A las 3 de la madrugada Guillermo  me hizo una llamada perdida. Tomé aire nerviosa y sentí como me acobardaba de a poco pero no me podía echar para atrás a esas alturas. Ni quería hacerlo. Dejé la carta que le había escrito a mi hermano para que no se asustara en mi cama. Sabia que Alex haría un escándalo de todas maneras pero la carta ayudaba a que no me pusiera en la sección de desaparecidos o hiciera una búsqueda en todo el mundo. Tomé la pequeña maleta que hice y salí con mucho cuidado de la casa. Guille ya me esperaba en su auto con una sonrisa floja y despreocupada que me me bajo los nervios y me hizo sonreír, me hizo sentir a salvo. No estoy haciendo nada malo ¿Cierto? no es como si me fuera a escapar para siempre... ¿O si?. Corrí de una vez y me metí a su auto rápidamente. —arranca —ordené en cuanto me subí, como si estuviera en una persecución o algo así. Él rió bajito y me obedeció. —hola Guillermo  ¿Como estas esta madrugada? —dijo con voz aguda, tratando de hablar con mi acento. —No te venia persiguiendo tu hermano, tranquila. —si, lo siento —viré los ojos. —De todos modos... ¿A donde crees que vayamos? —no lo sé —se encogió de hombros y aparcó el auto a un lado de la calle. No habíamos avanzado ni tres cuadras de mi casa— ¿Sabes por donde queda el aeropuerto? —¿No sabes llegar? —me burlé. —Claro que se donde queda. Muévete, yo manejo. —olvidas que llevo viviendo aquí solo unas semanas —se defendió entrecerrando los ojos—¿Sabes manejar? —¡Claro que sé! —renegué. Bueno, eso era una mentirilla piadosa. Solo había manejado una vez el auto de mi hermano y no me había ido tan mal. Él asintió desconfiado aun y cambiamos de asientos. Arranqué el auto y manejé lento por las calles, tratando de no irme mucho de un lado para no llevarme ninguna señal de transito. Lo bueno era que que no había nadie andando a quien pudiera atropellar, matar o algo. —mas rápido, abuela —murmuró Guillermo. le di una mirada matadora. Él se relajo en el asiento y me vio con reproche— no hay nadie en la calle ¿Por que demonios vas tan lento? —porque así manejo yo y te callas —murmuré.

Seguí con mi paso lento pero seguro hasta el aeropuerto sin importarme en lo absoluto los quejidos de Guille. Tardamos 40 minutos pero llegamos completos y sin ningún problema. Guille se bajó con mi maleta y su mochila.

—tu quédate sentada aquí y yo compro los boletos —me dijo. Yo lo mire desconfiada y asentí. Estaba tan nerviosa que las manos me sudaban a chorros. ¿A donde nos mandará el destino? Seguramente a Africa como dijo Guille.

Solo espero tener un poco de suerte esta vez y conseguir algún lugar decente. Por favor Dios santo, ya me merezco una ayudadita en mi miserable vida.

Guille se acercó a mi después de un rato con dos boletos en la mano y con una sonrisa enorme. Supuse que había conseguido un buen lugar. —¿Para donde son? —pregunté ansiosa en cuanto llego. El rió y me enseño los boletos.

—Madrid —musitó despacio. Abrí la boca de la sorpresa, no podía decir nada. Me levanté y abracé a Guille mas fuerte que nunca— parece que tu suerte esta cambiando —oh, Guille —sollocé en su cuello.

Estaba llorando de la felicidad, yo era muy sentimental, llorona o como sea y me iría a Madrid. ¡M A D R I D ! El lugar con el que había soñado desde pequeña y aparte iría con Guille claro que mi suerte estaba cambiando. Ahora venia la parte mas esperada por todo mi publico imaginario donde él me besaba arrebatadamente y me decía que me amaba una y otra vez.

