XXXVI

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Camila POV

La luz del sol que entraba por el balcón me cegó un poco al principio hasta que mis ojos se acostumbraron a ella. Sentí un peso en mi estómago y al girar mi rostro vi a Lauren acostada boca abajo con su brazo izquierdo sobre mi abdomen. Una sonrisa se implantó de inmediato en mi rostro al verla.

Acerqué mi mano derecha a su rostro para apartar un poco del pelo que caía sobre el. Después me levanté de la cama con cuidado evitando despertarla. Quería preparar el desayuno para las dos y después subirlo a mi habitación.

Coloqué en una bandeja dos cafes, dos vasos de zumo con tostadas y cruasanes. No tardé en subir a la habitación. Dejé la bandeja en un lado de la cama para despertar primero a Lauren.

Ahora se encontraba boca arriba con su brazo derecho extendido en el lado de la cama en el que yo había dormido.

Me senté levemente a horcajadas sobre su cuerpo. Empecé a dejar suaves besos en su mejillas.

— Lern Jergi —susurré el nuevo apodo que le había puesto hace unos días mientras pensaba en ella.

Vi cómo abría sus ojos con pereza y una sonrisa se extendió por su rostro.

— ¿Lern Jergi? —preguntó rodeando mi cintura con el brazo que tenía antes extendido.

— ¿Te gusta? —pregunté con una sonrisa.

— Me encanta —dijo antes de acercar mi rostro al suyo con su mano izquierda para poder darme un beso.

— He preparado el desayuno —dije señalando la bandeja con la cabeza.

— La próxima vez lo prepararé yo —dijo cuando me senté a su lado y cogí la bandeja poniéndola en medio de las dos.

Le regalé una sonrisa antes de empezar a desayunar. No hablamos mucho porque llevábamos sin hablar un tiempo.

— ¿Te vas a quedar? —pregunté cuando terminamos el desayuno.

— ¿Quieres que me quede? —preguntó fijando sus ojos en los míos.

— No lo sé —dije con un suspiro —. Han pasado unas semanas desde que hablamos por última vez.

— Te he echado de menos —dijo extendiendo su mano para acariciar mi mejilla con dulzura.

— Yo también —dije dándole un beso en los labios para después rozar mi nariz con la suya consiguiendo una sonrisa de su parte.

Mi móvil vibró en la mesita de noche y me separé de Lauren para cogerlo. Era un mensaje de Shay.

Shay: ¿Has dormido bien? Ayer te noté un poco rara después de la llamada que recibiste.

Sonreí al leer el mensaje. No pensé que se daría cuenta, pero veo que ya me va conociendo bien.

Camila: Gracias por preocuparte. Estoy bien. Te lo cuento más tarde.

Shay no tardó en contestarme y decirme que le avisará para cualquier cosa que necesitara.

Volví mi mirada a Lauren. Estaba seria y parecía que estaba intentando leer mis pensamientos.

— ¿Por qué me miras así? —dije con una pequeña sonrisa.

— Por nada —se encogió de hombros.

— ¿Segura? —pregunté con el ceño un poco fruncido.

— Sí —dijo apartando la mirada y cogiendo la bandeja del desayuno para llevarla a la cocina.

La seguí en silencio y después me fui al salón para sentarme en uno de los sofás. No tardó en venir ella también.

Lauren hizo el amago de hablar, pero mi móvil volvió a vibrar en mi mano. Miró con recelo el móvil y después fijo su mirada intensa en mi.

No miré quien era porque parecía que Lauren estaba molesta y primero quería averiguar que le pasaba.

— ¿No vas a mirar quien es? —preguntó en un tono serio.

— Primero quiero saber que te pasa —dije analizando su expresión.

— No me pasa nada —dijo apoyando su cabeza en mi hombro.

Sonreí ante ese gesto y metí un mechón de pelo que cayó por su rostro detrás de su oreja.

— Shay y tu solo sois amigas, ¿no? —preguntó levantando un poco su cabeza para verme.

— Sí. Te lo dije anoche y no te he mentido en ello —le dije con seguridad.

— Tengo miedo de que puedas estar con alguien más —dijo en un susurro.

— La única persona con la que quiero estar se encuentra a mi lado —dije juntando nuestra manos.

Lauren levantó su cabeza, puso su mano en mi mejilla y me besó.

Nuestros labios se movían lentamente disfrutando del momento. Me encantaba la sensación de cosquilleo que sentía en mi estómago. Estaba acostumbrada a sentir esas mariposas cada vez que estaba con ella.

Puse mi mano en la parte posterior de su cuello para intensificar más el beso. Lauren pasó su lengua por el contorno de mi boca y no tardé en dejarla entrar. Rodeó sus brazos alrededor de mi cintura, echándose hacia atrás para acostarse en el sofá haciendo que me tumbara encima de ella. Pasó sus manos por mi espalda dando leves caricias en ella mientras nuestras lenguas recorrían la boca de la otra. Lauren mordió mi labio inferior para después tirar de el y acabar succionándolo, provocando que reprimiera un jadeo.

Deslicé mi mano por debajo de su camiseta para poder acariciar su abdomen. Ella hizo lo mismo metiendo su manos debajo de la mía para continuar con las caricias en mi espalda.

Separé mi labios de los suyos porque empezaba a faltarme el aire y decidí dejar suaves besos por la línea de su mandíbula hasta llegar al lóbulo de su oreja con el que jugué y mordí haciendo que Lauren suspirara. Seguí mi recorrido llegando a su cuello. Empecé a dejar besos en el sin mucha prisa para torturarla un poco. Pasé mi lengua por el largo de el y empecé a morderlo sin ninguna piedad dejando algunas marcas. Succioné en el lugar donde se encontraba su pulso haciendo que Lauren soltara un gemido desde el fondo de su garganta. Clavé mis uñas en su abdomen bajando hasta la parte baja de el para después jugar con el botón de su pantalón.

— Camz...—susurró mi nombre y volví a besarla para que no me interrumpiera.

El beso era profundo e intenso. Nuestras lenguas comenzaron una guerra entre ellas que ninguna quería terminar.

Lauren POV

Me incorporé en el sofá haciendo que Camila quedara a horcajadas sobre mi cuerpo. Jugué con el dobladillo de su camiseta dándole a entender que quería quitársela. Ella alzó sus brazos y yo subí su camiseta, tirándola a un lugar del salón, después de dejarla en sujetador.

Ataqué su cuello mientras ella entre jadeos intentaba quitarme también la camiseta. Ahora las dos nos encontrábamos solo con el sujetador puesto.

Cuando empecé a bajar mis besos por su cuello para llegar hasta su clavícula, el timbre de la puerta sonó y se oyó el nombre de una de nuestras amigas.

— ¡Mila! —gritaba Dinah mientras seguía llamando al timbre —. ¡Abre la puerta!

Camila se levantó y buscó su camiseta que no estaba muy lejos para ponérsela rápidamente. Después me dijo que yo me pusiera la mía mientras ella iba a abrirle la puerta a Dinah.

Loving You Despite The Obstacles | CAMREN¡Lee esta historia GRATIS!