Capitulo 18: Enojada

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—Si, aquí está todo bien…—Contaba Justin al teléfono, se encontraba hablando con su madre mientras Miley terminaba de darse una ducha, irían al cine.

—¿Y Miley, su bebe, como esta todo? —Pattie, del otro lado del teléfono.

—Todo bien, esta perfecta. Es niña. —Corrigió. —Y ¿sabes? Miley le quiere poner Francisca. —Estalló en carcajadas. Nuevamente.

—¿Enserió? —Sonrió. —¡Es un precioso nombre! —Justin paro de reír. ¿Hermoso nombre? Hermoso nombre es Justin.

—¿Hermoso? Pienso que es horrible. —Contradijo. —Adios mamá, tengo que colgar, ya tenemos que irnos. —Dijo al ver a Miley bajar por las escaleras.

—Bueno, pásenla lindo, cuídense ¡Los quiero! —Se despidió y cortó.

—Te ves preciosa. —Dijo Justin acercándose a ella, las mejillas se le tiñeron de un color rojizo claro. Llevaba un vestido casual color coral con unas sandalias blancas. 

—Gracias —Termino de bajar las escaleras y camino hasta la puerta. —¿Vamos? —Preguntó abriendo la puerta.

—Si espérame, ve subiendo al auto. —Le dio las llaves y Miley salió mientras Justin buscaba dinero(?).

Ya ambos se encontraban en el vehículo. Justin conducía hacia el centro comercial, mientras Miley buscaba alguna estación de radio donde estén pasando alguna canción que le gusté. 

—Miley... ¿Qué era ese libro que no me dejaste ver el otro día? —Preguntó curioso.

—Nada importante. —Respondió nerviosa, el hecho de que alguien descubra lo que escribía la hacía poner así.

—Si tu lo dices…—Quiso cambiar el tema, pero enserió tenía mucha curiosidad por el contenido del cuaderno azul. —¡Por favor dime! —Rogó después de un minuto de incomodidad. Miley comenzó a reír ante su expresión.

—Son cosas mías Justin…—Explicó. —Es mi diario íntimo. —Fue lo único que se le ocurrió en el momento.

—Ahhhhhh. —Dijo ya comprendiendo. —Llegamos! —Estaciono y salió para ir a abrirle la puerta, Miley sonrió agradecida y bajo también. —¿Te molesta si te tomo de la mano? —Preguntó como si nada, Miley se tensó y negó con la cabeza, después de todo eran ‘Amigos’… y los amigos se toman de la mano ¿verdad?

Entraron y fueron a comprar los tickets para la función de la película ‘Titanic 3D’, claro que la eligió Miley después de una pequeña pelea por que película mirar. 

Amigos… o ¿Amigos con derecho?, ¿Novios? No novios no, para nada solo fue un beso y nada más. Miley no podía prestar atención a la película, su cabeza estaba llena de pensamientos confundidos, otra vez. Después de que Justin haya rodeado su brazo por sus hombros, la confundió aun más. Ella era muy inocente, y no entendía cuando le daban ‘señales’ o ‘Indirectas’. Los minutos pasaban, Miley trataba de concentrarse pero no podía, y al parecer Justin tampoco ya que lo único que hacía era mirar a Miley y eso la hacía poner aun más incomoda. Tenía que hacer algo, su mirada ya la intimidaba y eso no le gustaba.

—Voy a ir al baño…—Susurró. Se levanto de su asiento y fue hacia los sanitarios.

Miley termino de no hacer nada en el baño. Ya que solo quería escapar por un momento de Justin. No sabía que hacer, cuando estaba junto a él en lo único que pensaba era en volver a besarse y en un futuro juntos, después se torturaba pensando en lo estúpida que era por soñar en esas cosas, que… ¿Podrían pasar?

—¡Tardaste un montón! —Exclamo Justin cuando Miley se sentó junto a este. —¿Qué estabas haciendo? —Preguntó curioso, después se puso rojo, ¿Por qué le preguntaba a una mujer que estaba haciendo en el baño?

