La Isla de los Mutantes

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CAPÍTULO 1

No puedo dormir, llevo horas despierta y no he conseguido coger el sueño, es normal, con lo que me espera. Dentro de cuatro horas exactamente un coche me llevará  hasta mis peores pesadillas, La isla de los mutantes. Es una isla donde encarcelan a los niños como yo por haber desafiado una de las leyes de los gobernantes, yo solo lo que he hecho es nacer conn una especialidad que ellos no tienen, soy capaz de controlar la mente humana y la de todos los animales, una cosa que a veces me sirve y otras veces no. Mis padres al saber esta especialidad me encerraron con seis años en una habitación especial que les proporcionó el gobierno. A los dos años, me liberaron, pero no volvió a ser lo mismo. Mis padres llevaban cascos en la cabeza, yo no entendía nada hasta que salí a la calle y toda la gente me miraba con cara de asco y miedo a la vez por tener que llevar ese casco. En mi colegio como no también, las chicas son las que más cosas me decían ya que con los cascos no podían mover el pelo para los chicos, no se podían poner lazos o cualquier otra cosa. Fueron muy injustos conmigo, pero al cabo de unos años decidieron enviar a un profesor particular a mi casa ya que desgraciadamente casi mato a Elena Cardwood con un boli, se quitó el casco y me lo tiró a la cara  no era de extrañar que mis pensamientos eran negativos hacia ella hasta querer su muerte por la vergüenza que me estaba haciendo pasar.  Mi profesor Louis me cayó muy bien, pero me duró muy poco ya que la madre de Elena me denunció al gobierno, mi madre luchó para que me dejaran aquí en mi casa pero la madre de Elena soltó unas palabras que lo condenaron todo <ESTA CHICA ES UN MONSTRUO Y UN LASTRE PARA LA SOCIEDAD ¿QUIEREN TENERLA CERCA DE SUS HIJOS? SI NO FUERA POR MI YA LA HABRÍA MATADO YO> El juez le dió la razón y aquí estoy esperando al coche, creo que la isla no estará tan lejos de aquí de Filadelfia (Pensilvania) espero que no, no aguanto muy bien los viajes...

-Elisabeth!- aporrean la puerta- Vístete y ven a preparar tus cosas- Así es me llamo Elisabeth Mackenan una chica de dieciséis años. La que aporreaba la puerta era mi madre que por supuesto tenía el maldito casco puesto-.

-Ya voy! Un minuto!- le grito.

-Bueno, si quieres te preparo una ducha- dice mi madre.

-No gracias estoy limpita- digo yo, es mentira la verdad es que no quiero ducharme, me parece una pérdida de tiempo total, ya que me ducharán ellos.

Consigo levantarme, pero agotada, por la noche de insomnio que he tenido. Me pongo una bata y me voy hacia la cocina, mi casa no es tan grande, solo vivimos mis padres  y yo. Pero hace unos años vivía mi hermana Brenda, pero se la llevaron al saber que con su furia provocaba terremotos y tormentas, era catastrófica. Mis padres ya casi no hablan de ella pero sé que la recuerdan y yo también...

-¡Venga, venga,venga!- exclama mi padre-  ¡No puedes ir oliendo así! ¡¡ Vete a ducharte!!

-No! Ya me he duchado hace unos minutos- digo un poco irritada.

-Pues.... Ponte desodorante y peínate por lo menos no parezcas una bruja, hay que dar una buena imagen..-dice con menos voz.

-Vale ¿Cuánto queda papá?-

-Queda una hora,  asi que ve a pasar lo que queda de tiempo con tu madre. Te va a decir algo importante- lo dice con lágrimas en los ojos, lo creería si no llevara el casco puesto-

-Bueno hasta luego- Camino un buen rato y me dirijo hacia la ventana porque sé que mi madre está en el jardín con sus plantas. Abro la puerta trasera y me dirijo hacia ella, viendo como observa las margaritas, está como sumergida en otro mundo paralelo.

-¿Mamá?- le pregunto-

Después de un largo rato consigue articular varias palabras.

-Te quiero mucho mi pequeña- me dice con lágrimas en los ojos-.

Me quedo pasmada, nunca me había dicho esas palabras. Hay que entenderla se han llevado a su primera hija y ahora se llevan a la que queda.

-Y yo a ti- corro para abrazarla pero de repente, se pone a llover muy fuerte, desconcertada veo como un rayo alcanza la casita del jardín.- O no...

El suelo empieza a temblar bruscamente. Lo que hace que mi madre se caiga y se dé contra una roca.

-Brenda...

Aunque consigo llegar a ella es imposible salvarla se ha dado muy fuerte en la sien. Grito a mi madre para que hable pero no lo hace, asi que grito a mi hermana, porque sé que es ella, no podría ser nadie más.

-¡Para! ¡Para! No ves lo que estás haciendo. Para...- le grito con sollozos lo que hace que todo se calme, durante un minuto veo a los pajaritos salir, y a mi padre correr hacia mi.

- ¡AMANDA!- le grita sacudiéndola, entonces se pone a llorar y yo también. Esto ha ocurrido demasiado rápida, y lo veo, un coche de alta gama con el logo de la Isla... Justo ahora, le quito el casco a mi madre, parezco desesperada intentando por algún medio contactar con ella pero es inútil. Dejo que se vaya para que sueñe para siempre, de repente alguien me coge del brazo y me lleva lejos de la escena que estoy viviendo.

Mi padre está al lado de mi madre, ya muerta, no es capaz de decirme adiós, sé que ahora no es el momento indicado pero empiezo a  aporrear al que me tiene sujeta, estoy yendo pero no puedo  alguien antes de que haya llegado me hace caerme contra el suelo y me da en la cabeza con una porra y siento que estoy perdiendo facultades. Pero antes de dormirme logro ver que he llegado a mi madre porque ella y yo estamos cogidas de la mano. 

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