Capitulo 4: "Si supiera quien eres"

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Ya mañana volvía a clases y tenía que empezar con el club de teatro, lo más probable seria para ver el tema de los nuevos estudiantes y las audiciones y ver lo de la primera obra del año que estaba muy próxima. Mientras miraba por la ventana pensaba de el por qué de la lluvia, es un poco extraño que esta época del año este lloviendo, por lo general en septiembre no pasa, quizás es culpa del tiempo climático o algo por el estilo.

Me gire para ver a ese chico que sería durmiendo profundamente, ya es la segunda vez que lo veo así, este chico es algo raro, nunca me cansare de repetirme eso. Aun no sé porque el abuelo le dejo la casa a la tía, bueno, es algo natural, es su padre, pero de la noche a mañana desapareció y eso era extraño, no es que se allá ido hace poco, sino que el abuelo hace algunos años se fue repentinamente.

Deje la ventana y me dirigí a donde esta ese chico; sus pestañas eran más largas de lo que pensaba, su pelo era por las tardes muy opaco, como si absorbiera la noche, su piel era muy blanca, quizás no tanto, pero pareciera que hace tiempo que no tomaba sol.

- ¿Qué sucede Agata? - me pregunta abriendo de a poco los ojos, los cuales se clavaron en mí y me dejaron inmóvil- Eres tímida pero aun así observas a un hombre dormir – me dice tocándome una mejilla- No pensé que fueras tan atrevida-

- ¡Que disparates dices! - le digo separándome de el de un brinco- Yo solo observaba a un sujeto raro que de un día para otro llega a mi escuela y está viviendo con su tía y en la casa del abuelo, todo esto no tiene sentido, dime de una vez donde esta Vans-

- ¿Vans? - me dice algo divertido.

-Si-

- ¿Así como las zapatillas? – me pregunta levantando una ceja y sentándose en la cama.

- Si, pero no, bueno yo lo escribo como la zapatilla, pero así se llama el hijo de la persona que esta allá abajo, ósea yo le decía de esa forma porque no podía decir su nombre, pero no me cambies de tema, que ese asunto a ti no te importa –

- ¿Hablas de mi primo? –

- ¿De qué otro otra persona crees que te hablo? -

- Yo... -

- ¡Chicos la cena ya está lista! – grita mi madre.

- Ya era hora, tenía mucha hambre –

- Oye, yo te acabo de preguntar algo –

-Vamos Ágata, las respuestas llegaran cuando deban hacerlo, no intentes apresurar las cosas o si no, no resultaran –

- ¿No... resultaran? – le pregunto algo desconcertada.

- ¡Si no bajas de comeré todo lo que prepararon! – me grita ese chico desde el pie de la escalera.

-Tu... ¿cómo lo hiciste? -

- ¿Qué cosa? –

- Llegar abajo tan rápido –

- ¿Por el barandal? – me dice encogiéndose de hombros.

- ¿Por... la baranda...? -

Vans...

Cuando llegue al comedor la mesa estaba repleta de comida; tartaletas de frutas, galletas, ensaladas y un sinfín de otras cosas que la verdad se veían bastante apetitosas.

- ¿Te gusta lo que ves, pequeña Agata? - me pregunta la tía Aliana.

- Si, pero... ¿a qué se debe todo este banquete? –

Ágata¡Lee esta historia GRATIS!