☣ Capítulo 9 ☣

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Seth tenía un cabello negro y rebelde que contrastaba de forma impresionante con sus ojos, los cuales desbordaban, de forma irónica, cierta amabilidad rodeada de confianza y fuerza. Era una extraña combinación, pero era una que a él se le veía maravillosamente bien y justo en momentos como este, se veía tan atrayente que realmente yo no sabía cómo era posible que aún no me hubiera lanzado en sus brazos.

– ¿Estaba cantando muy alto? –susurré con vergüenza. Seth se limitó a asentir con la cabeza y yo sentí como mi cara se calentaba de golpe. Me llevé las manos a las mejillas para tratar de calmar el calor, pero no servía de nada.

– ¿De qué te preocupas? Nadie más te escuchó. –se encogió de hombros como si aquello no tuviera importancia.

–Me escuchaste tú. Es más que suficiente para estar preocupada. –me quejé. Luego, al pensar en algo, un repentino miedo me embargó y bajé la cabeza incapaz de sostenerle la mirada por más tiempo – ¿Les dirás a ellos de esto? –si los otros demonios se enteraban era mi fin. Ahora si no saldría de esto ilesa. No soportaría sus burlas por un simple momento de debilidad.

–No, Victoria. No les diré nada. –volví a levantar la cabeza de un solo golpe y le sonreí como pude. Quizá era la primera vez que lo hacía, pues era la primera vez que me sentía feliz estando Seth cerca. No mencionemos lo que sucedió en mi casa, por favor.

–Gracias, Seth. –el nombrado se limitó a apartar la mirada y me entristecí con esto. ¿Por qué? ¿Acaso no acababa yo de hacerle lo mismo? No, era diferente. Yo no me atrevía a mirarlo porque estaba asustada y obviamente intimidada, pero él no tenía excusa. – ¿Por qué no lo harás? Creí que no te importaba si ellos me molestaban. –

–Algo me dice que ya no te molestarán más, fierecilla. Pero no es por eso por lo que no les diré nada. –

– ¿Entonces? –

–Porque quiero ser el único con este recuerdo de ti. Es algo que ellos no podrán tener y yo sí. –sin decir nada más, ni dirigirme una última mirada, salió del salón de clases y antes de que yo pudiera reaccionar, había desaparecido de mi vista.

¿Qué es lo que dijo? Un recuerdo de mí. Seth quería un recuerdo de mí. Bien, ahora sí creo que algo no está nada bien y yo debería averiguar qué era ese algo.

El timbré sonó y volví a sentarme en mi lugar. La clase se llenó rápidamente y el profesor llegó poco después. Fue imposible prestar atención pues mi mente no dejaba de pensar en las últimas palabras de Seth. Definitivamente no me esperaba algo así. Llevé la mano a mi pecho de nuevo para tratar de controlar el latido de mi corazón, que era tan fuerte que comenzaba a hacer que mi pecho doliera.

Finalmente, la clase acabó y demoré unos segundos a que todos salieran para tomar mis cosas y salir corriendo del aula. Supe que había sido una muy mala idea cuando en la entrada choqué con alguien y ambos terminamos en el suelo.

Mis ojos estaban cerrados por el impacto, aunque realmente no había sentido nada. El cuerpo bajo el mío había amortiguado todo el golpe.

Por favor que no sea él, por favor que no sea él. Suplicaba y tenía miedo de abrir los ojos para comprobarlo.

– ¿Estás bien, fierecilla? –mi corazón se detuvo. Si bien no era Seth el que estaba debajo de mí, era alguien que representaba tanto peligro como el chico de ojos azules. Finalmente abrí mis ojos para comprobar mis sospechas.

–Leo... yo... –pero no podía hablar. Las palabras no salían y un miedo que se estaba volviendo costumbre sentir, se metió en mi pecho.

– ¿Te comieron la lengua? –sí, parecía que sí.

Pecar para amar¡Lee esta historia GRATIS!