Capítulo 4

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(Punto de vista de Isabel)

Al día siguiente volví al instituto pensando en el día anterior. Sinceramente, creo que fue la primera vez que no presté atención en clase.

(recuerdo)

-Ni idea. Pero sí se algo -susurró Nathaniel en mí oído.

-¿El qué?

Me dirigió una de sus maravillosas sonrisas.

-Que a mi me gustas tú.

¡Aagghh! ¡Estúpido y sensual Nathaniel, que no me deja concentrarme en clase! En ese momento, el señor Farres nos anunció que teníamos un nuevo compañero.

-Pase, por favor.

Entró un chico muy guapo y sexy, de pelo marrón cortado en mechones desiguales y unos preciosos ojos verdes. Iba vestido al estilo militar. Miré a Natalia de reojo. Ella estaba algo ausente y miraba fijamente al chico. ¿Le traería malos recuerdos? Miré a Lys. Parecía celoso. ¿A lo mejor a mi amiga le gustaba el nuevo? No me sorprendería nada.

De pronto, Natalia se golpeó la frente y dijo (dando lo mejor de su ascendencia vasca):

-¡Ahí va la hostia! ¡Si es Ken!

Miré al nuevo asombrada ¿Ken? ¿En serio?

-¡Señorita de la Luna, hagame el favor de controlar ese lenguaje!

(PD: Yo soy Isabel Vega, de Madrid. Natalia se apellida de la Luna y es Vasca, aunque se vino a Madrid a los 5, en vacacciones vuelve a su comunidad.)

-¡Perdón, profe! ¡Fue un impulso!

-Y haga el favor de llamarme señor, si no le importa.

-Por supuesto, señor profe.

El señor Farres suspiró, resignado. Lysandro miró a Natalia con un brillo de diversión en su mirada.

-Prefiero Kentin.

-Pos va.

El profesor ya ni intentó corregir a mi rebelde e indisciplinada amiga, así que hizo caso omiso y se dirigió a Ken.

-Por favor, siéntese.

El único sitio libre que quedaba era a mi lado.

-Hola Isa.

Me sonrió carñosamente.

-Hola Ken... tin -respondí, devolviéndole la sonrisa.

Nathaniel miró a Kentin con los ojos enrecerrados, y agarraba el lapiz con tanta fuerza que por poco no lo rompe.

A ver, ¿qué más contar?... Ya se:

Pasó una semana. Kentin se integró perfectamente. Todo el mundo se llevaba bien con él, menos Castiel (menuda novedad), Lysandro (no es que se llevasen mal, simplemente Lysandro no habla mucho con la gente) y Nathaniel (lo que me extraña mucho) Peeero:

-Alumnos, vamos a tener una excursión voluntaria. Hemos hablado con Kentin y hemos decidido que los alumnos que se presenten voluntarios estarán unos días en la escuela militar a la que fue vuestro compañero.

-¿En serio? -dije yo.

-¡Qué horror! ¡Caminatas, armas, peleas! -chilló Amber.

-¿Donde hay que apuntarse? -rió Natalia.

Se apuntaron Natalia, Kentin, Castiel, Lysandro, Nathaniel... al final, yo también.

El día de la excursión fuimos al patio, y de allí al autobus.

-Isa ¿te sientas conmigo?

-Claro, Nath.

Estubimos todo el viaje en silencio, cogidos de la mano y lanzándonos miradas y sonrisas. Lysandro y Natalia fueron juntos, riéndo como niños pequeños.  Castiel se puso a escuchar música y Kentin miraba por la ventana, ausente.

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