Una presión se encontraba en sus muñecas esta vez haciendo que estas dolieran demasiado. Lo mismo sentía en sus tobillos y sentía la fría base de metal en su espalda.

En esta ocasión, Sook tenía los ojos cubiertos por una tela oscura. Le dolía la cabeza y había gritado por tanto tiempo que estaba mareada. No sabía cuánto llevaba ahí, su sudor frío no se había detenido en ningún momento.

— ¡Cállate! —recibió el golpe de algo extrañamente duro lo que la hizo aullar de dolor.

— ¡¿Qué he hecho?! —exclamó llorando. Gritaba, intentaba moverse pero las sogas que la sostenían a la mesa metálica no se lo permitían.

— Tú noviecito tiene que llegar —susurró en su oreja una voz femenina.

— ¡Suga! —gritó entre llantos.

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— Necesito ver a HoSeok —dijo Suga inclinándose sobre la mesa de la secretaria de su ex-amigo.

La muchacha -que posiblemente no pasaba de los veinte- llamó casi en pánico por los golpes que traía Suga en el rostro. Le dijo a su jefe que un muchacho quería verlo urgentemente y se dedicó a exagerar un poco la situación.

J-Hope -conocido mejor en el mundo empresarial como HoSeok- le dijo a su secretaria que el solicitante pasará a su oficina. Ella se lo comunicó a Suga, quien no tardó en adentrarse al lugar.

HoSeok al verlo se alarmó y -casi en un impulso- se levantó tomando el teléfono y marcando rápidamente.

— ¡Alto! —YoonGi cerró la puerta aproximándose a HoSeok y quitándole el fijo tirándolo lejos— ¡Escucha, amigo!

— ¡¿Te volviste loco?! ¡Los teléfonos cuestan! —se quejó HoSeok ajustando su corbata nervioso.

— Escucha tengo que pedirte un favor-

— ¡Ja! ¡Un favor! ¡Judas rogando por el Paraíso te dicen!

— HoSeok, vamos. Sabes que no fue así-

— YoonGi, me cambiaste por dinero.

— ¡No fue así! ¡Te devolví porque tú tenías un futuro agradable! —exclamó YoonGi manteniéndose pacífico.

— ¿Esto te parece agradable?

— HoSeok, somos amigos-

— Corrección, éramos amigos.

— Te estimo mucho, en serio. Te agradezco todo lo que hiciste por mí pero ahora necesito que me ayudes una última vez. Si quieres te me hago te esclavo o algo así, solo necesito que me escuches —susurró YoonGi.

Aquella mirada nunca había sido vista por HoSeok, Suga estaba roto. Le había dolido tanto lo que fuera que le haya pasado. Necesitaba su ayuda, pero ¿que hacer? ¿HoSeok debería ayudar al hombre que lo entregó? ¿O negarle como un tirano?

— ¿Que quieres?

— Es Sook —balbuceó Suga acariciando los moretones de su rostro—. HaLon sigue intentándolo.

— Esa perra —gruñó HoSeok— ¿Ha vuelto a capturar a Sook?

Suga asintió con la cabeza—. Escucha, tengo un plan. Pero necesitamos ayuda.

Suga le resumió lo más rápido que pudo lo que tenía pensado. Algo descabellado y realmente molesto, pero podía funcionar. Después de todo, Suga terminaba perdiendo al menos. Además, Sook lo había salvado cuando unos maleantes los asaltaron y lo dejaron casi muerto.

— Me vas a deber una gigante, Min YoonGi.

— Muchísimas gracias, HoSeok —susurró YoonGi.

El pelinaranja no dijo nada, atinó a sacar su móvil del bolsillo y marcar a un número que hacía bastante que no llamaba. Tampoco es que estuviera ansioso de escuchar la voz que posiblemente le resultara odiosa y sofocantemente dulce. Cuando descolgaron HoSeok se aclaró la garganta— Hola, mamá.

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HaLon bebía de su copa de vino mientras marcaba al número de YoonGi. Él no le había contestado a las muchas llamadas que ella había realizado. Eso la tenía furiosa.

Necesitaba contactarse con aquel deleitarte hombre para dos cosas; la prestigiosa empresa que Suga estaba dejando de lado por sus caprichos rebeldes y un buen polvo que quizá se ofrecería a tener con ella. Es que a ella le había encantado, hacía años que lo deseaba. Lo añoraba dentro de ella a pesar de que ahora era algo más distante, sentía que él la extrañaba tanto como ella a él. Solo que ahora esa mocosa estaba interrumpiendo en su camino.

Los gritos de la pelirroja seguían escuchándose a leguas del lugar, ordenó que la cegaran cuando seguía inconsciente pero eso no había sido suficientemente útil para calmar a la menor. Así que, harta, HaLon le dijo a su hombre de seguridad que la amordazara lo más fuerte que pudiera.

HaLon siguió bebiendo su vino y se rió fuertemente cuando se dejaron de escucharon los gritos de La Niña que había capturado. Todo estaba perfecto, nada podía fallar.

Intenso volver a llamar a YoonGi, sonrió al escuchar un «púdrete» de su parte—. Hola, cariño.

— Piérdete en el infierno.

— ¿Y me darás tus acciones antes?

— Primero encontrar un día número treinta y uno en febrero —masculló haciendo reír a HaLon— ¿Vas a soltar a Sook?

— Depende de si me das lo que quiero, amor.

— ¿Por qué la metes en esto?

— Porque es de la única forma en la que puedo hacerte daño —dejó su copa a un lado y suspiró—. Además, ella te confunde y no te fijas que yo estoy aquí. Que te sigo deseando como-

— ¿Me dejas pensarlo? —se escuchaba como YoonGi lo decía entrecortadamente realmente dolido.

— Tienes hasta mañana a las 6:00 pm, mi cielo. O tú pequeña niñata sufrirá.

HaLon colgó la llamada girándose en el sofá y haciendo que en la estancia resonará su risa histérica. Una risa fría y malévola. Provocada por el sufrimiento de Sook, quien seguía intentando librarse. Llorando y gritando inútilmente.

Mientras que no tan lejos, HoSeok y YoonGi seguían poniendo en marcha su expectante maniobra de ataque y rescate. La llamaron «operación burbuja», solo porque a Sook le había gustado la palabra «burbuja».

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Heeey lamento informar que el final del fic se está acercando y está bastante próximo.

Pero no teman, créanme que quedarán satisfechas. No se van a arrepentir de nadaaaaaa. Es más, creo que estarán contentas :3

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