Prólogo.

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Recuerdo cuando conseguí ese colgante

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Recuerdo cuando conseguí ese colgante.

Quien diría que así sería mi vida desde ese momento.

(Hace un par de días)

Intento no pensar en eso.

Solo sigo avanzando.

Esto parece sempiterno.

Pero se que valió la pena el paseo que di.

Voy corriendo a mitad del bosque en primavera de noche. Siento como los delicados pétalos caen de los árboles hasta mi cuerpo resbalándose en mi piel para llegar al suelo después, mientras que en el silencio lo único que se escucha son los latidos de mi corazón más acelerado que nunca, junto con mi respiración entrecortada y el sonido de mis pasos que con suerte pueden avanzar entre el barro con olor a petricor. Los pulmones me arden como el mas ardiente de los fuegos en verano, pero no puedo parar, no debo parar. Miro hacia atrás y veo su pelaje blanco siguiéndome a toda velocidad, un lobo, tenía que ser un lobo, no podía ser otra cosa.

~ Bueno ya, no importa, ya voy a llegar a la ciudad~ Pienso intentando tranquilizarme, lo cual era casi imposible.

Me concentro en el camino y noto una bajada en picada, lástima que la noto demasiado tarde. Mis botas hacen que me resbale y caiga sin darme el más mínimo chance de nada, mi vista de un segundo a otro estácubierta de la blanquecina nieve (literalmente) mis brazos estan rasgados por algunas ramas, y mis piernas solo se mueven inútilmente porque no logro detenerme, cualquier cosa que quiera hacer, es en vano. intento abrir mis ojos pero no lo logro, solo me digno a seguir cayendo sin rumbo. Pero por "suerte" todo para con mi cabeza en contra de una roca dejándome muy aturdida y mi cuerpo completamente cansado.

─Ahg... ─me quejo levantándome con dificultad ─. Tenía tiempo sin divertirme así ─me reí ─. Bueno será mejor que me vaya antes de que algo más pase, sino no será bonito lo que pasara.

Me mantengo de pie como puedo y vuelvo a comenzar a correr, no hay señales de nada, solo estoy yo en el bosque y a lo lejos la salida que me guía a la ciudad.

~Bien, solo corre y nunca pares hasta volver~

Cuando me encuentro lo suficientemente cerca, escucho un aullido y toda una manada aparece en frente de mí, el lobo en una roca alta esperando que los que faltan lleguen y los demás que eran de colores como café o negro con dorado rubio, por así decirlo. Finalmente hay silencio, yo estoy quieta y me mantengo en mi lugar.

─Lindo lobito, lindo lobito ─digo sin darme cuenta de lo estúpido que suena.

Éste gruña, aúlla, y toda la manada va directamente hacia mí.

~Supongo que era lobita y por eso se ofendió~ Bromeó en mi mente.

Doy un salto y me sostengo de una rama con fuerza, me apoyo de el tronco saltando nuevamente y llego a otra rama, ellos siguen abajo gruñendo e intentando trepar pero no pueden, de igual manera yo tampoco sé trepar muy bien que digamos, me suelto y caigo al suelo, me echo a correr, no es una buena idea pero tengo que llegar a la ciudad, bueno eso si no soy bocadillo de manada. 

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