1. ¿Cómo llegué Aquí?

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Soy como un pájaro que no puede volar. Soy como un rosal que no da rosas. Soy como un dulce sin azúcar... soy un dulce amargo.

Mi vida es un verdadero caos, mis padres, Karina y Carlos, solo se preocupan de su trabajo, prácticamente vivo sola, tengo millones de "amigos" por decir así, que realmente solo se dedican a apuñarlarte por la espalda, y criticar.

No tengo novio. Nunca he tenido uno, realmente. Y eso no me preocupa. Sé que a mis 17 años ya no debiera ser virgen, pero realmente nada me preocupa más.

Sueño con despertar del sueño en él que vivo, como si la vida fuese un abrir y cerrar de ojos. Generalmente mi vida es una completa rutina, voy a clases, y cuando llego duermo, y no despierto hasta el otro día, a veces, cuando me siento sola, lloro.

Mis padres dicen estar preocupados por mí, y lo único que hacen es pedir una cita con el psicólogo. Ni siquiera una palabra de apoyo.. ni siquiera un "¿Qúe te sucede?" Sólo saben reclamar por mis estado "Deja de dormir todo el día, disfruta la vida" Seguro pudiera disfrutar, soy tan solo un huevo vacío sin sentimientos.

Los días son puestas de sol que pasan una y otra vez por mis ojos. Desearía alguna ves probar una droga, para ver lo que se siente, para sentirme feliz y despreocupada como los que las toman. Desearía no vivir, desearía simplemente desaparecer sin dejar rastro, que el día en que muera no haya gente llorando, y preócupandose por mí, siendo que cuando estuve viva nadie se interesó, que se pongan a hablar "era tan jovén" que digan "era una buena niña". Quiero desvanecerme y que nadie lo noté, como si simplemente fuese una sombra que pasó por sus vidas como algo pasajero. Porque siempre fuí su error, no debí haber nacido, Soy la que sobra en la familia.

Karina y Carlos solo trabajan, ellos son felices. No tengo qué hacer aquí. Si no hubiese nacido, seguramente ellos estarían por todo el mundo, viajando, disfrutando y trabajando. Pero yo si existo, y siento que les interrumpí su felicidad. ¿entonces, porqué me tuvieron?

Me miro al espejo, tengo una nariz digna de imitar, unos ojos color miel, demasiado grandes para mi gusto, odio cuando me dicen "ojona", o cuando la gente abre bien sus ojos para hablarme, mi boca es normal, no se diferencia de una común y corriente, ni muy grande, ni tan pequeña. Me miró al espejo del baño por mucho rato. Odio aquel "rollito" que se forma en el vientre. Me subo a la pesa, y miró el cielo. !por favor, no quiero aumentar de peso!

Cuando miró la pantalla, aparece con todas sus letras: 50 kilos.

Me vuelvo loca... !he aumentado 1 kilo desde la semana pasada! tengo que vomitar lo más rápido posible antes de que mi estomago absorba lo que comí!

Metó mis dedos a la boca, y giro en círculos, hasta que un gran asco me viene, y todo lo que he comido sale de mí. Lavo mi cara, y me miró, !soy un desastre! Me arrincono a llorar. Lloro porque no sé que estoy haciendo, lloro porque no tengo con quien hablar, lloro porque soy una vaca, lloro porque no tengo quien me  consuele... lloro, porque tengo depresión.

Dulce Amargo.¡Lee esta historia GRATIS!