De dónde sacaba tantas idioteces? Oh por favor, esto era lo más estúpido que había escuchado. ¿Quién ha hablado del tipo de clase o de la edad?

De repente me sentí mal, ¿y si todo era un pretexto? ¿y si en realidad sólo quería acostarse conmigo y luego irse?
Lo solté, respirando agitadamente.

-No puedo darte lo que quieres- musitó totalmente tranquilo, a comparación de mí que sólo era jadeos y respingos.

- ¿Cómo sabes qué es lo que quiero?
Él lo meditó durante unos segundos.

-Déjame reformular mi oración- pidió con suavidad. –No puedo darte lo que necesitas.
Lo miré atónita.
Entonces… ¿eso es todo?

-Lo sabía- suspiré y me sentí más débil, usada y desvalorizada que nunca. –Esto es una excusa, ¿verdad? Tú eras realmente quién sólo quería algo casual. ¿Sólo una noche? ¿Te ha bastado con eso?- escupí con acidez. –Pues genial. Ha sido un gusto conocerte.

Rápidamente abrí la puerta del asiento copiloto y bajé del coche.
Me sentía decepcionada, humillada y triste. Esperaba mucho más de aquello.

De un segundo a otro, sentí una superficie dura a mi espalda y me encontré acorralada contra el coche de Luhan. Con él mirándome fija e intensamente.

-Me volverás loco- se quejó y entonces tomó mi rostro entre sus manos. Plantando un profundo y desarmador beso que me dejó en las nubes. Me besó y me besó. Consciente de que estábamos en plena luz del día, y mi casa no estaba demasiado lejos de la de Eun Ji.
Nos soltamos para tomar aire, y lo observé.

-No entiendo una mierda- me quejé en voz baja y él sonrió pero asintió.

-Yo tampoco entiendo nada. Quizá debería haber callado y dejar todo como estaba.

Negué con la cabeza.
-No, me gusta que me digas lo que piensas- afirmé y arqueé una ceja. –Aunque me confundas más y me enfades.

-¿Te enfado?- preguntó divertido y asentí haciendo un mohín. Él besó la punta de mi nariz. –Lo siento. No quise hacerte enfadar, ni tampoco que me malinterpretaras.
Asentí.

-Dime… ¿de dónde sale esa inseguridad, Luhan?- pregunté en un tono más bajo. – ¿Es por Min Ju?- me atreví a agregar.
Él se quedó helado, pero no me arrepentí de haberlo dicho. Necesitaba saberlo. Necesitaba saber si debía cavar un pozo en mi jardín y arrastrar el cuerpo ensangrentado de aquella maldita zorra hasta allí.

-No lo sé- admitió al fin y tomó mi mano derecha. –Sólo sé que necesito más que un fin de semana contigo… me encantas, _________. Quiero… necesito conocerte más a fondo, pasar tiempo juntos, quizá salir…

«Oh Dios, quita esa sonrisa de idiota de tu cara» me gruñó mi subconsciente.


{Narra Luhan}


-Me gusta la idea- admitió con una sonrisita que me llenó de alivio.
Suspiré y la besé de nuevo. Como amaba aquella boca.
Ella mordió mi labio inferior, abriendo los ojos y mirándome desafiante. Arqueé una ceja y entre besos adentré mi lengua en su boca, disfrutando de su calidez y sabor.

-Entonces esto no es algo casual, pero tampoco serio- dijo finalmente y tomó de su bolso una libretita. Sacó de uno de los bolsillos una lapicera y apoyó la libreta sobre el capó del auto.

-¿Qué haces?- pregunté divertido intentando ver lo que escribía. Arrancó la hoja y la dobló a la mitad impidiéndome ver que decía.

-¿Cuándo nos veremos?- preguntó guardando de nuevo la libreta y la lapicera.

-¿A qué hora sales de la academia?

-Usualmente a la una. A veces a las doce y media. Depende el día.
-Entonces mañana pasaré a recogerte por allí mañana a la una, y luego iremos a almorzar. ¿Te parece?

Asintió con una sonrisa y acarició mi mejilla para luego dejar un largo beso en ella. Sonreí.

