Filofobia

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Estaba en una sala oscura,no había ni un solo rayo de luz que iluminara el lugar donde me encontraba. Tanteaba en la oscuridad inútilmente. Veía puntos blancos en mitad de la oscuridad. Este sitio me era muy familiar,era el sitio que visitaba todas las noches cuando cerraba los ojos. Sentía el cosquilleo electrizante en la punta de mis dedos,la respiración demasiado tranquila. Sabía que la tranquilidad duraría poco.

Los susurros que me atormentaban todas las noches no tardaron en hacerse oír.

-Rubí...

Me giré sobre mi misma,buscando a la persona de la cual provenía la voz. En la oscuridad era imposible ver o encontrar algo.

-Rubí...

La voz parecía provenir de una chica,sonaba chillona y me resultaba familiar. Se hizo la luz y me vi rodeada de espejos,uno de ellos mostraba mi reflejo,mis piernas eran pellejo y huesos,mi cara tenía un tono blanco y ojeras marrones bajo los ojos,mis manos parecían mas largas y huesudas y mi pelo estaba encrespado. Todos los demás espejos me mostraban el reflejo de una chica de estatura media,delgada pero bonita,de una cabellera rojiza y perfectamente ondulada,sus piernas eran largas y parecían de porcelana. Llevaba una camisa de fuerza y una sonrisa de oreja a oreja. Gabriela mostraba una cara algo psicópata.

-Rubí...

Todos los espejos alrededor de mi mostraban su reflejo el cual se movía,parecía que estaba junto a mi,susurrando mi nombre y atormentándome. Cerré los ojos tan fuerte que me dolía,me tapé los oídos con las manos y empecé a gritar.

-¡No es real! ¡Tu no estás aquí! ¡Déjame en paz!

Abrí los ojos y estos se llenaron de lágrimas. Carlos estaba allí,vestido de de blanco y sangre. Me tendía la mano desde los espejos. Había vivido tantas veces este sueño,sabía que era inútil intentar tocarlo,chocaría con el espejo pero aun así no podía dejar de intentarlo. Corrí hacia el espejo con miedo a que desapareciera su reflejo y arañé con los dedos el espejo hasta mancharlo de sangre. La persona dentro del espejo cambió,ahora estaba Jaira dentro de el. Me miraba como se mira a una rata de alcantarilla. En el espejo en el que siempre salía reflejada apareció una imagen qu reconocía perfectamente. Era el sótano. Salía en los brazos de Carlos, salía consolándolo y besándolo. La imagen no duro mucho pero sabía porque había salido. Había traicionado a Jaira y tenía que pagar por ello.

-No podías mantenerte quieta,¿Verdad? Siempre tienes que tener a todos los chicos a tu disposición,te da igual lastimar a una amiga,solo te importas tu. Solo te quieres a ti misma. Eres una perra.

-Por favor Jaira...lo siento...

Mis rodillas se hincaron en el suelo frío y duro. Volví a cerrar los ojos y a balancearme hacia delante y hacia atrás sujetando mis rodillas.

-¡Rubí! ¡Rubí despierta!

Abrí los ojos y me incorporé en la cama. Gabriel estaba de cuclillas junto a la cama,sujetando mis dos manos con las suyas. Sentía la espalda y la nuca mojadas de sudor.

-¿Has vuelto a tener una pesadilla? -Dijo apartando algunos mechones de pelo que estaban pegados en mis sienes. -No es real Rubí,nada de lo que sueñas es real. Estás a salvo.

-Parece real. -Dejé que me acunara en sus brazos. -Las cosas que Jaira dice son reales. Gabriela parece real. Carlos parece estar vivo.

-¿Que te dice Jaira?

-No estoy preparada para contártelo.

Sentía que engañaba a Gabriel. Había besado a mi mejor amigo,podría haber sido un beso cariñoso pero sabía perfectamente que no lo era. Ese beso había significado algo. Carlos y yo habíamos sido novios en su tiempo,sentíamos que era mejor tener una amistad,o más bien fue lo que yo sentí. Tenía claro que quería a Gabriel, lo había pasado tan mal para poder estar con el...pero sabía que en alguna parte de mi corazón,también quise a Carlos así. Tal vez lo estuve negando todo este tiempo y ahora que no está me he dado cuenta.

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