Cade Nye: Reencuentro en la Tierra

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Aterrizar en la Tierra no era una opción. Las vibraciones de una nave espacial podían ser fatales para los restos arqueológicos que se estaba tratando de rescatar. Por eso el transporte se quedó orbitando el planeta y se envió a Cade en una cápsula a la superficie. Éste era un proceso que a Cade no le gustaba en lo más mínimo.

El lugar obligatorio para el aterrizaje de esa cápsula estaba en las inmediaciones de la base militar que Domino mantenía en la Tierra. Cuando la puerta se abrió y dejó salir a las cuatro personas que iban dentro, lo primero que estos vieron fue al General Turd Col y a su delegación. Todos ellos estaban ahí por Cade.

También iban con ellos algunos de los arqueólogos que trabajaban en la excavación con él. Entre estos podía ver a su asistente Ness Clauser y a su amigo Taub Ridet. Dos caras familiares que lo tranquilizaban. Apenas podía esperar a que pudieran estar a solas para conversar sobre lo sucedido en Domino.

Hubo un periodo de protocolo. Todo el personal militar en esa posta sabía perfectamente quién era Wimmer Nye y por extensión deseaban presentarle un último respeto a través de su hijo. Cade lo entendía y lo toleraba, pero no le gustaba. El estilo de vida de su padre había hecho que su familia fuese bastante disfuncional. Y si bien él lo había sabido superar, estaba claro que sus dos hermanos menores, Tais y Silo, no habían tenido una infancia feliz por ello.

La carrera de su padre había traído verdaderos problemas a esta familia y eso era algo que Cade no pretendía estirar por una generación más. Aunque quedaba claro que en su búsqueda por alejarse de su padre, había termina pareciéndose más a él de lo que habría querido. Después de todo, Cade ahora vivía también en lugares alejados, con viajes inesperados y destinos que a veces son confidenciales.

Quizás la diferencia crucial tenía que ver con Cade entendiendo que ésta no era forma para iniciar una familia. A él jamás se le ocurriría en estas condiciones casarse y tener hijos. No los sometería a esta tortura.

Aunque, por supuesto, quizás él se podía dar el lujo de tomar esa decisión porque aún no había conocido a la persona indicada. La mujer con la que sintiera que era correcto iniciar esa familia. Quién sabe.

Al final el protocolo se acabó y él apenas se dio cuenta. De pronto estaba en una carreta rumbo a su base de operaciones. Con él iban Ness, Taub y la jefa Aseel Mer. En una esquina iba también el guardaespaldas asignaddo por el General Turd Col, Seon Maqui.

"¿Y bueno?", le preguntó a Ness apenas pudo. "¿Qué encontraron en esa oficina?"

"¿Quieres hablar de eso ahora?", Aseel Mer fue la que respondió. Ella era bastante formal y recta, además de correcta. "Podemos manejar nosotros esa excavación por unos días, mientras te aclimatas"

"No hace falta", dijo sonriendo. "De hecho, necesito la distracción"

"Está bien", Aseel miró por la ventana. "Como quieras. Ness, ponlo al día"

"Bien", Ness se entusiasmó. Era baja de estatura, pero de condición atlética. Pelo corto negro y ojos pequeños. Boca grande y mirada penetrante. "Lo que encontramos parece ser una especie de oficina. No sabemos aún qué es, pero es algo extraño. Lo que podemos salvar son dos habitaciones: Algo parecido a una recepción y algo parecido a una biblioteca"

"¡Biblioteca!", gritó Cade. Para el trabajo que estaban haciendo una biblioteca era un tesoro. Una mina de oro. "¿Y los libros? ¿En qué condición están?"

"Poco más de la mitad no pudo ser salvado", respondió Ness. "La otra mitad la estamos tratando de recuperar. El principal problema es que el papel que se usaba en esa época para imprimir libros no era muy resistente al paso de los siglos. Debemos tener mucho cuidado para no destruir este material antes de que podamos revisarlo"

"Éstas son muy buenas noticias", Cade comentó. "¿Por qué no lo han hecho público ya?"

"El General Col no nos ha dado permiso aún", respondió Aseel. "Quiere confirmación de la naturaleza del contenido del material que hemos encontrado. Cuando antes"

"Pero, por lo que entiendo, se trata de una oficina. De lo que fue una oficina", Cade comenta. "¿Qué podríamos encontrar ahí que fuese de aplicación militar?"

"No lo sé. Pero ésas son las órdenes", respondió Aseel. "Y ellos dirigen el show, así que debemos hacer caso, no más"

"Como sea", Cade estaba demasiado emocionado por el descubrimiento como para dejarse deprimir por las órdenes del General. "Avancemos por nuestra parte. Sigamos recuperando esos libros. Pueden resultar siendo el descubrimiento arqueológico más importante del siglo"

"Me pregunto si las demás colonias habrán encontrado algo similar", dijo de pronto Taub, que hasta el momento casi no había dicho nada.

Cade se volteó hacia el teniente Seon Maqui, su guardaespaldas.

"Me gustaría pensar que si ése fuese el caso, nuestros amigos militares lo sabrían gracias a sus espías y a sus informantes. Pero en los últimos días he podido ver lo poco efectivo que son nuestros servicios de inteligencia. Así que es posible. Quién sabe"

Seon Maqui no dijo nada.

"Como sea, por nuestra parte, tu equipo es el único que ha hecho un descubrimiento de este nivel, así que vamos a transferir gente a tu cargo. Esperemos que podamos avanzar más rápido así", informó Aseel. "Cade, ¿estarás cómodo dirigiendo a un staff más grande?"

"Un momento, señora", esta vez Seon Maqui sí habló. "Si va a asignar a alguien al equipo del Profesor Nye, debemos revisarlo antes. Su vida sigue estando teóricamente en peligro"

Cade lo miró y sonrió. Se había olvidado por completo de eso. Alguien lo había intentado matar dos veces: Una vez con una bomba y otra vez con una pistola. ¿Había sido la bomba en el parque para él, entonces? ¿Podía comenzar a asumir eso de una vez?

Quizás, no lo sabía a ciencia cierta en ese momento. Solo esperaba que Thera y sus agentes pudieran descubrirlo y hacer algo al respecto. Él, por lo pronto, se concentraría en su trabajo. Después de todo, una de las teorías era que los atentados estaban relacionados a precisamente eso. Pero primero debía descansar. Bañarse, cambiarse de ropa y darse un respiro. Lo haría en el campamento que tenía cerca al lugar de la excavación. Y mañana retomaría su trabajo.

Profesor Cade NyeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora