38. Dieciocho años

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Y ahora, a Gemma le toca ir a Spinning.

"Deberías intentarlo" Murmura la chica, rodando los ojos "Es mejor que aburrirte todo el verano porque no tenemos internet"

Harry no dice nada.

"Acompáñame" Le invita Gemma, como si semanas anteriores ella no lo hubiera hecho y él no le hubiese dicho que no.

"Ay, creo que me doblé el tobillo..." Gruñe, tomándose el tobillo en un rápido movimiento, asustando a Sulli.

Gemma bufa.

"Vale" Se rinde, chasqueando la lengua "Entonces, espero que puedas soportar estar sin tu preciada hermana por una hora y media. Recuerda dejar todo cerrado, no abrirle a nadie-"

"No soy un niño" Le reprende Harry.

Ella suelta una carcajada.

"Lo dice el que tiene dieciséis años"

El rizado vuelve a gruñir, dándose la vuelta.

"Vete de una vez. Puedo cuidarme solo"

Gemma vuelve a reír, y Harry escucha la puerta ser cerrada poco después. Él se levanta, saliendo de su comodidad, y enojado consigo mismo porque por más que le cueste admitirlo, prefiere hacer cualquier cosa antes que aburrirse por el resto del verano, estando encerrado en su pieza, sin hacer nada, muriendo porque está enojado con todo.

"¡Espera, Gemma!"

Diez minutos más tarde, Harry se encuentra cerrando la reja de su casa, mascullando un par de cosas a Sulli que no deja de lamer sus dedos mientras él cierra la puerta con llave, y sintiendo la mirada de su hermana en su vestuario deportivo.

"Te divertirás, lo prometo" Dice ella, feliz con que su hermano le acompañe a su clase de Spinning.

Sabe que le hará bien. Harry no debería pasar todos los días de su vida encerrado, y aunque ese deporte se haga en un espacio cerrado, el chico por lo menos tiene la oportunidad de hacer lago más que aburrirse.

Caminan en silencio, y por suerte, no se demoran mucho en llegar ya que el gimnasio queda demasiado cerca. Harry se siente como un niño cuando llega a su primer día de escuela y no sabe nada; es así porque Gemma luce tan acostumbrada a todo que él está como en una pequeña burbuja, apartado.

Pasan bastantes puertas y pasillos, mientras que su hermana saluda a algunas personas que están por allí. Harry no dice nada en ningún momento. Sigue a la chica hasta llegar a la última maldita sala, la cual es amplia, llena de bicicletas y un gran espejo en toda una pared.

Él se vuelve a sonrojar.

Joder. Nunca se le pasó por la cabeza que venir a hacer deporte también incluía personas y entre esas personas hay hombres tanto guapos como no, pero la mayoría son deportistas y Harry no puede con todo ello cuando apenas ha salido del clóset hace... ¿Medio año?

Gruñe, dejando sus cosas al lado de una de las bicicletas, pidiendo ayuda con la mirada a su hermana. Gemma no le presta atención. Está más enfocada en saludar a toda la sala antes que calmar a su hermanito porque no se siente cómodo.

"Siéntate" Ella dice desde lejos, al verlo parado haciendo nada "Ve si el asiento está demasiado alto"

Harry no entiende lo que dice, pero se sienta. Y si lo siente alto o no, no importa, ya que para él todo es raro y no entiende si está muy alto o no.

Pedalea un poco, y luego sonríe al reflejo. Es fácil. No tiene que hacer casi nada y no le duele.

Con razón Gemma no se perdía ninguna clase, ¿no? Si es tan fácil, obviamente ella seguirá yendo porque bajará de peso al mismo tiempo que-

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