Remember me

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Scott

-¿Quien es ella?- pregunte. Pero Demián en vez de contestarme golpeo la pared.

-¡Demonios Scott!- grito molesto -¡¿Como puedes hacer esto de nuevo?!-

-¿De nuevo? ¿A que te refieres?- pregunte confuso ante la reacción de mi amigo. Demián se quedo en silencio unos minutos y después salio de la habitación sin  decir nada.

Me quede aun mas confundido, al parecer tenía razón y algo me ocultaban.

Seguí revisando mi celular, tenia muchas fotos con esa chica, y cada vez que la veía sentía una punzada en el pecho.

¿Quien es ella? No dejaba de preguntarme.

Me puse de pie, ya no soportaba estar mas tiempo en esa cama. Me mire de nuevo al espejo, todo era tan irreal, incluso mi misma imagen.

Quería salir de esa habitación y hacer tantas preguntas.

Vi mi ropa en una silla, así que la tome, las batas de hospital son muy incomodas. Me cambie de ropa y al hacerlo note algo en el bolsillo de mi pantalón. Era una pequeña caja, parecida a esas de los anillos de compromiso. ¿Por que tendría algo así? Estaba a punto de abrirla. Cuando un estruendo procedente de afuera del edificio llamo mi atención.

Mire por la ventana. Había ocurrido un accidente y había un auto volcado a mitad de la calle y otro auto alejándose a toda velocidad. Por suerte ocurrió frente a un hospital, así que la ayuda no tardó en llegar. ¿Por que me resultaba familiar el accidente? Es como si fuera algo importante, pero no se que. Inmediatamente comencé a sentir un leve dolor de cabeza que fue aumentando, sentí mareos y me fallaron las piernas, caí. Dure unos minutos en el suelo, hasta que se calmo el dolor y pude ponerme de pie.

Me pare de nuevo frente a la ventana y seguí viendo la escena frente al hospital, al parecer no había heridos de gravedad.

-Es una suerte que la ayuda estuviera tan cercas- dijo alguien a mis espaldas pero no reconocí su voz aunque me era demasiado familiar, ni siquiera me di cuenta de cuando entro a la habitación. Pero al escucharlo mi cuerpo se tenso y mi orgullo por algún motivo no me dejo girarme ¿quien era este sujeto que no merecía siquiera que lo viera a la cara?

-¿Que haces aquí?- dije automáticamente, como si mi cuerpo supiera todo sobre mi extraño visitante, de pronto una enorme furia se apodero de mi, apreté mis puños.

-Solo vine a decirte algo- podía sentir como sonreía a mis espaldas -he venido a recuperar lo que me pertenece- se quedo en silencio unos segundos -si interfieres, la próxima vez no fallaré- no entendí lo ultimo.

Levante la mirada, vi mi reflejo en el cristal de la ventana, luego mire el suyo, estaba sonriendo.

-El pasado debería quedarse como esta ¿no crees?- dije con tono insolente y sin pensar demasiado mis palabras, pero estaba tan furioso que en cualquier momento le saltaría encima y lo golpearía.

-Eres cruel, pero sabes que yo puedo ser lo mas- dijo y desapareció, su voz se desvaneció dejando un leve eco. Entonces caí en cuenta de lo que pasaba, estaba solo en la habitación.

El recordar su sonrisa por algún motivo me causaba repulsión. En cuanto vea a Demián o Jim les preguntare sobre si es posible que en verdad haya recibido una visita.

Sentí una intensa necesidad de salir a las calles y encontrar algo, no, más bien a... alguien.

Entonces di un paso y mis rodillas me fallaron de nuevo y comencé a caer, pero antes del impacto todo se volvió negro.

Ni la muerte podra tocarteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora