Lady Neko

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Caminaba por el pueblo un día muy hermoso, después de realizar unas compras para mi madre.

Todos los que me notaron en algún momento vieron una joven de 18 años, cabello rizado y negro, de piel morena, bajita de 1,50 metros de altura. Vestida con unos pantalones anchos de color verde oscuro, una camiseta blanca que tenía manchas de tierra, unos guantes de jardinero, un sombrero de paja y un extraño cinturón negro. Pero había más detrás de eso

De repente un hombre de unos 70 años me llama.

- Perdone la molestia señorita ¿pero podría ayudar, no a mí, sino a este pobre gatito que está atrapado en este árbol y no puede bajar?- Dijo el hombre, que apuntaba con su dedo índice hacia una rama solo un poco alta. El gatito era blanco con una mancha marrón en la oreja izquierda y unos hermosos ojos color miel.

- Pues claro, no tengo ningún problema- respondí con una sonrisa en el rostro. Tome una caja, la lleve hacia el árbol, me subí a ella y me propuse a estirarme lo más que podía, pero todavía no alcanzaba la rama, así que, cerré los ojos por un momento y luego los abrí.

-Ven gatito, no temas. Sabes que puedes confiar en mí.

El hombre me miraba con una sonrisa un poco rara ya que no dejaba de sonreír. De repente el gatito salto hacia mi pecho, de esa forma lo atrape con mis brazos. Parecía estar muy feliz mientras lo sostenía como si lo abrazara.

-Gracias linda jovencita, eres muy amable- dijo el hombre, todavía sonriendo un poco raro.

-No hay ningún problema.- le dije al hombre mientras me sentía un poco incómoda por su sonrisa.

Luego el gatito salto de mis brazos y se fue rápidamente. Me baje de la caja, cuando una brisa trajo con sigo un poco de polvo, lo cual causó que estornudara, tan fuerte que ocasionó que mi sombrero se cayera, dejando al descubierto mis orejas de gato negras y esponjosas. Si, de gato, el extraño cinturón negro realmente era mi cola de color negra y sedosa que estaba alrededor de mis caderas para disimularla, que también moví a causa de mi estornudo.

-Que molesta esta alergia.-dije despistada de lo que me pasaba. Cuando abro los ojos veo al hombre el cual ya no sonreía, más bien estaba un poco asustado y confundido.

Yo no sabía porque me veía de esa forma y luego, cuando quería acomodar mi gorro me di cuenta que no estaba, me asuste al tocar mis orejas y al voltear y ver mi cola.

-Este...Pu..puedo expli...plicarlo.- dije gagueando como siempre he hecho cuando estoy nerviosa.

-AAAAAHHH...ES...ES UN FENÓMENO, UN MONSTRUO!!!!-gritó el hombre, para de ésta forma pedir ayuda, como si yo lo estuviera atacando de alguna manera. -AAAHH!!! SAQUENLA DEL PUEBLO ANTES DE QUE NOS HAGA ALGO.

Yo escuchaba los murmullos de los demás aldeanos, cosas como: "¿Qué es eso?" "Seguro es un tipo de brujería o algo así" "algo con esa apariencia no es normal, y no creo que sea nada bueno". Y entre esas muchas más cosas hirientes, que me ponían nerviosa y me dolían realmente.

Y en ese instante llegaron muchas personas, con distintas cosas que tenían a la mano para lanzármelas y tratar de echarme.

-Largo monstruo ¡FUERA! ¡fuera de nuestro pueblo!- gritaban los habitantes del pueblo.

-¡Lo lamento!- grite mientras corría hacia las afueras del pueblo, para ver si de esa forma me dejaban tranquila

Apenas salí del pueblo me dejaron de perseguir, pero se quedaron en la entrada para ver si regresaba. Yo seguí corriendo para llegar a mi casa que quedaba un poco lejos en la costa, no me costaba correr ya que por ser mitad gato tengo diversa habilidades o poderes, como ver en la oscuridad, escuchar a muy largas distancia, agilidad, rapidez, resistencia y lo que mas me gusta siempre caigo de pie, entre otras cosas.

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