Burg Nye: Agentes del orden

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Cespie terminó de hacer las cuentas sentada en una mesa plegable bajo el sol en la plataforma en la que había aterrizado el Cuervo Gris. Era un día caluroso y agradable y la plataforma daba al cielo abierto. A Cespie le gustaba el color que tomaba su piel cuando estaba bronceada. A Tego también le gustaba. Así que se había puesto sus lentes oscuros, había sacado la mesa plegable, la banca de plástico y se había puesto a hacer las cuentas bajo el sol en ropa de baño.

Esto podía resultar algo problemático. La plataforma de aterrizaje que habían podido conseguir estaba en Xero, una ciudad industrial en la colonia de Rowee. Era lo que usualmente hacían las naves mercantes que venían de otros planetas con productos para vender, como se suponía que estaba haciendo el Cuervo Gris. Aterrizar de frente en la capital Neilo habría sido sospechoso.

Habían aterrizado en Xero, habían colocado la mercancía y sorprendentemente habían hecho una buena ganancia. Cespie no podía creerlo. Aún en una circunstancia adversa como ésta, Burg había encontrado la manera de hacer ganancia en el proceso.

Por supuesto que el problema de fondo no era ése. Si se hubiesen quedado en su ruta original, siguiendo el plan que habían tenido por años, estarían haciendo mucho más dinero. Aún así, saber que este pequeño desvío que Burg había ordenado no había sido a pérdida era un alivio.

Ella se había quedado en la plataforma, junto a un puñado de tripulantes, los cuales tenían que supervisar refacciones menores y recargo de algunas provisiones. Los demás habían ido a pasear por Xero. Conocer una ciudad a la que no habían venido antes.

Excepto, por supuesto, Burg y Tego. Ellos habían ido en su misión secreta. A Cespie solamente le quedaba esperar que todo hubiese salido bien.

De pronto, llegaron a la plataforma guardias de la ciudad. Agentes del orden.

Eran unos veinte. No se les veía muy seguros de lo que hacían. Quizás podía tener que ver con que en Rowee la seguridad de la ciudad estaba en manos de un servicio obligatorio civil. Es decir, esos guardias eran ciudadanos de Xero que usualmente eran comerciantes o mecánicos o plomeros. Una vez al año cada uno de ellos debía donar dos semanas de su tiempo para cumplir la labor de guardia de la ciudad.

A Cespie eso le generaba un contraste con el eficiente y profesional servicio de seguridad en Domino. Allá todo lo que esté relacionado a las fuerzas armadas era un orgullo nacional. Ser agente del orden era una carrera de prestigio. Aquí era algo más bien improvisado.

El modelo de Rowee podía parecer más eficiente, en el sentido que mantener este cuerpo de seguridad era definitivamente más barato. No obstante, no era para nada efectivo. Se trataba de un modelo con muchos problemas.

"¿Es usted Burg Nye, capitán de esta nave?", preguntó con cierto nerviosismo el que parecía estar a cargo de los veinte guardias.

De hecho, llevar veinte guardias parecía una exageración. Esto podía ser algo serio.

"Burg es nombre de hombre en Domino", respondió Cespie sin levantar la mirada de las cuentas que estaba haciendo. "No, yo no soy el capitán de esta nave"

El oficial dudó. De todo ese grupo, él era el único profesional. El único que trabajaba todo el año en esto.

"¿Quién es usted, entonces?"

"¿Quién pregunta?", Cespie siguió sin levantar la mirada. Para entonces un par de miembros de la tripulación habían bajado por la rampa de carga. Estaban todos manchados de grasa.

"¿Todo bien, Comandante?", preguntaron los dos mecánicos. Cespie les indicó con la mano que no era nada grave.

El oficial con los guardias no sabía qué hacer. Tenía una mano que estaba a punto de desenfundar su arma. Era fácil reconocer que estaba nervioso. Cespie lo notó de inmediato.

"Tranquilo", le dijo. "¿Cómo te llamas?"

El oficial seguía con los ojos fijos en los dos mecánicos. Estos, a su vez, estaban mirando lo que sucedía.

"¿Alguno de ellos es Burg Nye?", preguntó nervioso. Los guardias que lo acompañaban levantaron sus rifles.

"No. Ninguno", respondió Cespie sonriendo. "El Capitán Burg fue a la ciudad a averiguar qué nos conviene comprar para llevar a vender en otro planeta. Somos comerciantes"

"Tengo una orden de arrestro para el Capitán Burg", informó el oficial sacando un papel de un bolsillo. Se lo ofreció a Cespie, pero ella no lo recibió.

"Pues no está. Puede irlo a buscar a la ciudad. O esperarlo pacientemente aquí. No sé cuánto se irá a demorar. Haga lo que vea conveniente"

El oficial se quedó parado tratando de decidir si le habían hablado en serio o si se estaban burlando de él. Al final concluyó que lo mejor era ir a la fuente.

"¿Se está burlando de mí?", preguntó.

Cespie lo miró y a ella le tocó tomar una decisión. ¿Realmente era tan tímido? ¿Realmente este oficial estaba tan poco preparado? Miró a los guardias que lo acompañaban. Era fácil ver que también estaban nerviosos.

"Está bien, te voy a ayudar", le dijo Cespie parándose. Cogió los papeles que había estado revisando y se los puso bajo el brazo. "Bien, dime, ¿por qué quieren arrestar al Capitán?"

"Por... por...", el oficial bajó la mirada a la orden que había estado exhibiendo. "Por sospecha de espionaje"

"¿Espionaje?", Cespie sonrió y luego se volteó hacia los dos mecánicos, que estaban riéndose abiertamente. "¿Estás seguro que estás leyendo bien? ¿Espionaje? Nosotros somos comerciantes"

El oficial recibió ese cuestionamiento con resignación. Buscó en la orden de arresto más información. Luego sacó un intercomunicador.

"¿Hola? ¿Central? Aquí me dicen que el Capitán Burg es un comerciante..."

Profesor Cade NyeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora