Capítulo 9

  Zierra me ha acompañado a las pruebas del club de atletismo, al igual que Sam, Logan y mi hermano. Sé que Bryan es el capitán del equipo, pero no me importa, me gusta correr y quiero formar parte de algo, él no lo va a impedir.

Intenta no parecer un fenómeno— dice mi hermano en mi mente.

Lo intentaré— pienso.

  Mis amigos están sentados con mi hermano en la gradería, mientras que yo estoy sentada en la banca con los demás aspirantes. Llevo puesto un short deportivo, una blusa gris, unas tenis para correr, unos guantes deportivos y llevo mi cabello amarrado en un moño.

—¡Siguiente!— grita un chico que es miembro del equipo.

—Claire Nolan— dice otro chico.

  Bryan me mira sorprendido y mis amigos gritan para darme apoyo. Me pongo en la línea de salida y Bryan frunce el seño.

—¿Sabes lo que tienes que hacer?— me pregunta.

—Hacer el menos tiempo posible y cruzar todo obstáculo— digo.

—Perfecto.

  Un chico da la señal de salida y comienzo a correr. Practique como controlar mi velocidad para no dar toda esta vuelta en cuatro segundos, por lo que voy rápido pero a una velocidad razonable. Llego a los primeros obstáculos y salto para esquivarlos, pero sin querer salto los últimos dos de una vez, eso ha de haberse visto extraño.

  La meta esta cerca, debo terminar ya la vuelta pero no quiero, realmente siento adrenalina al correr. Mientras llego a la meta voy disminuyendo el paso y al cruzar la meta me dejo caer al suelo fingiendo cansancio. En realidad me he dejado caer para poder detenerme, por que ganas de seguir me sobran.

  Me acomodo y me quedo sentada en el suelo frente a Bryan, quien mira el cronometro con asombro e ira.

—¿Y bien?— pregunto.

—Un minuto exacto— dice.

—Ha roto tu record, Bryan— dice un chico.

—¿Estoy dentro?— pregunto mientras me levanto.

—Claro que si— dice otro chico.

—Bienvenida al equipo— dice Bryan de mala gana.

  Lanzó un grito de alegría y mis amigos bajan la gradería corriendo para luego caer todos sobre mí. Sam es el primero en llegar y me embiste haciéndome caer al suelo. Logan se lanza de segundo y Zierra queda de pie a nuestro lado mientras se ríe de nosotros. Los chicos se levantan y mi hermano me ayuda a levantarme.

—Bien hecho, hermanita— dice antes de abrazarme.

—Sé que es jueves, pero creo que deberíamos celebrarlo esta noche— dice Zierra.

  Logan y Chris intercambia miradas preocupados, y yo sé porque. Estamos en setiembre y la luna llena estará en su máximo punto del mes esta noche, lo que significa que esta noche todos estaremos en nuestra cuarta fase, cosa que no es para nada buena.

—Esta noche no puedo— suspiro—, tengo mucha tarea.

—Mejor dejémoslo para mañana— dice Sam.

—De acuerdo— dice Zierra, dándose por vencida.

  Estoy tomando una ducha en los vestidores. Puede que no tuviera que hacer mucho esfuerzo dando esa vuelta pero me gusta ducharme, en especial luego de una breve corrida. Salgo de la ducha envuelta con una toalla y camino hasta el casillero en el cual he guardado la ropa.

  Con mi oído lobuno escucho a alguien entrar a los vestidores de manera sigilosa, soy la única aquí así que me pongo a la defensiva. El intruso se pone a mi lado e instintivamente lo golpeo.

—¿Qué demonios te pasa?— pregunta Bryan, el intruso.

—Has entrado al vestidor de chicas de manera sigilosa— digo alterada—, ¿qué querías que hiciera?

—Lo siento— dice sobándose la quijada.

  Sus ojos me miran con ira y se me acerca lo suficiente para acorralarme contra los casilleros. Puedo apartarlo de un golpe si quisiera, pero ese es el problema, no quiero. Me gusta tenerlo tan cerca, y mis hormonas están más descontroladas que nunca.

—¿Qué pretendes?— pregunta.

—¿A qué te refieres?— pregunto confundida.

—Te has unido al equipo de atletismo, ¿por qué?

—Quiero formar parte de algún club, y se me dan bien los deportes, en especial los de velocidad.

  Frunce el seño y mis ojos se enfocan en sus labios. Esos jugosos labios que me besaron la semana pasada, los mismos que quiero besar ahora. Me muerdo el labio para reprimir las ganas. Bryan parece darse cuenta de lo sucedido, por lo que sonríe. Acaricia mi mejilla y me besa.

  Su lengua se adentra en mi boca y nos besamos apasionadamente. Se aparta para tomar aire y vuelve a besarme. Mis hormonas están descontroladas y piden por más, ahora que estoy casi desnuda frente a él— pues a toalla me cubre— los besos no serán suficiente.

  Bryan se quita la camisa y yo le desabotono el jeans para luego bajarle la cremallera. Ágilmente se baja los pantalones, se los quita y los lanza lejos. Mientras besa mi cuello miro sus boxers, esta feliz de verme. Gimo cuando muerde mi hombro. Tendré que reprimir mi deseo de aferrarme a él, pues corro el riesgo de transformarlo al arañarlo o morderme. Esto será difícil, pero divertido. Mi toalla se cae al suelo.

—Espere mucho tiempo para esto— dice antes de besar mis labios.

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Qué les parecio el capítulo? Les dije que les daría calor!
-Vale Ruess

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