Capítulo 54

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Abrí los ojos como platos al ver el sitio dónde me había llevado. ¿Estaba viendo lo que creo que estaba viendo?

Era precioso.

-¡Louis! ¡Y esto! ¡Es... Es....!

-¿Perfecto?

-¡Exacto! -contesté.

-Lo sé. Quería traerte aquí el último día...

-No digas que es el último -dije dejando de contemplar el paisaje, para ponerme en frente suya y mirarle a los ojos- pasémoslo bien. Mañana será otro día.

Él sonrió y me dio un beso. De esos tan dulces que él me daba, y me encantaba.

Nos sentamos en la hierba, y estuvimos hablando un buen rato.

-Me apetece bañarme -dijo mirando al mini lago que teníamos delante.

-Ni se te ocurra -dije inmediatamente. Él puso morritos.

-Venga, que es el último día.

Bufé y le sonreí, él respondió con una sonrisa, y me cogió en brazos corriendo hacia una roca, bastante alta, que daba al agua.

-¡Louis! -dije yo- ni se te ocurra subir ahí.

-¿Por?

-¡Porque no! No me voy a tirar desde allí. Está muy alto.

-Venga, porfi, no va a pasar nada.

-¡Pero viste lo alto que está! -él sonrió, y me bajó.

-Pues yo voy -comenzó a escalar la roca enorme. Yo le miraba. Cuando llegó a la cima, gritó- ¡Aburrida! ¿Vas a subir?

Pensé un rato, hasta que decidí comenzar a subir. Era mi último día allí, tenía que aprovecharlo ¿no?

Cuando llegué, él me dio un abrazo.

-Subí para mirar cómo te tiras, no para tirarme. Sigo pensando que está alto -y así era. Era demasiado alto, y mi miedo a las alturas, no ayudaba en ese asunto.

Él sonrió muy ampliamente, y me dio un beso. De esos que me encantaban, y luego volvió a sonreírme.

-Eso es lo que tú te crees.

Me cogió muy mucho más fuerte, abrazándome y prácticamente inmovilizándome, y de repente, saltó al agua, conmigo entre sus brazos.

Caímos al agua, yo sentí un cosquilleo en mi estómago mientras caía. Me abracé lo más fuerte que pude a Louis por el miedo, y él a mí, simplemente por querer.

Al subir a la superficie, él me sonrió.

-Te juro que te mato.

-Y yo que te quiero.

Me reí, la verdad es que tenía ganas de matarlo, pero a la vez me encantó tirarme. Había sentido la adrenalina por las venas, y las cosquillas en el estómago que siempre siento al estar con él. Era algo, que me había encantado.

Nos abrazamos, y jugamos un poco en esa agua, un buen rato. Y cuando digo un buen rato me refiero a casi dos horas haciendo el tonto ahí.

Lo estaba pasando genial. Louis y yo decidimos salir un poco del agua, ya eran las siete de la tarde. Nos acercamos en el prado con la ropa empapada, y nos echamos.

Suspiré.

-Lo pasé genial Louis -admití- gracias por traerme aquí.

Él sonrió.

Continuará...

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