Capítulo 5

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(Punto de vista de Lysandro)

Era agradable estar con Natalia. No nos parecíamos demasiado, y eso era lo mejor.

-¿Tienes novia? -me soltó de pronto.

-¿P-perdón? -tartamudeé como un idiota.

-¿Tienes novia?

-P¿Por qué quieres saber eso?

Se encogió de hombros.

-No se. Curiosidad. Yo, por ejemplo, no tengo novio ni he tenido nunca.

Me resultaba muy difícil de creer. Una chica tan amable, graciosa e inteligente (y, bueno, guapa también) TENÍA que haber tenido al menos un novio. Nervioso, cogí una botella de agua, intentando controlar mis nervios.

-Yo... no, no tengo. Tampoco he tenído.

Sus ojos brillaron. Bebí un sorbo de agua.

-¿Y te gusta alguien?

Casi escupo lo que había bebido, pero solo me atraganté. Ella me miró, preocupada. Seguro que cada minuto que yo pasaba con ella le iba pareciendo más imbécil.

-Eh... -titubeé.

¿Que le podía decir? ¿Que me gustaba ella? Pero ¿y si se reía en mi cara?

-...s-sí.

-¡A mi también!

Mi corazón empezó a latir más rápido. ¿Le gustraía yo? Era una posibilidad muy remota, pero yo era feliz pensando eso.

Descendimos del vehículo en silencio, sumidos en nuestros pensamientos. Miré a mi alrededor. Nos encontrábamos frente a un edificio gris, rodeado por una muralla con alambre de espino en la parte superior. Más que una escuela, parecía una cárcel. Unos chicos salieron del interior de la cárcel (digo... del edificio). Todos vestían igual: camisa blanca de tirantes, pantalones de camuflaje y chapas con su nombre. Se colocaron en fila y no movieron ni un músculo (si exceptuamos las miradas que les dirigían a Isabel y a Natalia, los muy hijos de...). Un instructor llegó y paró frente a nosotros, evaluándonos. Frunció el ceño al ver a las chicas.

-¡UNAS NIÑAS! ¡NO PUEDEN ESTAR AQUÍ! ¡SON DÉBILES! -gritó. Ya me ha caído mal.

Si, claro, débiles... como un boxeador profesional.

Natalia dió un paso al frente y saludó al más puro estilo militar.

-¡Disculpe, mi general, pero aquí mi compañera y yo no habíamos sido informadas de esta situación!

Al "general" pareció caerle bien.

-HUM... HAREMOS UNA EXCEPCIÓN... ¡PRO TODOS DEBÉIS IR A CAMBIAROS! ¡AHORA MISMO! -gritó de nuevo. Al parecer, no sabe hablar bajo.

Nos dieron ropa militar y unas chapas con nuestros nombres (al parecer, ya lo tenían todo preparado). Los chicos fuimos a cambiarnos a un vestuario, ellas a una habitación. Luego, salimos. Me quedé mirando a Natalia embobado. Lo mismo les pasó a Nathaniel y Kentin con Isabel. Dios mío, Natalia iba tan hermosa...

-¡ATENCIÓN CADETES! ¡EN GRUPOS DE TRES!

Todos los chicos de la escuela (y Kentin) cumplieron la orden con rapidez.

-CADA GRUPO CON UNO DE LOS NUEVO!

-Isa, ven con nosotros -dijo Kentin. A los dos chicos de su grupo les pareció bien.

Isabel asintió. Nath miró al grupo con odio.

-¡La piba sexy, con nosotros!

¿¡Cómo se atrevió a llamar así a Natalia!? ¡Yo... yo le MATO! Ella se rió, pero medio segundo después se quedó mirando fijamente a uno del grupo. Recé por que no le pareciese "mono".

-... ¿Jacobo?

El otro se sorprendió.

-¿Cómo sabes mi nombre?

-¿No te acuerdas de mí?

Negó con la cabeza.

-Si te conociese, créeme que te reconocería. Llevo toda mi vida en escuelas militares, y no conozco a muchas chicas.

-Soy Nathy, estúpido lobezno -rió ella.

-¿Nathy? ¡No puede ser!

Se abrazaron. Yo me puse realmente celoso. ¿Era su ex? ¿Me había mentido? A mi me metieron en otro grupo, pero no presté atención. Todo mi ser estaba concentrado en una chica de pelo rubio y ojos azules que abrazaba a un hombre con lágrimas de felicidad.

Hola mundo! Gracias por esperar a que terminase de escribir. Bueno, quería deciros que solo voy a poder subir un capítulo a la semana. Y gracia s por leer esto :D

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