-Nos vemos mañana- me dio un corto beso en los labios y sentí su mano en mi trasero.
«Vaya vaya, Park.» Soltó una risita y se alejó corriendo hasta el pórtico de la casa de Eun Ji, que la recibió con una sonrisa y un cigarro en la mano.
La rubia me saludó con la mano y luego observó a ___________.
Me guiñó un ojo y ambas entraron.

A la mierda Lay. Jamás volveré a escucharte.

Volví de nuevo al coche consciente de que mi semana empezaría genial. Cuando me senté, sentí algo en el bolsillo trasero.
¡El papel!

Lo desdoblé y observé lo que decía.
Mi corazón dio un vuelvo.

«“CASUAL--- TÚ Y YO --- SERIO”.
Es bonito. Intentemos no arruinarlo.»



{Narras tú}


Como era de esperarse, Eun Ji me bombardeó a preguntas de todo tipo, exigiendo con ímpetu cada maldito detalle. Me reservé ciertas escenas que sólo quería recordar en mi mente y fui directamente al grano.

-Creo que esto me está afectando- confesé cubriéndome los ojos con las manos.
Oh Dios, ¿de verdad lo he dicho en voz alta? ¿Entonces esto es enserio?

Mi amiga entornó los ojos como si no se lo creyera. Entreabrí mis dedos para observar su expresión. Oh genial… ¿es tan malo?

-¿Es enserio?- preguntó con una sonrisa y luego se abalanzó sobre mí en un cariñoso y torpe abrazo de oso. Asentí riendo ante su expresión risueña. –Entonces, él te gusta… más que eso… realmente te gusta- dijo formando una pequeña “o” con su boca.

-Sí, pero te agradecería que no lo andes comentando- le dije apenada. Ella me miró severamente.

-Me ofende tu falta de confianza, Park- fingió indignación. –De todos modos, nadie me creería… La bailarina más deseada en Anacks, la chica emocionalmente intangible y seductora como el infierno… -dijo teatralmente y luego alzó las manos al cielo creando una escena dramática. Contuve la risa esperando su continuación. –Oh Dios todo poderoso, haces milagros todos los días y hoy nos ha tocado uno aquí. Desde arriba debes tener una perspectiva bastante realista, ¿verdad? Ya era hora de que la chica se sintiera abrumada por sentimientos confusos, ¿cierto?
La observé negando con la cabeza en desaprobación. Su escenita en realidad era la pura verdad. Bueno, salvo por la primera parte, el resto era todo cierto.
¿Cómo es qué había permitido esto? Quiero decir, he tenido novios, pero nada serio. No se me da mal en las relaciones pero prefiero no tener compromisos. Nunca he conocido a alguien qué realmente valga la pena, y usualmente tardó meses y meses en sentir confianza con alguien.
Todos mis principios se fueron al diablo en tanto lo vi a Luhan en aquella mesa. Y no es que esto fuera una de esas patéticas declaraciones de amor, pero sabía que esto no iba por un campo seguro.
Sabía que ese viejo, oxidado y frío corazón que se encontraba en algún oscuro rincón en mí había comenzado un nuevo ciclo.
Presentía que terminaría jodidamente enredada en esto, pero bloqueaba todo pensamiento relacionado a aquello.

Pero… ¿realmente sentía algo por él? Lo conozco hace tanto sólo unos cuantos días, y eso del “amor a primera vista” me parecía la estupidez más grande que he escuchado, así que…
¿Qué es lo que en verdad siento? ¿De dónde sale ese ardor en las mejillas cuando estoy cerca de él? ¿O ese sentimiento profundo, delicioso y apasionante que siento en mi interior cuando me mira?

Obviamente toda ésta cursilería jamás saldría de mi boca. Puedo ser jodidamente melosa en ciertas ocasiones, pero sólo en mi cabeza.
Mi usual lado frío es algo que no puedo cambiar, es parte de mí.
Y a eso me refería cuando le dije a Luhan sobre que había facetas que nadie conocía de mí.


-Hey, te has quedado pensativa… -observó mi amiga mientras organizaba su closet. La mire de un momento a otro saliendo de mi ensoñación.

Ella soltó una risita ante mi expresión confundida.

-¿Te doy un consejo?- preguntó retóricamente. –No pienses en ello, __________. Sólo vívelo y disfrútalo.

Jodida Eun Ji y su filosofía.
Tenía razón.

I Don't Careᴇ - EXO - [Luhan y Tu] - [TERMINADO]¡Lee esta historia GRATIS!