-Listo. -anuncie.

-Perfecto,-dijo Albert- las damas primero.-señalo a su hermena.

-¡Claro que no!- respondio- ¿y si caigo?.

-Asegurate de gritar para que sepamos que tan profundo es- dijo sebas.

-¡Como dos metros y medio!- grito la voz de Luis, voltee buscandolo con la mirada pero no lo vi.

-Aquí abajo- dijo, mire por la rendija y ahí estaba en la bodega ¿cuando bajo?

-¿Vienen o que?

Sin pensarlo salte adentro y aterrice al lado de luis, luego siguió Albert y Sebas, pero Heidy no quería bajar.

-¡¿Que pasa?!,¡baja!-le dijo Albert.

-Me voy a estampar en el suelo-comento.

Todos gruñimos y pusimos los ojos en blanco.

-Nosotros te atraparemos.

-Claro que no, la última vez que hice una caida de confianza, ¡cai al suelo por su culpa!- mencionó molesta.

-¡Pues por que te tiraste al frente!¡¿Quién demonios se tira al frente?!-se defendio sebas.

Reimos, pero heidy se nagaba a bajar.

-Esta bien quedate ahí, pero lanzanos tu bolso para llenarlo.- dije.

-Okey.-asintio y lanzó el bolso que cayo a mi lado. Lo recibí y me lo colgue hombro.

Mire a mi alrededor y observe un monton de refrigeradores industriales llenos de todo tipo de alimentos y muchas cajas llenas de alimentos... ¿"no refrigerables"?, como sea, en total podian haber como 150 cajas y 15 refrigeradores. No podíamos con tanta comida pero al menos no moririamos de hambre en un largo tiempo.

-Esto es hermoso- dijo sebas fingiendo que limpiaba una lágrima de sus ojos.

-Perfecto, Luis y Bruno cuiden que nadie entre. Sebas ayudame con la comida.

Luis y yo nos dirigimos a las puertas de servicio grises con un candado cerrandolas. Me asome por una de las ventanillas, del otro lado estaban las personas corriendo y gritando.

-Es una locura.-comento Luis.

-Si, los humanos nos creemos la especie superior, "los mas civilizados" pero en los momentos de crisis nos comportamos como cualquier otro animal, sin importar que tan sofisticados creamos ser, siempre nos dejaremos llevar por nuestro instinto.

Me sentia molesto y a la vez lastima por esas personas, no trabajaban en equipo ni se organizaban para obtener lo que querían pero eran personas asustadas inundadas por el pánico y la desesperación, talvez lo hacían por sus familias y no tenían mas opción.
La culpa y el remordimiento empezo a crecer dentro de mi. Nosotros estabamos muy tranquilos tomando lo que queriamos mientras las demas personas se mataban por cosas estupidas como frituras. Me sentia mal por ellos.

Albert y sebas estaban llenando los bolsos con lo que fuera a durar mas, sin necesidad de refrigeración como: comidas enlatadas, bebidas energizantes (Gatorade, Powerade, Lipton y agua obvio), también unos cuantos dulces (Chocolates, Galletas, Carmelos de cafe, etc).

-¿Para que tantos dulces?- regaño Luis.

-Los caramelos tienen calorías que aporta energía al cuerpo, si nos cansamos demasiado, comer uno dos dará un pequeño golpe de adrenalina que nos servirá para proseguir.- explique.

Me miraron sorprendidos.

-Y... también por que se me antojo. - señalo Albert.

Unas vez que habian terminado con la comida empezaron a pasarle los bolsos a Heidy que los recibia desde el techo.
Cuándo se los pasaron todos, Albert ayudo a subir a los demas juntando sus manos entrelazando los dedos y dando impulso a los que subian. Primero fue luis luego sebas, pero yo me quedé inmóvil pensando en lo que haria.

Zombienezuela. ¡Lee esta historia GRATIS!