Capítulo 1

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Era la mañana siguiente de aquella escena de película que acababa de vivir Bea. Dormía plácidamente abrazada a ese osito de peluche que le habían dado como prueba de amor. En cambio, Elena no había pegado ojo en toda la noche. Sabía que seguramente eran imaginaciones suyas, pero estaba demasiado preocupada por su hermana como para conciliar el sueño.

Miró el reloj, eran las diez. Cogió su móvil y salió al salón, rezando por no despertar a nadie.
-Por favor, que esté despierta-susurraba mientras buscaba el teléfono de María en su lista de contactos.

Llamó a la que era una de sus mejores amigas. Para su fortuna, María estaba despierta.
-María, en quince minutos en el Styles, convence a Gracia
-¿Cómo que en...?-María acababa de despertarse, estaba aún sonámbula
-Es urgente
-Anda, mejor vente a mi casa y convenzo a Gracia, que me da pereza cambiarme
-Vale, voy para allá

Elena se cambió a la velocidad del rayo. No podía aguantar más en esa casa, notaba como poco a poco iba a explotar y no quería hacerlo. No quería que sus miedos se apoderaran de ella.

Quince minutos más tarde, estaba sentada en el sofá de María con su  amiga Gracia a su derecha observándola con repugnancia:
-Ayer me quedé jugando a la Play hasta tarde, así que espero que sea importante
-Lo es-resopló Elena

María llegó con un plato de tortitas y tres tazas de chocolate. Lo suficiente para arreglar todo tipo de problemas. Se sentó al lado de Elena y le masajeó el brazo para tranquilizarla. A Elena le iba a dar algo.
-Es mi hermana, chicas
-¿Tu yo pija e insoportable?-preguntó Gracia
-Si, mi yo pija e insoportable ha hecho la típica locura que hacen las pijas e insoportables y no sé qué hacer-gritó dándole un golpe a la mesa, soltando todo lo que llevaba guardando

María fulminó a Gracia con la mirada e intentó tranquilizar a Elena.
-¿A qué te refieres?
-Ha empezado a salir con Sergio

Gracia y María abrieron los ojos como platos. Se quedaron pálidas ante lo que Elena acababa de contarles. Vivían en un pueblo pequeño, por lo tanto se sabía todo de todos, incluido sus cosas malas.

-Mira, si le pasa algo a tu hermana, va a ser por selección natural-soltó Gracia mientras le daba un sorbo al chocolate
-Lo sé-Elena se acurrucó en el sofá-pero es que, mira, os voy a contar como pasó. Estaba yo tranquilamente viendo el anime otome que me recomendaste ayer, María. Pues bien, en el momento más hentai va y me empieza a balancear con una cara de felicidad que lo flipas. Entonces, va y me suelta que se le ha declarado Sergio y que le ha regalado una flor y un peluche. Claro, pues yo no le iba a soltar: "Ah, ese que, estando con tres a la vez, se tiró a una sin condón y tuvo que abortar"
-Pues tenías que haberlo hecho-saltó Gracia. Elena se agarró la cabeza, evitando así estallar.
-A ver, Elena-María intentó tranquilizarlas-lo que te pasa es que te preocupa que le haga daño, ¿no?
-Sí, joder, es mi gemela
-Pero es subnormal-soltó Gracia-si ella se quiere meter en ese fregado, pues que se meta, porque por mucho que le digas va a seguir comportándose como la popular estúpida que es

Elena suspiró. Sabía que su amiga Gracia podía resultar borde, pero era sincera y esa vez, tenía razón. Elena no podría hacer nada para sacarla de aquella relación, por mucho que la preocupación le quitara el sueño.
-¿María? Estás de acuerdo con ella, ¿verdad?
-Sí, lo siento, Elena

-Bueno-la gemela preocupada suspiró al no encontrar solución a sus problemas- comamos hasta explotar y veamos todos los animes existentes. Quiero olvidarme de la nueva relación de mi hermana unas horas.

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