Pero no, se separó un poco de mi y me miró asustado. —¿Por que lloras? —preguntó preocupado. Quité mis brazos de su cuello y limpié mis lagrimas. —ir a Madrid  ha sido mi sueño desde siempre —admití aun toda llorosa. Él sonrío y me abrazó de nuevo. —será un placer cumplir tu sueño —murmuró con su boca en mi cabello— de haber sabido que te ibas a poner tan amorosa te hubiera comprado los boletos desde antes. Solté una risita nerviosa. Por mi lo abrasaría todos los días a todas horas.

Anunciaron el vuelo y fuimos a hacer todo lo que se hace, dejar las maletas y así. Yo todavía estaba perdida en mi nube de felicidad. No podía pedir mas en ese momento. Ahora aparte tacharía "vivir en Madrid" de mi lista.

Siempre pensé que esa era la que menos podría hacer y ahí estaba, subiendo a un avión directo a Madrid con un chico de Madrid que me volvía loca. Sabía que no tenia ninguna posibilidad de estar con Guille pero de todos modos me seguiría gustando, por que es imposible no enamorarse de un chico como Guillermo.

Un poco rápido por supuesto pero así soy yo, ademas debí suponerlo desde que lo vi corriendo en el parque, desde que escuche su hermoso acento, desde que hablo conmigo y me demostró ser muy diferente a todos los demás. Y ahora que iríamos a su ciudad, donde estaba esa estúpida Emma  que le gustaba a Guillermo y seguro me la presentaría y me hablaría todos los días de lo hermosa y perfecta que es ella, me daban ganas de ir hacia su preciosa cara y...

—llevas callada mucho tiempo —puso una mano en mi brazo— ¿Tienes sueño? —si, un poco —sonreí y me voltee a la ventana del avión otra vez.

Me había deprimido en menos de cinco segundos pensando en esa tonta de Emma. Ni siquiera la conocía y no tenia derecho a odiarla pero de todas maneras, no podía soportar su nombre y menos si Guille lo decía, y ademas estaba casi completamente segura de que habría muchas amigas de Guille así como yo, súper enamoradas de él. Si en USA no tenia posibilidades, en Madrid menos.

Estaba sola, aparte. ¿Con quien podría descargarme y platicar de Guillermo? Eva  no era muy confiable en esos momentos. Si le hablaba seguramente me regañaría y le diría a Alex, así que esperaría un tiempo para hablarle y contarle tranquilamente todo.

No supe ni como ni cuando ni porque pero quede dormida plácidamente en el hombro de Guille, recargada contra su cuerpo sin importarme nada, estaba tan cómoda y aun mas cuando él recargo su cabeza en la mía. Era un amor. —______, despierta. Ya llegamos —susurró Guille  acariciando mi cabello. Abrí mis ojos lentamente y me incorporé en el asiento tomándome mi tiempo para recomponerme del sueño.

La gente ya estaba bajando y éramos de los últimos ahí arriba. —¿Por que no me despertaste antes? —me paré rápido y traté de cepillar mi desastroso cabello con mis manos. Él rió y se levantó también. —tienes el sueño muy pesado —se burló. Salimos del avión —y... hablas dormida ¿Sabías? —¡¿Qué?! —pregunté exaltada. Diablos ¡claro que sabia!— ¿Que dije? —oh, muchas cosas —sonrío de lado y tomó mi maleta de la cinta. —estoy hablando en serio ¿Que dije? —me puse enfrente de él y me paré de puntitas tratando de verlo a los ojos. Guillermo se movió para un lado, tomó su maleta y me besó la mejilla. Gesto que me dejo muriendo por dentro de amor. —luego te digo —contestó —olvida eso y disfruta la ciudad del amor —la ciudad del amor es Paris —corregí. Él me miro con esa sonrisa de autosuficiencia que me encantaba. —si yo digo que Madrid es la ciudad del amor es porque lo es —se encogió de hombros— Paris se robo el termino —si tú lo dices —rodé mis ojos.

The Perfect Bucket List(ADAPTADA)(Willyrex y tu)¡Lee esta historia GRATIS!