XXXII

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Hannah se sentía como si se estuviera ahogando. Fue como si la agonía que había vivido en su alberca y revivido en el lago de Beacon Hills se repitiera. Quería gritar. Quería pedir auxilio. Quería pedir disculpas. Quería delatarse.

Quería que Scott la dejara de ver justo como la estaba viendo en ese momento. Era más que decepción. Era una mirada que nunca desearía de un Alfa a su Beta.

Stiles pudo verlo en sus ojos marrones. Pudo ver la agonía de Hannah. Pudo ver la decepción en los ojos de Scott. Y supo que no podía dejar que ella se echara la culpa. Por más tentador que sonara, no podía.

—Eso no fue lo que pasó —dijo Stiles, con voz temblorosa. Scott asintió, mientras que Hannah solo los observaba completamente pálida.

—Sé lo que pasó exactamente. Lo que quiero saber es... ¿por qué no me lo dijeron? —Scott tomó aliento y miró fijamente a Hannah—. Se supone que eres mi Beta. La persona en la que más tengo que confiar. Que no tenemos secretos. Y tú, Stiles. Eres mi mejor amigo. ¿Por qué?

—No pude —respondió Stiles. Estaba helado. Y algo le decía que no era solamente por la tormenta cayendo sobre ellos.

—¿Tú lo mataste? —Preguntó Scott—. ¿Tú mataste a Donovan?

—Él iba a matar a mi papá. Mierda, escuchaste todo lo que dijo sobre Hann —dijo Stiles, no gustándole para nada el tono acusativo de Scott—. ¿Qué? ¿Debía de dejarlo pasar?

—No se supone que hagas esto.

—No todo es blanco y negro, Scott —escupió Hannah, mordiéndose el labio tan fuerte que lo sentía sangrar—. A veces tienes que hacer cosas no tan buenas para evitar que cosas peores pasen.

—No lo entienden —exclamó Scott—. No hacemos esto. No se supone que hagamos ese tipo de cosas. Ninguno de nosotros.

—¿Crees que tuve una opción? —dijo Stiles, a la defensiva.

—Siempre hay una opción.

—No puedo hacer lo que tú haces. ¡Sé que tú no lo hubieras hecho! Seguramente se te hubiera ocurrido algo.

—Lo intentaría —replicó Scott honestamente.

—Sí, porque eres Scott McCall. ¿Eres el Verdadero Alfa, cierto? No todos podemos serlo. Algunos debemos de cometer errores. Algunos debemos ensangrentarnos las manos algunas veces —gritaba Stiles—. ¡Algunos de nosotros somos humanos!

Este era. Este era el momento que Hannah había tratado de evitar. Lo veía. Lo sentía. No necesitaban más palabras para saber que lo que fuera que tenían Stiles y Scott ya estaba roto.

—¡Vamos a tranquilizarlos! —Exclamó Hannah, llamando la atención de ambos chicos poniéndose en el medio—. Obviamente todos estamos estresados. Vamos a tomarnos un tiempo para digerir las cosas y...

—¡Siempre haces eso! —Gritó Stiles—. No importa lo que él haga. No importa cuántas veces salgas herida. No importa cuánto la cague... siempre estás ahí para Scott.

—Es lo que hago. 

—Bueno, pues no es justo, Hannah. No lo es.

—No sé de qué te quejas —murmuró Scott—. Si Hannah es la que te estuvo encubriendo todo este tiempo. Se nota a quién es leal realmente.

—Okay, okay. No pueden hacer esto. Esto no es una serie de drama adolescente —gruñó Hannah—. Ambos están siendo tan injustos en este momento.

—Hay otras maneras, Hannah. Siempre hay otra manera de hacer las cosas. ¿Por qué tuviste que matar a Donovan, Stiles?

—Iba a matar a mi papá. Dijo cosas horribles sobre Hannah... —intentó decir Stiles de nuevo.

Breaking /Teen Wolf |running#4|¡Lee esta historia GRATIS!