Capitulo 40

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- No Justin no es eso solo necesito pensar que todo es verdad – dijo ella mirándolo a los ojos, ella vio que a él se le escapo una lágrima y con su mano la limpió el cerró sus ojos al sentir el contacto de su piel en su rostro.

- Está bien – él se acomodo en su asiento y encendió el auto estuvieron allí más de una hora, el la llevaba a casa, el silencio permanecía, ninguno de los dos tenía nada que decirse pero mucho que demostrarse.

Llegaron a casa de ella, ella lo miro y él le correspondió la mirada, el se fue acercando, por instinto ella cerró los ojos mientras sentía como él se acercaba y sus respiraciones se mezclaban llegaron al punto de rozar sus labios ambos sufrían al hacerlo, él la iba a besar pero recordó lo que ella dijo ‘necesito pensar que todo es verdad’ desvió su rostro y le dio un beso cerca de los labios, ella se sorprendió esperaba un beso en los labios pero él la respeto y eso la enamoro aún más.

El bajo del auto le abrió la puerta a ella y apenas ella bajo lo abrazo, él sorprendido no dudo ni un segundo en corresponderle el abrazo, estuvieron unos minutos así y luego se separaron y ambos sonrieron, se alejo de él para entrar a su casa registro su bolso para buscar la llave y la encontró abrió la puerta y sintió que alguien la llamo.

-______ ¿Quieres ir a la hacienda de mi tío? – Pregunto él, ella rió por la forma en que lo dijo pero dudo un poco – Esta vez sí irán los chicos – bromeó el y ella asintió en señal de aceptar esa invitación a lo que el sonrió y le guiño el ojo para irse a su casa.

Ella entro y encontró a Matt hablando por teléfono, Dylan escuchando música y a Sebastián durmiendo en el suelo de la sala con Jason – nuestro perro – aún lado, típico de hombres.

***Narra ________***

- ¿No pudieron llevar a Sebastián a su habitación para que durmiera mejor? – pregunte, Dylan y Matt dejaron lo que hacían y voltearon a verme unos segundos y nuevamente me ignoraron, subí las escaleras con Sebastián en brazos para dirigirme a su habitación y recostarlo en su cama, lo arrope con un cobertor y me senté en la cama. Le acaricié el cabello muchas veces hasta que sentí que suspiro, en ese momento una imagen de mi hermano menor jugando se me vino a la mente y las lagrimas empezaron a caer, con solo recordarlo a él bastaba para que mi ánimo decayera gravemente.

Mi hermano murió cuando tenía 4 años en ese entonces yo solo tenía 6, solo era una niña como cualquier otra a diferencia que amaba a mi hermano como a nada en el mundo. Fuimos a visitar a mi abuela en el 2002 acostumbrábamos a hacerlo todos los veranos para estar en familia. Solo faltaba un día para irnos cuando todos estaban dentro de la casa mientras mi hermano y yo estábamos en el jardín trasero de la gran casa, el estaba en la orilla de la piscina mientras yo solo estaba jugando con mi gran combo de muñecas, el dijo que quería entrar a la piscina pero yo le dije que no porque no había nadie para estar con nosotros pero él no me hizo caso se lanzó justamente en la parte más honda de la piscina y ahí empezó la peor parte, mi hermano se ahogaba y no podía hacer nada pedía ayuda pero nadie nos escuchaba y lloraba como nunca, luego se me ocurrió algo que no dudaría en hacer, me lancé para salvarlo o al menos alzarlo para que respiraba, cuando llegue donde él le costaba respirar, lo saque o por lo menos lo arrastre a la orilla, ahí fueron cuando llegaron todos corriendo a ver lo que pasaba mi tío Ernesto dio la noticia que estaba muerto.

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