Capítulo 5. |EDITADO|

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Capítulo 5.

 —¿Se puede saber dónde vas? —me dijo una profunda y fría voz que conocía a pesar de que la había escuchado una sola vez.

Un escalofrío recorrió mi cuerpo de arriba abajo, ¿cómo me podía producir tanto miedo con unas simples palabras?¿Por qué me imponía tanto?

Me volteé y mis ojos verdes chocaron contra unos grises, fríos también.

—No creo que te importe, ni siquiera nos conocemos —dije queriendo escapar de su agarre, pero solo conseguí que se hiciera más fuerte.

—Da la vuelta ahora mismo y entra a casa de Jake —me ordenó.

Me quedé mirándole pensando por qué se creía que me podía dar órdenes. No me gustaba en absoluto que me dijeran lo que tenía que hacer.

—Tú no me das órdenes —respondí mirándole de arriba abajo —. Si no quiero entrar, no voy a entrar, tú no eres quién para decirme que debo hacer o que no, te repito, no te conozco, así que déjame —dije sin ningún tipo de emoción en la voz.

—A ver si así te queda más claro, o entras con tus propios pies o entras cargada a mi hombro —dijo en tono más serio.

Tragué saliva, su voz imponía y acompañada de su postura, su semblante y su mirada empezaba a dar más miedo aún. No era uno de esos chicos a los que te encarabas en medio de la calle porque sabías que ibas a salir perdiendo.

—Por cierto, sí que nos conocemos, tú te llamas Katherin, Katherin Brown y sabes que yo me llamo Brad, así que búscate otra excusa —se encogió de hombros.

—Bien Brad —dije acercándome a él y mirándole a esos ojos que producían escalofríos —. NO-VOY-A-ENTRAR, te guste o no —solté mi brazo bruscamente y seguí mi camino por la desgastada pero limpia acera.

—Respuesta incorrecta —susurró una voz en mi oído mientras sus manos agarraban mis caderas y me cargaban en su hombro. Ni siquiera le había oído seguirme.

—¡Pero qué haces! .chillé mientras lo golpeaba en la espalda como podía —. Bájame ya.

—Respuesta incorrecta otra vez —dijo mientras se detenía en seco —. ¿Vas a portarte como una buena chica y entrar tú solita?

—Bájame —dije mientras le golpeaba en las costillas.

Soltó una sonora carcajada que se acercó más a tenebrosa que a graciosa y acto seguido siguió andando poco a poco. Mi odio hacia él se estaba triplicando por cada paso.

—He dicho que me bajes joder. Para quieto imbécil —dije y golpeé su espalda.

En ese momento noté como sus músculos se tensaron y sus piernas se pararon en seco. Había sido mala idea insultarlo. Tras unos segundos de completo silencio en los que pensé que me iba a tirar al suelo, volví a notar una carcajada salida de su graganta..

—¿Cómo se piden las cosas preciosa? —dijo todavía con una sonrisa en su cara.

—Ni sueñes que te lo vaya a pedir bien —dije seria —. Y no me llames preciosa.

—Está bien, como quieras, preciosa —dijo haciendo énfasis en el preciosa. Acto seguido comenzó a andar de nuevo.

— ¡BAJAME DE UNA MALDITA VEZ! —dije chillando y golpeándolo más aún.

Siguió andando, cada vez más rápido. Me llevaba como si fuera una pluma y no pesara nada, eso demostraba que tenía fuerza, bastante, ya tenía otro dato sobre él.

AGAIN. |TERMINADA|¡Lee esta historia GRATIS!