Capitulo 26 - Estudiar o ¿Jugar?

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Capítulo 26 – Estudiar o ¿Jugar?

Cristal se despertó con una gran sonrisa en los labios. Se subió al pecho de Alex y se lo comió a besos. El chico gruñó acorralándola en la cama. Alexander le preparo un delicioso desayuno del cual ella degustó con deleite. Estaba muy feliz de que él le dijera lo que sentía y sobre todo... Ser su novia. Ahora se sentía completamente llena.

En la escuela le fue inútil concentrarse. No podía dejar de pensar en Alex y su perfecta vida, además, de que tenía que pensar en un regalo ya que mañana se celebraría el cumpleaños de su chico. Una pequeña sonrisa traviesa se salía de sus labios sin pedir permiso. Fátima, nuevamente le preguntó, por el chico que la trae a la escuela, además, de estar muy interesada, también estaba muy pegada y melosa. El maestro mando a formar grupos para el trabajo  final. Fátima no perdió oportunidad y se unió al grupo que, Cristal había formado con su amigo Tommy.

Al salir de la escuela, Dalia la esperaba con su cara risueña y no sólo eso. Estaban Luna y Leo, ambos con sus preciosos uniformes sostenido de las manos. Leo, corrió hasta su hermana y le abrazo. Después de buscar el regalo perfecto se fueron a casa.

–¿Tú crees que  le vaya a gustar? – le había preguntado a Dalia.

–Claro. Seguro y le gusta.

Cristal, le había contado todo a su ahora “cuñada”, como le dijo ella que la llamara, respecto a lo de Alex. Dalia, estaba muy emocionada y feliz, de que su hermano ya hubiera reconocido sus sentimientos. Como  regalo, Dalia le compró un hermoso vestido blanco ceñido hasta media pierna con encaje, para cuando su hermano la viera babeará.

Alex pasó a recoger a Cristal a casa de su hermana. Lo primero que hizo al entrar fue, darle un beso en medio del salón.  Unos bracitos se pusieron en medio de ambos. Cristal abrió los ojos y miró como su hermano, mataba mentalmente a Alex.

–¿Qué  pasa, campeón? – le dijo acariciando su cabello –. Ella ahora es mi chica.

–¡No! – gruñó Leo –. Ella es mi hermana

El chico miró a Cristal, que en esos momentos se mordía el labio sin saber que decir.

–¿Cris? – murmuró el niño, apartando la mirada de Alex –. Es mentira ¿A qué sí?

–Creo que debemos dejarlos solos – hablo Dalia, empujando a Alex. Luna que sé había pegado a Leo, fue arrastrada a pesar de sus berrinches.

Alex tomó la galletita que Luna quería, la levantó en brazos y se asomo al salón, cuando Dalia se distrajo. Cristal, estaba sentada en el sofá. Se veía graciosa. Estaba muy nerviosa y no sé atrevía a mirar a su hermano. Pensando que, eso no lo podía hacer ella sola, dejo a Luna en el suelo. Con paso firme y autoritario, para que se entere de quien manda, se sentó en el sofá, sosteniendo la mano nerviosa de Cristal.

–Ella ahora es mi chica – habló sintiéndose tonto –, y quiero saber si me das tu bendición. Yo prometo cuidarla para toda la vida. Es tanto tuya como mía – aunque, mas mía iba agregar, pero sólo sonrió, por el ambiente tan cargado –. Seré un buen novio y persona. Podrás verla cuando quieras.

Cristal sentía morirse. ¿Esto que era? ¿Una declaración? ¿Le está pidiendo la mano, a su hermano? Era ridículo. Claro que ella respecta y valora la opinión de su hermano, pero... Todo están extraño.

Desde el otro extremo del salón, con sus pies cruzados y una envenenada mirada, Leo achicó los ojos, cuando Cristal, soltaba la mano entrelazada de su ahora novio. Vio su visto bueno y se adelanto a decir.

–Te entrego a mi hermana. Ella es mi tesoro, mi vida y mi madre. Si le haces daño pagaras las consecuencias – el chico se carcajeo por un momento. Como Leo no le vio gracia se calló de repente –. Te tendré vigilado. – y con esto levantó dos dedos aproximándolo a sus ojos y luego señalándolo a él.

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