♡Noche 16#♡

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Gemí al sentir como sus manos trazaban un camino de mi cintura hacia mis senos. Tomó uno de mis pezones y lo estrujo por sobre la tela.

Su mano se detuvo, ya no me daba placer en mi zona intima, así que lleve una de mis manos hacia su mano libre y la enterré entre mis piernas.

―Sigue...―susurre a duras penas.―Tae...―trague saliva.―Sigue...

Ataco mis órdenes y mientras me besaba metió su mano por entre mi ropa interior y toco directamente mi clítoris.

―¡Ah..!―vocifere al sentir sus dedos fríos jugar con mi clítoris. Tae rápidamente me beso en busca de camuflajear el grito.

―Sune...―lloriqueo.―Me duele...―dijo mientras en un movimiento ágil me enterraba su miembro erecto en uno de mis muslos, su liquido pre seminal completamente caliente se escurrió un poco sobre mi piel, haciendo suspirar.― Tócame, por favor...―susurro mientras mordía levemente mi oreja.

Lleve mi mano temblorosa a su miembro y sin protestar metí mi mano dentro de su bóxers, tocando directamente su erección. Gimió sobre mi cuello cuando apreté levemente su pene caliente.

―Sune...―volvió a lloriquear.

Lo bese y mientras mordía su labio y lo jalaba comencé a masturbarlo aun sobre mi y con una de sus manos en mi vagina.

Ambos gemimos y nos retorcimos en mi pequeña cama, el sudor se apodero de nosotros y el ambiente caliente se hizo presente. Introdujo uno de sus dedos en mi vagina; olvidando por completo mi clítoris y los comenzó a mover de adentro hacia afuera.

¿Cómo espera que no gima?

Apreté su miembro y repetí su acción mientras cerraba los ojos y maldecía.

―Sune.―murmuro.―Siento que me vengo...―sollozo en gemidos mientras movía su pelvis para que acelerara el movimiento.

Lleve mi cabeza hacia atrás mientras mordía mi labio inferior para no gemir.

Si Jungkook se llegara a despertar....

―Más...―gruño mientras besaba mi cuello, incapaz de volver a tocar mis senos ¿Acaso le da pena? Definitivamente ahora ambos nos necesitábamos.

Gimió, gimió, gimió y gimió como si no hubiera un mañana. A pesar de que sus malditos gemidos y gruñidos eran la hostia, no podía dejar que los soltara. Lo calle entre siseos mientras seguía moviendo mi mano sobre su miembro.

―Mmmhg...―alargo mientras movía la cama.

Tae...

―¿Sune?...―una voz adormilada inundo la habitación.

Mierda, mierda y mas mierda....

Llevé una de mis manos libres a la boca de Tae mientras trataba de callar mis gemidos.

―¿Si?―pregunte con la respiración acelerada y con los nervios a mil.

¿Y si me hubiera hecho la dormida?

No, de seguro sería capaz de encender la luz y descubrirme.

―¿Estás bien? Tus movimientos bruscos me han despertado.―reprocho mientras se acomodaba; lo pude notar por el movimiento que hizo con las sabanas y que, parte de ellas se hicieron ver por sobre mi cama. Después de todo el estaba en el suelo.

Joder, ¿Y ahora que le digo?

―N-no te preocupes...―susurre sintiendo como los dedos de Tae me seguían masturbando. Este al ver que no movía mi mano, comenzó a tallarse sobre mí.

―Mhg...―garroteo mientras apretaba mi mano aun más sobre su boca.

Joder, Tae...

―¿Segura que estas bien?―volvió a preguntar.―Si quieres puedo ir a buscar a tu mama...―agrego.

―No.

Tae siguió moviéndose aun más sobre mí, sus gotas de semen comenzaron a caer sobre mi abdomen mientras mis fluidos comenzaban a manchar la cama.

―De acuerdo. ―soltó haciendo que su voz se mezclara con los pequeños siseos de Tae.―Descansa.―finalizo para luego callar.

―Joder...―soltó Tae para luego sentir como completamente su semen caía sobre mí cubriéndome por completo. Sus dedos; los cuales tenía dentro de mí, comenzaron a temblar mientras dejaba caer su cuerpo sobre mí. Pero aun así sus dedos siguieron moviéndose hasta que se bañaron de mi orgasmo silencioso.

―Te amo. ―soltó de la nada mientras acurrucaba su cabeza entre mi cuello, su respiración caliente me estremecía. Mi corazón comenzó a saltar de golpe, era la primera vez que me lo decía y siendo sincera no sabía que decir.

Llevé mi mirada hacia su rostro y sonreí, mi monstruito se encontraba dormido con la respiración apaciguada. Que bello era mi Tae...

Nos arrope a ambos, en un intento de conservar el calor que habíamos creado, ya que ahora, el frio volvía a reinar en el cuarto oscuro. Bese su frente como una madre lo haría con su hijo, el, en forma de respuesta me acuno entre sus brazos y me pego contra su pecho caliente. Enrosco sus brazos por mi cuerpo mientras mis manos se escondía entre su pecho.

Tan cómodo...

―Te amo, Tae...

「A Oscuras」 ;+k. thDonde viven las historias. Descúbrelo ahora