Capitulo 1

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Te sientes solo, das vueltas y vueltas sobre el hilo delgado de tu desesperación, solo deseas compañía ¿me equivoco?.

Vivo y camino sobre la muerte, añoro a lo dicen pregunta, preocupación, duda, amistad, pero ¿que es amistad? 
Me retumba en la cabeza esa palabra, que ni se que significa.

- Andrew, llegamos cariño -una dulce dulce voz lo saca de sus pensamientos.
- Es muy grande mama —respondió sin gesto alguno.

-así es cariño, tu padre la eligió, sera nuestro nuevo hogar —dijo la señora de rasgos maduros con una edad cerca a las 35 años, mientras sonreía por la ventana del auto, al ver la magnifica casa que adquirió su esposo.
Una casa con aspecto lúgubre, en un viejo barrio de ambiente solitario, era grande, mas de lo promedio, su jardín era agradable al igual espacioso, puertas y ventanas viejas con un notable desgasto en la madera, su color era de un blanco tirando a gris por la vejes de la casa.

-Bonito lugar ¿eh? — susurro andrew con notable sarcasmo.

- Hijo ven a ayudar — ordeno su madre un poco enojada — ¡oye!  Rápido que las maletas no se bajan solas — alzo mas el tono de voz.

- sí, sí — respondió sin ánimos - esto lo debería hacer papa - pensó andrew.

La vieja puerta de madera se íba abriendo lentamente un chillido notable recorrió toda la casa, después de varios años, la luz vuelve a iluminar esos oscuros pasillos profundos.

-que mal, esta muy sucia —alegó la nueva señora de la casa.

-me imagino que yo seré quien la limpie — pensó con desgano andrew.

Empezó a caminar sin ánimos, observando el desván de la casa, sillas de maderas muy viejas, pero en buen estado, unas cortinas blancas probablemente de poliéster rasgadas en las esquinas, algunos cuadros antiguos de pinturas clásicas, volteo y fijo su mirada sobre una pequeña muñeca de porcelana encima del polvoriento mesón de la chimenea, de todo el lugar era lo único que no estaba sucio, se acerco hacia ella y estirando su mana tomo la muñeca.
- linda, pero no es de mi gusto — dijo en tono de burla - estoy seguro que le gustara a mama.
Dejo la muñeca en su lugar.

-Andrew. cariño, tu cuarto es en segundo piso el tercero hacia el fondo — grito la ama de casa.

-vale, gracias — respondió andrew - espero que sea grande.

Andrew dirigió su paso hacia las escaleras, estaba polvorientas y un poco demarcadas, paso a paso iba subiendo los escalones cada vez rechinaban mas, hasta que llego al segundo piso, estaba un poco mas limpio que el primero, pensó andrew, fue hacia el fondo y visualizo su habitación.
-debe ser está — pensó.
abrió la puerta que hizo un chillido infernal para el oído humano. Dentro del cuarto se podía ver una cama tamaño normal, un espejo grande y un gabinete lleno de libros.
-wow... es lindo — susurro en sarcasmo.
Andrew entro a la habitación, acomodo su maleta en la cama, para luego salir del cuarto para ir a ayudar en tema de la limpieza de su ¿nuevo hogar? ...

Llegada la noche, con la mayor parte de la casa ordenada e ilustre, andrew ya casi terminando de arreglar su nuevo cuarto, visualizo lo ultimo que tenia que limpiar, un espejo de cuerpo entero al parecer de plata falsa, lleno en su totalidad de mugre - lo ultimo que limpiar — dijo andrew un poco cansado. Cogió un trapo semi mojado y empezó a limpiar el espejo, ya terminado, andrew se percato que en la esquina inferior se veía tallado un nombre, atrapado por la curiosidad se agacho para poder ver bien el nombre, a lo cual susurro.

— a-anni... — no entiendo muy bien - dijo — a decir verdad este espejo esta mal puesto.  Andrew se levantó, tomo un poco de aire, agarro el espejo de un costado y lo movió, de un momento a otro andrew abrió los ojos como platos al ver un dibujo un poco aterrador en la pared —  parece dibujado por un niño. El dibujo consistía la silueta de al parecer dos niñas jugando con una muñeca, normal, pero lo perturbador es que una de las niñas esta pintada de negro casi en su totalidad, lo único que no estaba en negro eran su sonrisa diabólica que se dibujaba en su rostro y unos ojos con un vacío que notaria cualquier espectador,  al costado se notaba un nombre. — una...¿firma? - se pregunto andrew — no, es un nombre... ¿annie?...  - susurro andrew. Una leve sombra apareció a la espalda andrew, este volteo al sentir una presencia, no vio ni escucho nada. — debe ser imaginación mía - se dijo a si mismo.

- cariño. A cenar, baja — oyó la voz de su madre. - ya voy — andrew bajo rápidamente al cerrar y apagar la luz de su cuarto.

Vaya, vaya.  Al parecer tendré un nuevo amigo, jiji... — retumbó una aguda voz dentro del cuarto oscuro.


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