ATANEA: VIII

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Capítulo 8: Furia

Ahí estaba él, quien hace tres semanas me había pedido que sea su novia, ahora parecía un completo desconocido, con su cómplice haciéndome daño, sujetándome con ira contra la pared.

Bramdon sonreía maliciosamente con ojos hostiles.

Sentí que dos lágrimas tibias corrieron por mis mejillas mientras que mis ojos se clavaron en su siniestro rostro.

Quise gritarle, decirle que estaba loco, que era un psicópata, que me soltara en ese mismo instante, pero el otro desconocido aún tenía su asquerosa mano en mi boca.

«Theo dónde estás» rogaba desesperada en mi mente. Theo se había quedado en la pista, yo había ido al baño que estaba afuera del salón. «¿Me habrá seguido con la mirada?... Respira» me animé intentando no perder la cordura. La pequeña luz de esperanza en mí sabía que en algún momento a Theo le extrañaría que no volviera del baño. Y esperaba que ese momento sea pronto, más bien, esperaba que sea en ese instante.

—Vaya vaya, así que te pido ser mi novia, me voy "de viaje" —hizo las comillas con sus dedos mientras hablaba con su voz siniestra y cargada de veneno—, confiando en ti, y lo primero con lo que me encuentro al verte después de tres semanas, es a ti bailando lento y muy de cerca con un sabandija moreno. —Soltó una carcajada desganada y pasó su mirada por el suelo—. Pensé que eras mejor que eso, Claire. —Meditó un momento y luego prosiguió— En fin, me da igual si hubieses sido mejor que eso, tu destino sería el mismo, solo que ahora podré entregarte con más rabia —pronunció la última palabra rechinando los dientes, dejando expuesto el fuego de ira en sus ojos, algo que no había visto antes en él.

Intenté moverme lo más que pude, fulminándolo con la mirada, pero el hummon desconocido aplastó mi cara firmemente contra la pared. ¿Cómo es que el amable y tímido chico que conocí y me pidió ser su novia era el enemigo? Las lágrimas seguían saliendo a través de mis ojos, llegando el sabor salado a mis labios. No entendía que estaba ocurriendo. La sensación de estar en un sueño volvió a mí.

—Bien, Claire, te explicaré brevemente, aunque no te lo merezcas. —Alzó su dedo índice, mientras se paseaba a mi alrededor—. Respondiendo a las preguntas que supongo que estás teniendo en esa podrida cabeza tuya; sí, soy un hummon perteneciente alreino Lumba. Era parte del grupo de búsqueda de la supuesta "fuente de poder". —Soltó un carcajeo irónico y me lanzó una mirada de desprecio—. Tuve un entrenamiento de sólo dos años en Lumba, y pasé a ser parte del grupo de búsqueda, ¡¿y adivina qué?! ¡Te encontré maldita fuente de poder, ladrona de magia! —bramó siseando lleno de furia—. Obviamente, como soy el mejor, sabía que los malditos del reino Atanea te vigilaban desde siempre, por tanto tenía que hacerme pasar por un chico normal, debía trabajar bajo perfil; te conquisté siendo un estúpido chico tímido y te pedí ser mi novia para mantenerte cerca, no podía alterar nada para que nadie se diera cuenta. —Mientras él explicaba su venenosa versión, yo tenía ganas de vomitar, sentí como se me doblaban mis piernas, no podía creer que el Brandon que conocí no existiese—. Mi plan maestro iba a la perfección, viajé al reino Lumba para plantear mi estrategia al alto mando. Estábamos en proceso de alistar tropas para masacrar a los Ataneos que intentarían protegerte, entonces fue cuando todo fracasó.

—...Esos malditos y mugrosos del reino Atanea nos descubrieron, un maldito espía cobarde delató que el reino Lumba había encontrado a la maldita fuente de poder, o sea tú. —Me apuntó con su mentón, manteniendo su mirada de desprecio—. Y bueno, ya sabes todo lo que pasó después. Llegó ese súper galán guardián todopoderoso que casi te tragas en la pista... Pero debieron saber que eso no me detendría, te encontraría, te capturaría y... lo logré. —Me miró como si hubiese salido de una película de terror.

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