Quiero Conocerte

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Después de todo un día sin dormir, pude entregarme al mundo onírico.

Otra vez, en la habitación oscura, con la ventana alta. Pero me encontraba sola, en una inmensa oscuridad. Comenzé a darle vueltas al asunto que me pasó el día de ayer, él me ayudó con los examenes y me habló durante el camino al salón. Incluso, mencionó la frase que tantas veces he deseado oír, pero que jamás imaginé que saldría de un desconocido.

Unos brazos rodearon mi cintura y su mentón reposó sobre mi hombro, sabía que era él, quién más sino.

- ¿En qué piensas? - Me preguntó, en el mismo tono encantador de ayer.

Es mi sueño, tengo derecho de hacer lo que me venga en gana, y nadie se enteraría ¿cierto?

- En ti - Respondí.

Dándome la vuelta para quedar frente a frente, posé mis brazos al rededor de su cuello, él se acercó lentamente, a punto de rozar mis labios, pero no estaba lista.

Me alejé poco a poco, pero sin dejar de mirarlo a los ojos, no podía hacerlo, debía conocerlo antes, aunque hubiera hablado conmigo, aún era un desconocido, no sabía ni su nombre, no podía besarlo, aún.

En la mañana, ya estaba más relajada, había dormido plácidamente anoche, mis ojeras habían desaparecido, y tenía una sonrisa idiota en el rostro.

- Es sólo mi buen humor, sólo es eso - Pensé, tratando de convencerme.

- Victoria, ¿estás ahí? - Me preguntó Isadora, moviendo la mano, al frente de mis ojos y yo en el país de las maravillas.

- Victoria, ayer te vi con un chico antes de llegar al salón, era muy guapo, ¿te gusta?¿cómo se llama?¿qué edad tiene?¿en qué curso va?¿fuiste amable o lo espantaste como siempre?¿te gusta mucho verdad?¿cuándo pensabas decirme que te gustaba alguien?¿desde hace cuánto que se conocen? - Me llenó de preguntas Pamela, estoy casi segura que cuando tenga una relación con algún chico, va a ser mucho peor que todas las preguntas que me hace ahora.

- No, no me gusta. No tengo idea de cómo se llama. Tampoco sé que edad tiene. No se en qué curso va. Fui como soy yo. Que no me gusta. Si tu reacción, cuando me guste un chico, será igual a ésta, prefiero llevarme el secreto a la tumba. Ni siquiera nos conocemos, sólo hablamos ayer- Pensé, respondiendo a las preguntas de Pamela, mentalmente.

- No, nada de eso. Ayer me dejaste sola con demasiados examenes que llevar, él se ofreció a ayudarme y yo acepté. Me comentó un par de cosas y ya, sólo fue caballeroso, no es para tanto - Respondí, algo molesta por sus miles de preguntas.

- Lo siento, pero me entusiasma mucho el hecho de que, tal vez, te guste un chico - Dijo muy feliz Pamela, ¿qué tenía de bueno que me gustara un chico?

- Si Victoria, a veces pienso que no tienes ni ganas de conocer a alguien especial en tu vida - Me dijo Isadora.

En este sentido, ninguna me entendía, ambas tenías sus historias de atracciones, gustos, los te quiero, los te adoro, hasta los te amo, y luego nada. Yo no sabía nada de ese mundo, pero eso no significaba que estuviera ansiosa por vivirlo, todo llega a su debido tiempo, y estoy tan bien ahora, que otra distracción sólo seria más tiempo perdido o menos tiempo en mis actividades favoritas.

- Ya saben lo que pienso de eso, no quiero entrar en discusiones melosas por ahora, cuando alguien me guste, se darán cuenta sólo mirando mi rostro - Respondí, ya no quería hablar más del tema.

Ya llegado el almuerzo, estabamos listos para comer en nuestra mesa, pero algo llamó mi atención. El muchacho de mis sueños caminaba hacia la mesa de una de mis compañeras de salón, hacia Samanta.

Samanta era una chica que repitió de año, era una buena persona y habíamos compartido un par de secretos en el pasado. Era bastante amable, pero me llamó mucho la atención que estuviera con el muchacho de mis sueños.

- ¿Lo conoce?¿son buenos amigos?, si los son, ¿podría ella darme alguna información sobre él? - Pensé, tal vez lo intente hoy en la tarde.

