Capítulo 7

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"Menuda noche la de ayer...No dejo de preguntarme cómo supo el wiccano oscuro que estaría allí. ¿Y aquella barrera azul que apareció de la nada? Demasiadas preguntas sin respuestas..."

A la mañana siguiente, me levanté totalmente recuperada de mis dolores de la noche anterior, aunque tenía algún pequeño moratón. Después de pasar por el baño, bajé las escaleras y vi a mis padres y a mi hermana desayunando. Mi madre se levantó para darme un beso en la mejilla y preguntar por mi estado. No era de extrañar que estuvieran preocupados por nosotras después su reacción con respecto a los incidentes de la noche anterior.

Cuando Tess y yo entramos en casa, mamá y papá nos esperaban en el salón. Se les veía inquietos, principalmente porque era tarde y, en teoría, nosotras tendríamos que haber llegado antes que ellos de su cena. La cosa empeoró cuando vieron el aspecto general que presentábamos, llenas de polvo y cansadas. Nos obligaron a contarles que había sucedido y aunque las dos habíamos acordado decírselo, no fue tan fácil. Tess les resumió todo y, como cabría esperar, mis padres no se lo tragaron.

"¿Acaso no han visto las noticias ni oído la radio?", había pensado mientras ellos se negaban a creer a mi hermana.

Así pues, me puse en pie y encendí el televisor. Ni siquiera tuve que cambiar de canal, la gran mayoría ya estaban anunciándolo: la emboscada de los monstruos en el instituto South y la Salvadora de negro.

Al instante, se callaron y nos miraron con la preocupación que solo corresponde a los padres. Esa expresión que demuestra que eres lo más importante de su vida. Nos abrazaron a las dos y nos interrogaron durante un rato más, asegurándose de que estábamos bien y sin heridas. Por lo que al final, gracias a la intervención de mi padre, todos fuimos a dormir, aunque ignoraba la tranquilidad con la que durmieron el resto de mi familia.

La voz de mi madre me devolvió al presente.

─¿Habéis dormido bien las dos? ¡Y decidme la verdad, por favor!

─Mamá, relájate ─le dije─. Estamos bien, solo fue el susto del momento.

─Además, vas a gastar le pregunta de tanto decirla ─bromeó Tess.

Mis padres se rieron y yo sonreí. Resultaba un ambiente muy familiar y me gustaba. Hacía tiempo que no veía a mi hermana tan risueña con mis padres, básicamente, porque Tess les había defraudado con su "casi detención". No obstante, yo jamás había dejado de creer en ella. Tenía la certeza de que ella era una buena persona y momentos como aquellos o su preocupación por mí la noche anterior eran prueba suficiente.

Cuando terminé de desayunar, subí a vestirme. No lo dude ni un momento: vaqueros cortos, una blusa, el bikini y chanclas, lo ideal para bajar a la playa. Era una pequeña tradición que compartía con JJ: bajar a la playa todas las mañanas que nos fueran posibles durante el verano. Por supuesto, no pensaba faltar a la tradición. No obstante, cuando estaba preparando la bolsa de playa, sonó el timbre.

─Mierda... ─suspiré.

Acababa de recordar que la policía nos tenía que tomar declaración. Nos lo había dicho un agente ayer, al salir del instituto. Pero de lo cansada que estaba, lo había olvidado por completo. Así pues, baje con resignación hasta el salón, donde Tess me esperaba sentada junto con un policía.

El agente que nos tomó declaración era joven, de pelo negro y corto, alto, de compresión grande y vestía el típico uniforme de policía de la policía de Santa Bárbara. Se notaba que estaba un tanto cansado, por lo que supuse que llevaba toda la mañana hablando con alumnos del instituto South. Mi hermana y yo respondimos a todas sus preguntas, que básicamente se reducía a si sabíamos algo de la identidad de "nuestra salvadora" o cualquier detalle relacionado con el origen de los monstruos. Claramente no sabíamos "nada".

La Hechicera ©¡Lee esta historia GRATIS!