C A P Í T U L O O N C E

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Bufó por quinta vez mientras se dirigía a la oficina de su jefe.

Su mente divagaba pérdida, mirando entre las paredes y a los rostros conocidos.

No quería llegar, no quería enfrentar a Harry. Estaba seguro que lo único que buscaba era molestarle, hacerle perder la cabeza, volverlo loco.

Sintió su móvil vibrar dentro de su pantalón. Frunció el ceño antes de sacarlo. Un mensaje.

《Louis》

Ese sujeto de nuevo molestándolo. Guardó su celular con molestia, enfrentarse a un psicópata por día era lo suficientemente agotador para el.

Tocó la puerta un par de veces. Escuchó un "pase" y entró sin dudar.

- ¿Me necesitaba señor Styles? - Preguntó mientras se acercaba al escritorio.

Harry estaba sentado en su escritorio, observandolo con su mirada fría y demandante.

- Quiero explicaciones. - Su voz se escuchó rotunda, como un grito, pero sin alzar la voz. Estaba enojado.

Louis dudó antes de preguntar:

- ¿Explicaciones... sobre qué? - Su labio inferior se torció en una mueca disgustada.

Una sonrisa cínica se dibujó en los labios gruesos.

- Escuché que vas a salir con un chico...

El castaño palideció.

¿Cómo era posible que se enterara tan rápido? ¿Lo estaba vigilando?

- ¿De dónde sacas eso? - Preguntó a la defensiva.

La sonrisa de Harry se ensanchó, el enojo estaba plasmado en ellos.

- La empresa cuenta con cámaras de seguridad, obviamente hay una ubicada en tu oficina. - Respondió simple.

- ¿Acaso estaba vigilando mis movimientos? - Preguntó incrédulo.

- Fue una simple casualidad. Estaba viendo las cámaras y pude, lamentablemente, apreciar esa dulce escena. - Sus ojos se encontraban oscuros.

Las manos de Louis sudaron. Se acercó al rizado, colocándose frente a la gran mesa que los separaba.

- Tu eres tan- . - Resoplo, conteniendose para no gritarle.

- ¿Te estás poniendo nervioso? - Harry se levantó de su cómodo asiento y se acercó de forma peligrosa, con pasos largos y firmes. Louis no tuvo tiempo de reaccionar cuando ya había sido rodeado por los brazos del rizado.

- P-ero ¿Q-qué estás haciendo? - Sus ojos se ampliaron.

- Te tengo vigilado Louis, se cada paso que das y dejas de dar... - Los brazos firmes ejercieron fuerza, apretandolo contra su pecho. - Estás loco si piensas que te voy a dejar salir con alguien más...

El castaño enmudecio. Su mente se nublo y no logró emitir ninguna palabra. Estaba sorprendido, sin embargo, no pudo trasmitir eso.

- Ha-rry... - Sus labios temblaron.

El rizado lo mantuvo rodeado con su brazo izquierdo mientras el derecho subía por sus costados y posaba sus largos dedos en su cuello, acariciando con sus yemas una pequeña vena.

- No te asustes. - Susurró con voz ronca. - No te haré daño. - Acarició la piel bronceada del rostro ajeno, sintiendo una agradable textura bajo sus dedos. Seguía siendo tan suave como recordaba, sus dedos se sintieron cómodos y unas cosquillas lo hicieron sonreír. Su cuerpo reaccionaba de la misma manera, como si no hubiera una barrera de años desde la última vez que tocó al castaño, sus largos dedos lo recordaban a la perfección.

Unas pequeñas manos se colocaron contra su pecho, intentando alejarlo, pero fracasando inútilmente. El rizado era una muralla inamovible para el más pequeño, jamás había podido vencerlo a través de la fuerza, y eso aún no había cambiado.

- No te tengo miedo Harry. - Pronunció intentando sonar rudo, pero su voz era tan suave que sólo era eso, un intento.

El ojiverde sonrió dulce, mostrando unas perlas blancas y brillosas.

- No quiero que me temas Louis, quiero que me respetes.

El más pequeño torció sus labios en una mueca.

Su cuerpo se relajó sólo un poco.

- Lo hago, se supone que eres mi jefe, ¿No?

El rostro del rizado se acercó al rostro contrario, rozando la piel bronceada de sus mejillas con sus labios, dejando leves caricias.

- Soy mucho más que sólo tu jefe Louis. - Susurró lento. - Soy a quien quieres, a quien deseas-

- Claro que no. - Alejó su rostro, evitando ser tocado por Harry. - Ya no me interesa tener algún tipo de relación contigo, y por lo tanto puedo salir con quien quiera.

El rostro del ojiverde se tornó oscuro.

Sus manos apretaron las caderas del más pequeño con fuerza, presionandolo contra el escritorio.

- No me contradigas Louis. - Le advirtió con voz grave.

El más bajo tembló. Odiaba la sensación del miedo recorriendo sus venas, casi la había olvidado por completo.

- No te atrevas a hacerme algo... - Su voz se escuchó sólo un poco firme.

Los labios de Harry se posaron en el cuello bronceado, su lengua caliente y húmeda recorrió la superficie suave.

Louis contuvo la respiración, evitando hacer cualquier tipo de sonido. Harry conocía su punto más sensible y lo estaba usando a su favor.

- Sabes tan delicioso Louis. - Repitió la acción, subiendo hasta la mandíbula. - No quiero que nadie más tenga el placer de sentirte. - Levantó un poco la vista notando la mirada perdida del más bajo.

Las pequeñas manos tomaron de su camisa con fuerza, conteniendo un suave gemido.

- Ha-rry por fa-favor...

- Dime pequeño. - Acercó su cuerpo aún más, provocando que las manos contrarias dejaran de tomarlo con fuerza y en cambio se posaran en sus pectorales en forma de palma. Sonrió. Adoraba las pequeñas manos de Louis, sus toques eran delicados y dulces.

- Ya detente. - Rogó mordiendose los labios mientras que sus ojos brillaban, evitando mirarlo.

- Sólo si me besas. - Negoció.

Los ojos azules se ampliaron, lo observó mientras movía su rostro en negación.

- No puedes pedirme es-

Los labios contrarios lo interrumpieron, tomando con delicadeza la parte inferior, succionando sólo un poco, para luego lamerle, intentando adentrar su hábil lengua.

Las grandes manos se adentraron bajo su camisa, sintiendo la suavidad bajo sus dedos.

Louis soltó un gemido suave.

Seguía con la misma intención de alejarlo, pero era imposible, Harry lo tenía bajo su poder.

Alejó su boca como pudo, respirando rápidamente.

- Es suficiente, ya obtuviste lo que querías. - Lo empujó con todas sus fuerzas ésta vez alejandolo un poco.
Se las ingenio para soltarse del agarre contrario y lo miró a los ojos. - No vuelvas a hacer algo como esto, nunca. - Advirtió a la vez que se alejaba de aquel hombre que tanto buscaba joderlo.

- Louis-

- No Harry, no necesito esto, no lo quiero.

Diciendo esto salió.

Dejando a Harry con los ojos dilatados, el pene erecto y el corazón latiendo con demasiada velocidad. Este era el efecto que producía Louis en el mayor, y sin importar cuántos años hayan pasado no cambiaría, porque el rizado siempre amaría al más pequeño, y Louis, sin saberlo, siempre tendría el control sobre Harry.

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He actualizado, pidan un deseo.

Mi Posesivo Ex Novio (Larry Stylinson)¡Lee esta historia GRATIS!