Capítulo 2

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Habían pasado dos meses desde el accidente, pero yo no conseguía superarlo. No paraba de pensar que todo había sido mi culpa, si no le hubiera dejado ganar y hubiera ganado yo, como de costumbre a lo mejor no habría pasado nada, o quien sabe a lo mejor habría sido yo y no él. No fuí al colegio lo que quedaba de curso ya que sólo eran dos meses y el psicólogo le aconsejó a mis padres que me quedara en casa. Poco a poco fuí pensando menos en el accidente, pero se me hacía muy duro, ya que Juán era prácticamente mi único amigo. Mi relación con las amigas del colegio se había enfriado tras el accidente, digamos que estaba bastante sola. El verano en el que cumplía nueve años, fue bastante aburrido, no sabía que hacer, sólo podía jugar con Nico y Martina, mis hermanos de cuatro y siete años. Nico era muy pequeño, por lo que no entendía qué había pasado, pero Martina era una poco más mayor y una niña muy lista, por lo que entendía perfectamente la situación. La hermana mayor de Juán, Lucía a veces venía a casa para intentar animarme un poco. tenía catorce años, pero jugaba a las cosas que a mi me gustaban. Ese fue mi verano, nada especial. Pero un día, estaba volviendo a casa de dar una vuelta y pasé por el lugar en el que ocurrió, y le vi, allí estaba, tumbado en la carretera. Mis ojos se llenaron de lágrimas que conseguí contener, y crucé. Pero cuando estaba en el otro lado alguien susurró mi nombre a mis espaldas. Aterrorizada pensé que era exactamente la misma voz que tenía Juán, pero como el psicólogo me dijo que estas imaginaciones podían ocurrir, no le di importancia y seguí mi camino a casa. Cuando estaba a tan solo media manzana sentí que alguien apoyó su mano en mi hombro y volvió a susurrar mi nombre. Me di la vuelta y le vi, era Juan. Lo siguiente que recuerdo es despertarme en mi cama, como si nada hubiera ocurrido. ¿Fue todo un sueño? 

Mi madre entró en la habitación con un vaso de leche y unas galletas, me las dió y se sentó en el borde de la cama. 

-¿Qué ha pasado antes? ¿Por qué has aparecido inconsciente en la calle? - dijo mi madre con un tono de preocupación. - Te ha encontrado Martina cuando ha ido a pasear a Jaira- Concluyó.

-Mamá, le he visto, he visto a Juán, no está muerto, le he visto, te prometo que le he visto- No paraba de repetir lo mismo una y otra vez con un tono de excitación bastante notable.

Mi madre me miró con cara de incredulidad.

-Clau, ya hemos hablado de esto, el psicólogo dijo que ya habías sueperado esa fase- Dijo extrañada y a la vez preocupada.

-Mamá, pero que es verdad, te prometo que esta vez no te estoy mintiendo, sé perfectamente lo que he visto- Dije entre sollozos.

Mi madre salió de la habitación un poco decepcionada, pues parece ser que la terapia no me había servido. Pero yo sé perfectamente lo que vi y vi a Juán.

El fantasma de mi mejor amigo¡Lee esta historia GRATIS!