╰⊰⊹✿ XIX ✿⊹⊱╮

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1890 | ᴠᴏʟᴠɪᴇɴᴅᴏ ᴀʟ ᴘᴀsᴀᴅᴏ

Estaba solo en casa, no tenia nada que hacer que sólo mirar hacia la ventana de su habitación, su madre había salido y sus hermanos se encontraban fuera de casa, así que estaba con su padre quien se mantenía a solas en un cuarto solitario que fue creado para leer los días lluviosos ya que este estaba muy bien estructurado para que ni los ruidos de la lluvia entrara y se convirtiera también en un lugar de paz, absoluto silencio.

Se escuchaba que alguien tocaba la puerta, aquel hombre, dueño de la mansión y padre de cuatro hijos levantó la voz para que pasara a delante la persona que estuviera detrás.

-Padre, te he traído té verde para que te relajes -había entrado el menor de la familia con una bandeja en las manos.

-Creí que te habías ido con tu madre -le respondía siempre con un tono de voz pesado y malhumorado.

-Es que me sentía mal, estaba mareado -decia entre risitas- es como si estuviera embarazado...

-Deja de decir estupideces y sal de aquí -continuaba escribiendo pero Baekhyun le mandaba miradas que si fueran cuchillos el contrario ya estaría muerto.

-Deja que te sirva el té -empezó con dejar todo a un lado y se sentó cerca de su padre quien reposaba sobre sus talones y en una mesa de tan solo centímetros de alto revisaba papeles.

Dejó el té, miró como su mayor peligro bebía el contenido de aquella taza, deseaba haberle puesto veneno para que ya no tuviera que ver su cara pero lo necesitaba para su plan y que estuviera con vida era su única opción.

Los minutos pasaban y su tarea era llenar aquella taza vacía, cuando se acabó la bebida relajante, sin pedir permiso se acercó a tal distancia que con sus manos a los hombros de su padre. El mayor no opuso resistencia, si algo tenia Baekhyun eran unas bellísimas manos, unas en las que todos caían y ahora su padre se encontraba justo en el borde de la conciencia o la locura.

Las manos más suaves estaban dando lo que ese pequeño diablillo quería, escuchaba la voz de su mayor responder a sus estímulos y cuando encontró la oportunidad exacta se cambió de lugar y se sentó en las piernas de su padre.

-¿Qué haces? -habló el mayor.

-Shh -cerró los labios contrarios con su dedo índice - no diga nada -el hombre, al que muchos tenían temor de hacer de enojar había perdido la cordura y como presa fácil calló ante unos poderoso labios que como fiera atacaron los suyos.

El castaño estaba fascinado, había que destacar que estaba con un hombre igual de atractivo que sus hijos, pero con mucha mas experiencia y totalmente todo un hombre hecho y derecho, la medida exacta del poder masculino, se refería exactamente a lo que tenía entre sus piernas.

-¿Pero que soeces intentas conmigo? -habia vuelto su razonamiento y apartó al ofensor de su cuerpo.

-Declaralo padre, también quieres de mí -se encontraba apartado del contrario y aprovechó para quitarse la camisa, buscando que su padre se lograra excitar con su figura.

-Eres el demonio en mi casa -rapidamente se puso sobre sus pies y tomó al menor por el cuello, y lo estrelló contra la pared a la vez que lo miraba fijamente - no vas a lograr que caiga estúpido niño.

Sombras © ( ChanBaek) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora