Capítulo 42

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Otra vez este papel. Que odio le tenía, pero ¿Por qué coincidía? No lo sé. Iba a partirlo a la mitad, cuando me fijé una vez más... Le besará.... Pero te querrá a ti... ¿Sería eso una señal de que Louis en serio me quería? En la maleta también estaba el peluche que me había regalado Louis en el parque de atracciones. Lo cogí y lo lancé por la habitación con fuerza.

El papel lo dejé en la maleta otra vez, y me llevé las manos a la cara, cubriéndome. Bufé.

Volvió a sonar el móvil, como no, era Louis.

-¡Qué! -dije desesperada, llorando.

-Tranquilízate -dijo él al otro lado de la línea- Lo siento si hice algo mal, o si hice todo mal. Pero no hagas esto. Tu madre está muy preocupada, y... yo también.

-Pues -lloré- dejar de preocuparos. Estaré mejor aquí os lo aseguro. Dile a mi madre que lo siento, pero que no se preocupe.

-Pero no quiero dejarte ir, y no volver a verte.

-Pues has fracasado, porque ya me he ido.

Colgué. Me tumbé en la cama, cansada ya por todo, y en un pis pás, me dormí.

*Narra Louis*

Pegué un grito y tiré el móvil en la cama. Estaba hasta las narices. Para la primera vez que quería a una chica en serio, va el imbécil de mí, y la deja irse. Es que soy estúpido. Encima por un estúpido beso, con Ana. Y para el colmo de los colmos, ese beso no había sido nada, incluso yo no quise dárselo. Ni yo sabía por qué lo había hecho. Y para encima, había sido los primeros días que estuvo aquí, es decir, había pasado mucho tiempo.

Me llevé las manos a la cabeza, y me sobé el pelo.

-Venga Louis, piensa ¿dónde pudo haber ido? -me dije a mí mismo.

Luego, me di cuenta. Ella siempre decía que quería volver a Londres. ¿Habría vuelto allí? ¡Seguro que sí!

Bajé corriendo a la cocina, donde estaba mi tía con la madre de Irene atacada de los nervios.

-¡Hey! -dije corriendo hacia ellas- En Londres ¿En qué calle vivíais?

La madre de Irene me dijo la calle, e indicaciones de cómo llegar a ella desde las afueras de la ciudad. Yo se lo agradecí mucho.

-Vale -dije- pues allá voy. Te prometo que cuanto vuelva traeré a tu hija de vuelta.

-¿Y con qué permiso? -preguntó mi tía Jazzy.

-Porfa tía, que es un caso urgente.

-Anda, vale. Ve. Ten mucho cuidado cariño. Suerte.

-Lo tendré.

Salí corriendo hacia el coche, y lo puse en marcha.

-Londres, allá voy.

Continuará...

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