—Nada… me quede observando una tienda de ropa. —Mintió. —Habían vestidos muy lindos…—Añadió. Sé coloco los anteojos 3D nuevamente y se acomodó para mirar, ya el final, de la película.

Media hora más tarde, ambos se encontraban en un restaurante de comida chatarra, mejor llamado como McDonald’s. Hablando de nada importante, mientras comían.

—Entonces me caí de aquel árbol…—Contaba Justin, aunque Miley no escuchaba nada ya que estaba sumida en sus pensamientos. Como siempre. —Y me raspe toda la pierna, tenías que verlo, me salía cantidad de sangre… —Continuaba, hablaba y hablaba y creía que Miley lo escuchaba. Pero está lo único que hacía era mirar como el movía la boca.

Cuando termino de contar otra de sus anécdotas, miro a Miley esperando alguna respuesta de ella. Aunque parecía una estatua. 

—¡Miley! —Tercera vez que la llamaba. 

—¿Qué? —Preguntó exaltada saliendo de su burbuja. 

—¿Escuchaste por lo menos un poco de todo lo que dije? —Dijo en un tono de burla y molestia, ya que estuvo hablando por más de diez minutos sin ser escuchado. 

—Lo siento, no te escuche nada, estaba pensando en otra cosa. —Admitió tímida. Temía sobre la reacción de Justin, pero aun así se lo dijo.

—¿En donde tienes la cabeza Miley? Estos días estuviste muy distraída. —Habló con exageración. Aunque en parte, tenía razón.

—¿Sabes? No tengo idea de lo que me pasa. —Suspiró. —Desde que me besaste que no entiendo nada, me confundes Justin… me decís que queres ser el padre de mi hija, y después actúas normal. —Explotó. Abrió los ojos como platos dándose cuenta de lo que acababa de decir. —Olvídate de lo que dije. —Agachó la mirada avergonzada por su actitud.


—¿Vamos a casa? —Dijo incomodo, ignorando todo lo declarado por Miley hace segundos. Miley asintió con la cabeza y se levantó de la mesa para caminar sola, alejada de Justin al auto. 

En cierto modo, estaba molesta. Aunque diga que no quería que lo haya escuchado, esperaba una respuesta de parte de Justin. Por lo menos una disculpa, por confundirla todo el tiempo. 

Sé sentó en el asiento copiloto del auto y Justin condujo a casa. Ni una palabra durante el viaje. Como siempre, claro. 

—Esta mañana llamo mi mamá…—Justin quería comenzar una conversación, pero eso ahora, era lo que Miley menos quería. Hablar con Justin.

—Ah…—Respondió desanimada, sin darle mucha importancia al tema.

—Le gusta el nombre, Francisca. —Continuó. 

—Si, es un bonito nombre, creo que a ti, es al único que no te gusta. —Habló cortante y seca. Justin se calló. Ya que no sabía que decirle al respecto.

Todavía no llegaban, y los minutos allí dentro se hacían eternos. Él no saber que decir, y el silencio, les molestaba a ambos. Aunque Miley no quería entablar una conversación con él. No le gustaba el silencio. 

—¿Estas enojada? —Susurró Justin… esto ya se les estaba haciendo costumbre.

—No. —Aunque si lo estaba, un poco. 

—Sé que si. 

—¿Entonces para que preguntas? —Se volteó a mirarlo mal y después siguió con su vista a la ventana.

Justin no respondió, él también estaba cansado de la misma rutina. Aunque se sintiera sumamente culpable, no le pediría perdón, por lo menos no por ahora. Tal vez mañana, o dentro de una semana. ¿Una semana sin hablar con Miley? Es para pensarla esa decisión, no podría vivir sin Miley. 

Llegaron a la casa, Miley bajo rápido y fue a abrir la puerta, una vez dentro subió a su habitación. Justin hizo lo mismo. ¿Pueden soportar un tiempo sin hablarse? 

Hasta que llegaste tú (Miley Cyrus & Justin Bieber) ©¡Lee esta historia GRATIS!