Debía pensar bien que le diría a Samanta, ya que, aunque era un año mayor que yo, en madurez era cinco años menor. Supongo que sólo le diré que tengo curiosidad por un muchacho que ella conoce y si me ayudaría a averiguar cosas sobre él.

Ya estabamos en la biblioteca de la escuela, nos tocaba literatura y debíamos leer un libro para un examen, pero yo ya lo había leído antes, así que tomaría esta oportunidad para hablar con Samanta.

Me acerqué al lugar cercano a la ventana, donde se encontraba ella, admirando la cancha. Estaban haciendo educación física, el curso paralelo al nuestro. A Samanta le gustaba uno de los chicos de ese curso, me lo había comentado hace un par de semanas. Así que ya sabía su razón de mirar.

-¿Observando el paraíso? - Le pregunté, de modo juguetón.

- No, sólo estoy aburrida - Dijo, ocultando una sonrisa delatadora.

-¿Puedo hablar contigo de un tema delicado? - Asintió, a lo que preseguí. - Veras, hace poco que siento curiosidad por un chico que tu conoces, es sólo mera curiosidad.

- Ok, dime su descripción y te diré algunas cosas que quieras saber - Me respondió.

Me alegre de saber que al menos no tomara de manera grave el asunto. 

- Bueno, es muy pálido, pelo negro y liso, tiene ojos café, es más o menos de mi estatura, es delgado normal, es deportista y tiene una muy linda sonrisa - Dije, con una sonrisa tonta en el rostro.

- Investigar sobre un chico que no te gusta, no es buena idea - Pensé, bastante convencida.

- Si, ya se de quién me hablas, sólo para verificar ¿vino a hablar conmigo en el almuerzo? - Preguntó.

- Si, hablamos del mismo muchacho - Respondí, feliz de que lo adivinara tan rapidamente.

-Bueno, empezemos. Su nombre es Joaquín Ignacio, tiene 16 años, recién cumplidos hace dos meses, los cumplió en abril 26, vive en la zona este de esta ciudad, vive con su hermana y su papá. Es muy bueno en deportes, sobre todo en volleybol, y es mi amigo desde primero básico, es muy simpático - Dijo, terminando el relato.

- Gracias, aunque aún tengo dudas ¿Cómo le va en los estudios? - Pregunté, para mi era importante saber eso.

- Le va muy bien, va casi a la par contigo - Eso me halagó, y me sentí contenta de que le fuera bien.

- Y ¿su madre?¿por qué no vive con ellos? - Pregunté, la cara de Samanta no me gusto nada.

-Su madre... - Se debatía internamente por decírmelo o no - Falleció cuando el iva recién e quinto año, murió de cáncer, o al menos eso recuérdo - 

-Lo siento mucho, no debí preguntar - Me sentía horrible, como si no sólo estuviera sabiendo de él, sino que también irrumpiendo en sus cosas personales.

- Tranquila, no pasa nada, él ya lo superó y está muy bien ahora - Me respondió, dejándome más tranquila - Y creo que eso es casi todo lo que debes saber de él - 

- Gracias, no podría haberselo pedido a alguien más - Comenté.

Después de esa interesante charla con Samanta, debía recordar todo. Joaquín Ignacio, 16 años, abril 26, zona este de la ciudad, hermana y papá, bueno en deportes, muy simpático, es inteligente y pasó por un momento difícil en su vida. 

Bueno, al menos, había logrado mi objetivo de conocerlo mejor, y saber algo sobre él.

Me siento mejor sabiendo lo que sé, pero no por completo a gusto conmigo. Debo aclarar mis ideas, sin dejar que los prejuicios dominen mi forma de pensar con respecto a la gente buena que nos rodea.

PD: MUCHÍSIMAS GRACIAS A TODOS LOS LECTORES DE ESTA NOVELA, EN SERIO, APRECIÓ MUCHO EL GESTO DE MI PRIMER COMENTARIO, QUE FUE DE MLUFFY13 MUCHAS GRACIAS EN SERIO:) AHORA SABEN ALGO DE MI MUCHACHO JOAQUÍN, PERO AÚN FALTA MUCHO POR CONOCER DE ESTA NOVELA, SIGANLA QUE LO MEJOR VIENE AL FINAL:) ESO, SALUDOS

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